Ecologistas en Acción Guadalajara ha reclamado una adaptación de los recursos de prevención y extinción de incendios forestales a la nueva realidad marcada por el cambio climático y los incendios de sexta generación, a raíz del incendio declarado el pasado jueves en La Mierla, que ya se ha convertido en el mayor registrado en Castilla-La Mancha.
La organización ecologista lamenta la magnitud del siniestro, que ha afectado ya a una parte muy importante de la Sierra Norte de Guadalajara y, según señala, ha calcinado al menos una cuarta parte del Parque Natural de la Sierra Norte. Aunque reconoce el esfuerzo realizado por el amplio dispositivo desplegado para combatir las llamas, considera que los hechos demuestran que los medios actuales "no son suficientes", pese a la colaboración entre las distintas administraciones implicadas en las labores de extinción.
En su comunicado, Ecologistas en Acción expresa un reconocimiento especial al trabajo que están desempeñando los efectivos terrestres y aéreos para proteger a la población y los núcleos urbanos de la comarca. Asimismo, muestra su solidaridad con las personas afectadas por el incendio y confía en que puedan regresar a sus hogares "cuanto antes". La organización advierte también de que el impacto ambiental del incendio es, por el momento, "incalculable" y considera que será necesario evaluar los daños cuando pueda determinarse con precisión el alcance de la superficie afectada.
La asociación reclama además que se investiguen las causas que originaron el incendio y que se esclarezca si durante la jornada del pasado jueves se respetaron las restricciones establecidas debido al altísimo riesgo de incendio para la realización de labores agrícolas.
En este sentido, anuncia que, si la investigación concluye que se incumplieron esas limitaciones, "estudiará personarse como acusación particular contra los responsables".
Ecologistas en Acción también pide revisar los protocolos y las restricciones aplicables a los trabajos agrícolas durante episodios de riesgo extremo de incendios para garantizar que estas actividades puedan desarrollarse con las máximas condiciones de seguridad y minimizar la posibilidad de que se produzcan nuevos fuegos de gran magnitud.
Finalmente, la organización sostiene que el incendio de La Mierla pone de manifiesto que la respuesta no puede limitarse únicamente a la extinción una vez declarado el fuego. A su juicio, resulta imprescindible impulsar políticas de prevención durante todo el año y adoptar medidas que contribuyan a frenar la despoblación del medio rural, factores que considera fundamentales para reducir el riesgo y la gravedad de futuros incendios forestales.