Por Rafa Rodríguez
Escribo estas palabras lleno de impotencia, rabia, ira, y desprecio. Soy un vecino de la Plaza de Santo Domingo que reside aquí desde hace tres décadas aproximadamente.
Fue en 1992, año arriba año abajo, cuando el Ayuntamiento de Guadalajara inauguraba la recién remodelada Plaza de Santo Domingo con su flamante parking de varias plantas. Creo que no hace falta decir que, estéticamente, excepto por la pérgola con su parra, dejaron la plaza peor de lo que estaba. Pero no escribo esto para tratar temas de estética: estoy para hablar de dos elementos que, junto al parking y como parte necesaria para su correcto funcionamiento, quedaron instaladas en la calzada de la entrada a Fernández Iparraguirre. Estoy hablando de los malditos respiraderos metálicos.
¿Alguien me puede explicar, como es posible que desde que se inauguró el parking hace más de 30 años, el Ayuntamiento, que debe velar por el bienestar de los vecinos, haya permitido, provocado y fomentado una atmósfera de contaminación acústica sin tener la más mínima intención de darle solución definitiva? Esos respiraderos, prácticamente desde el primer día, acabaron descolgándose, provocando un estruendo con el que convivir día y noche. Si usted que está leyendo esto y vive en Guadalajara, sabe de sobra de lo que hablo.
Este asunto es de sobra conocido por los diferentes equipos de Gobierno que han presidido el Consistorio y los diferentes departamentos implicados (Urbanismo, Patrimonio Municipal, etc.). Los últimos diez años se han enviado cientos de quejas, escritos, vídeos, avisos... Incluso se ha denunciado por redes sociales. El Ayuntamiento, lo único que ha hecho, ha sido parchear, dar una solución temporal, que a los 6 meses desaparecía y volvíamos a la misma situación infernal de siempre.
Adjunto un vídeo para dejar constancia de uno de los episodios más vergonzosos de la historia reciente de Guadalajara. Y miren que hay donde escoger.
Una de las estrategias del Ayuntamiento para no hacerse cargo del problema ha sido responsabilizar a la empresa que gestiona el parking. El Ayuntamiento obvia intencionadamente que es responsable subsidiario: El problema se encuentra en la vía pública y ya existía antes de que la empresa entrase en funcionamiento. Este asunto es responsabilidad única del Consistorio. El año pasado, la nueva empresa concesionaria del parking sustituyó el material del respiradero pequeño por Tramex, pero el grande continúa destrozándonos la vida.
Antonio Román y Jaime Carnicero no hicieron absolutamente nada. Alberto Rojo y Rafael Perez Borda, tampoco, aunque Lucía de Luz mostró algo de interés, pero a la hora de la verdad, nada. José Morales, de Izquierda Unida, y Susana Martinez, de Aike, hicieron preguntas en los plenos y hablaron con responsables. Se lo agradezco. No espero absolutamente nada de Ana Guarinos y Alfonso Esteban: bastante tienen con sacar dinero destinado a colegios, juventud y deportes, para luego destinarlo a festejos taurinos.
Llegados a este punto, lo único que me queda ya es es intentar presentar en los juzgados una demanda exigiendo el arreglo definitivo y una indemnización por daños morales. Todavía no estoy mentalizado del todo, debido al desgaste que conlleva, y quizá este es uno de los motivos por los que no lo haya hecho antes.
Los responsables directos y últimos de este problema tienen todo mi desprecio. Ham minado mi salud y mi modus vivendi a niveles que nadie puede imaginar.
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