La Red Castellano Manchega de Desarrollo Rural (Recamder) ha defendido el papel protagonista que deben seguir desempeñando los Grupos de Desarrollo Rural (GDR) en las estrategias para combatir la despoblación y promover el desarrollo de las zonas rurales. Así lo puso de manifiesto su presidente, Jesús Ortega, durante una de las mesas redondas celebradas en la jornada técnica ‘Equidad territorial: del diseño estratégico a la garantía de derechos’, organizada por la Cátedra UCLM-Diputación de Cuenca ‘Oportunidades para el reto demográfico’.
El encuentro tuvo lugar en Villalba de la Sierra (Cuenca) y reunió a representantes institucionales, expertos y responsables de entidades vinculadas al desarrollo rural. Entre los asistentes se encontraban también presidentes y gerentes de los Grupos de Desarrollo Rural de la provincia de Cuenca: Adesiman, Adiman, ADI Záncara, Ceder Alcarria Conquense y Prodese.
Durante la jornada se abordaron cuestiones relacionadas con la gobernanza territorial, las alianzas entre administraciones y agentes sociales, el papel de la cultura y la escuela como elementos de arraigo en los pueblos, así como la incorporación de la perspectiva rural a las políticas de igualdad e integración.
En la mesa redonda titulada ‘De la estrategia nacional al territorio: redes de innovación, gobernanza local y alianzas’, Jesús Ortega expuso la experiencia acumulada por los Grupos de Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha tras décadas de trabajo en las comarcas rurales de la región.
El presidente de Recamder aseguró que la respuesta a los desafíos demográficos, económicos y sociales del medio rural pasa por la “complementariedad” entre los distintos actores implicados. En este sentido, recordó que los GDR trabajan directamente sobre el territorio y conocen de primera mano las necesidades, oportunidades y dificultades de cada comarca.
Por ello, defendió que las nuevas estructuras destinadas a impulsar el desarrollo territorial, como los Centros de Innovación Territorial (CIT) o las futuras Agencias de Desarrollo Territorial (ADT), cuenten desde su creación con la participación activa de los Grupos de Desarrollo Rural. “Los Grupos de Desarrollo Rural no queremos ser agentes pasivos que reciben estrategias diseñadas desde fuera, sino participar activamente en su definición, ejecución y evaluación”, afirmó.
Ortega destacó además la importancia de sumar capacidades entre los diferentes agentes implicados en el desarrollo rural. En este sentido, señaló que la universidad puede aportar conocimiento científico, investigación y herramientas de análisis, mientras que la empresa privada puede contribuir con innovación, visión de mercado y capacidad para transformar proyectos en iniciativas viables.
No obstante, insistió en que el liderazgo de las políticas de desarrollo rural debe mantenerse en el propio territorio. “Los Grupos de Desarrollo Rural somos quienes mejor conocemos las necesidades, las oportunidades y también las limitaciones de nuestras comarcas”, señaló.
En esta línea, consideró que las futuras Agencias de Desarrollo Territorial deberían desempeñar una función de apoyo técnico especializado, facilitando información, herramientas y capacidad de análisis, pero siempre trabajando de forma coordinada con los GDR y sin sustituir su papel.
Como modelo de futuro, el presidente de Recamder apostó por una fórmula basada en la corresponsabilidad entre los distintos actores implicados en el desarrollo de las zonas rurales. Una alianza en la que la universidad aporte conocimiento y evidencia científica, la empresa innovación y capacidad empresarial, y los Grupos de Desarrollo Rural legitimidad territorial, experiencia práctica y capacidad de dinamización.
“Si somos capaces de construir esa alianza en igualdad de condiciones, con confianza mutua y objetivos compartidos, podremos dar un salto cualitativo en el desarrollo de nuestras comarcas, anticipándonos mejor a los retos que tenemos por delante”, concluyó Ortega.