Sigüenza ya vive sus fiestas patronales de San Roque y la Virgen de la Mayor. El tradicional desfile de carrozas, peñas y charangas condujo este miércoles a cientos de seguntinos hasta la Plaza Mayor, donde el chupinazo, en torno a las 22.00 horas, marcó oficialmente el inicio de varios días de celebraciones.
El desfile arrancó a las 20.00 horas y recorrió las calles del centro histórico de la ciudad antes de desembocar en la Plaza Mayor. Carrozas, peñistas y charangas pusieron música y color a una de las citas más esperadas del calendario festivo seguntino, en una tarde que volvió a mostrar el protagonismo de las peñas como uno de los grandes motores de San Roque.
Este año son 27 las peñas que participan en las fiestas, respaldadas por el trabajo de asociaciones, colectivos, voluntarios, servicios municipales y colaboradores. El inicio de las celebraciones tuvo, además, un marcado carácter generacional, con el reconocimiento a dos peñas que acumulan décadas de historia y la representación de las nuevas generaciones a través de la reina de las fiestas, Marta Loranca.
Antes del chupinazo, la balconada del Ayuntamiento acogió las intervenciones de la alcaldesa de Sigüenza, María Jesús Merino; Charo Arenas, en representación de la Peña El Mendrugo; Javier Ambrona, de La Estafa, y la reina de las fiestas, Marta Loranca.
Uno de los protagonistas fue El Mendrugo, que celebra este año su 60 aniversario. La peña nació en 1966, cuando la juventud seguntina comenzaba a organizarse en torno a estas agrupaciones festivas, que fueron adquiriendo protagonismo junto a las charangas, los desfiles y las camisas de colores.
Desde la balconada, Charo Arenas reivindicó unas fiestas vividas con «unidad, responsabilidad y respeto» y, sobre todo, «con mucha alegría», recordando que son días «de todos y para todos».
Seis décadas después de su creación, El Mendrugo continúa integrado en el tejido social y festivo de Sigüenza, como muestra de la continuidad de una tradición que ha pasado de unas generaciones a otras.
La otra peña homenajeada fue La Estafa, que alcanza los 35 años de historia. Javier Ambrona protagonizó una intervención marcada por el humor y los recuerdos compartidos durante más de tres décadas de San Roques.
«Han pasado muchas cosas, todos hemos cambiado… pero hay algo que sigue igual: cuando llega San Roque, volvemos a juntarnos», resumió Ambrona.
La Estafa aprovechó su aniversario para reconocer también el papel del conjunto del movimiento peñista y de las diferentes generaciones que han contribuido a mantener viva la tradición festiva de Sigüenza.
Peñas con varias décadas de trayectoria conviven actualmente con otras más jóvenes, mientras nuevas generaciones se incorporan a una celebración que han vivido desde niños entre desfiles, cabezudos y charangas.
Ese relevo generacional también está presente en el programa festivo. Javier Hernando Sanz, alcalde infantil del Consejo de Infancia y Adolescencia, ha animado a los jóvenes a conocer, respetar y vivir las tradiciones seguntinas para garantizar que puedan mantenerse en el futuro.
La reina de las fiestas, Marta Loranca, puso el acento precisamente en ese carácter colectivo durante su intervención desde la balconada del Ayuntamiento.
«Estas fiestas son nuestras porque las hacemos entre todos, con el trabajo de la Comisión, con el esfuerzo de las peñas, con la alegría de los niños que corren por las calles y con la memoria de quienes nos enseñaron a querer a esta ciudad», señaló.
Loranca animó también a disfrutar de estos días como una oportunidad para reencontrarse con quienes regresan a Sigüenza durante San Roque y para compartir la música y, especialmente, la convivencia entre vecinos y visitantes.
La reina reclamó unas fiestas marcadas por «la alegría, el respeto y las ganas de pasarlo bien» y cerró su intervención con una frase que resumió el espíritu del arranque festivo: «Un año más volvemos a convertir esta plaza en el centro del universo».
Después llegó el momento esperado. El lanzamiento del cohete confirmó oficialmente la entrada de Sigüenza en fiestas. Las peñas y las charangas tomaron entonces el protagonismo y la Plaza Mayor volvió a convertirse en el centro de una celebración que los seguntinos esperan durante todo el año.
El chupinazo representa también una de las manifestaciones del patrimonio inmaterial vinculado a las fiestas de Sigüenza. La cronista oficial de la ciudad, Pilar Martínez Taboada, recuerda cómo en este comienzo festivo confluyen elementos como el desfile, las peñas y la música de charangas y dulzainas mientras la celebración recorre algunos de los espacios históricos de la ciudad.
La jornada inaugural volvió a poner de manifiesto así la capacidad de las fiestas para combinar tradición y renovación. Desde quienes comenzaron a participar en las peñas hace seis décadas hasta quienes afrontan sus primeros San Roques, Sigüenza volvió a salir a la calle para celebrar una tradición compartida que continúa pasando de generación en generación.