El conjunto alcarreño cae ante Nava en una final directa y afronta las últimas cuatro jornadas con la permanencia prácticamente fuera de su alcance
El SANICENTRO Balonmano Guadalajara arranca la semana en una situación límite tras la dura derrota encajada este domingo ante el Balonmano Nava (26-33), un resultado que deja al conjunto alcarreño muy tocado en la lucha por la permanencia en la Liga ASOBAL.
El partido, catalogado como una auténtica final, estuvo marcado por la tensión y la responsabilidad. Los de Juan Carlos Requena compitieron durante muchos tramos, pero la ansiedad, los errores en el lanzamiento y el acierto del portero visitante terminaron decantando la balanza del lado navero. Un golpe duro que, más allá del resultado, condiciona seriamente el futuro inmediato del equipo.
Con los resultados de la jornada, el Guadalajara continúa colista con 11 puntos, mientras que Bada Huesca se queda con 15 puntos, Puente Genil suma 16, Nava se escapa hasta los 17 y Frigoríficos del Morrazo alcanza los 19. Una distancia que, a falta de solo cuatro jornadas, complica enormemente las opciones de salvación.
Aun así, las matemáticas mantienen con vida al conjunto alcarreño, que encara ahora un calendario exigente en el que no hay margen de error. La primera parada será este mismo viernes, en otra final directa ante Bada Huesca a domicilio. Un encuentro en el que solo vale ganar para seguir creyendo.
Después, el Santamaría recibirá al Barça, en un duelo de máxima dificultad ante el líder, antes de afrontar el derbi regional frente al Rebi Cuenca, también en casa, y cerrar la temporada en la pista del Balonmano Torrelavega.
Cuatro partidos, ocho puntos en juego y una única realidad: el SANICENTRO Balonmano Guadalajara necesita prácticamente un pleno para mantener viva la esperanza. La derrota ante Nava ha dejado al equipo al borde del descenso, pero mientras exista una mínima opción, el conjunto morado está obligado a pelear hasta el final.