La Mancomunidad de Aguas del Sorbe (MAS) ha comenzado a preparar de forma preventiva la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) para hacer frente a un posible empeoramiento de la calidad del agua provocado por el incendio forestal de La Mierla, en el caso de que se produzcan lluvias o tormentas en la cuenca del río Sorbe.
La medida responde al riesgo de que las precipitaciones arrastren hasta los cauces cenizas, sedimentos, materia orgánica, metales y otros compuestos procedentes de la superficie calcinada por el incendio, que ya supera las 32.000 hectáreas afectadas en la provincia de Guadalajara. Este fenómeno podría incrementar de forma significativa la turbidez del agua captada para el abastecimiento.
El vicepresidente de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe, Juan Carlos Martín, ha explicado que la entidad "está trabajando de forma preventiva y con la máxima anticipación para afrontar con eficacia cualquier posible incidencia que pudiera derivarse del incendio". Asimismo, ha señalado que los técnicos de la MAS están analizando de forma continua la evolución de la situación y preparando los protocolos necesarios para garantizar "en cualquier circunstancia, la calidad del agua de la que se abastecen más de 400.000 personas".
Desde la Mancomunidad insisten en que estas actuaciones forman parte de una planificación preventiva y que únicamente se pondrán en marcha si la evolución de la calidad del agua bruta así lo requiere. En ese caso, la ETAP adaptaría los distintos procesos de potabilización para mantener la calidad del suministro.
Entre las medidas previstas figura el refuerzo de los controles analíticos, incrementando la frecuencia de las muestras tanto en el agua bruta como durante todas las fases del tratamiento. El seguimiento se centrará especialmente en parámetros como la turbidez, el color, la materia orgánica y la presencia de metales disueltos.
La planificación también contempla una preoxidación más intensa mediante el aumento controlado de la dosificación de ozono y cloro para favorecer la oxidación de la materia orgánica y facilitar la precipitación de determinados metales.
Asimismo, la ETAP prevé optimizar los procesos de coagulación y floculación ajustando el pH e incrementando, cuando sea necesario, la dosis de coagulantes para favorecer la agrupación de partículas finas, cenizas y materia orgánica en flóculos de mayor tamaño que puedan eliminarse posteriormente en la decantación.
Otra de las actuaciones previstas sería reforzar la retirada de lodos en los decantadores para evitar su saturación ante un posible aumento de sólidos, además de intensificar el control sobre los filtros de arena, aumentando su limpieza y reduciendo los intervalos entre lavados para garantizar una correcta retención de partículas y minimizar posibles alteraciones en el olor y el sabor del agua.
Por último, la MAS contempla un mayor control de la fase de desinfección mediante un ajuste más preciso de la cloración, siempre dentro de los límites establecidos por la normativa sanitaria, con el objetivo de asegurar la calidad del agua hasta su llegada a los municipios abastecidos.
Juan Carlos Martín ha asegurado que la Mancomunidad mantendrá un seguimiento permanente de la evolución del incendio y de sus posibles efectos sobre la cuenca del Sorbe y ha subrayado que, "si las circunstancias lo requieren, se aplicarán todas las medidas técnicas necesarias", porque "la prioridad absoluta de la Mancomunidad es garantizar en todo momento un suministro de agua potable seguro y de máxima calidad para la población".