Por José María Bris
El año tiene 365 días, excepto los bisiestos, cada cuatro años que tienen un día más en el mes de febrero, que pasa de 28 a 29. El motivo es que el tiempo que tarda la tierra en dar una vuelta alrededor del sol es el año, realmente 365 dias y 6 horas, con ese día de aumento se sincroniza el calendario de la humanidad, ya que 6 por 4 es 24, las horas de un día, el que faltaba para que coincidan los tiempos reales de la tierra girando alrededor del sol.
De esos 365 ó 366 días hay algunos en Guadalajara compartidos con los 1.406 millones de católicos del universo -en América se concentran la mitad de ellos- como son la Navidad, y con el resto del universo, en el que vivimos 8.300 millones de personas, la llegada del Año Nuevo, para los católicos, también la Semana Santa, días que tienen un carácter especial.
Pero si volvemos la mirada a un día único en nuestra ciudad ese es el 8 de septiembre, festividad de la Virgen de la Antigua, declarada Patrona de Guadalajara el 12 de septiembre de 1883 por unanimidad del Ayuntamiento que presidía el alcalde Ezequiel de la Vega, refrendado el 21 de diciembre para la Iglesia por el Cardenal José Ignacio Moreno Maissonave (1817-1884), por lo que en este año se han cumplido 143 años de su proclamación. En los tres años de la guerra civil no se pudo celebrar la fiesta, por lo que en nos encontramos en el 140 aniversario de las fiestas en honor de Nuestra Señora la Virgen de la Antigua, festividad que hasta el año 1610 se celebraba el 6 de diciembre, año en que se pasó a la fecha del 8 de septiembre.
La Virgen de la Antigua es nuestra devoción mariana más 'antigua'. Una Virgen de leyenda que nos cuenta que la imagen apareció cuando unas personas picaban en la muralla, donde posiblemente los cristianos en tiempos de dominio sarraceno la habrían ocultado, como pasó en otros muchos lugares de España. Pasó a venerarse en el templo de Santo Tomé, el único que los mozárabes tenían durante la dominación árabe en Guadalajara.
Leyenda también cuando se dice que la noche del 24 de junio de 1085 el caballero Alvarfañez de Minaya (1047?-1114) entró en nuestra ciudad pacíficamente por la puerta del Cristo de la Feria, hoy Torreó de Alvarfáñez de Minaya, cambiando las herraduras de los caballos para dar la sensación de que eran unos caballeros que salían y no que entraban y, después de conquistarla, marchaba en acción de gracias a rezar a la Virgen de la Antigua.
La historia cuenta que Guadalajara y una gran parte de nuestra provincia actual fue entregada ese año pacíficamente por el rey de la taifa de Toledo, Al- Qadir (1038-1092), al rey Alfonso VI (1040-1109) a cambio de que este le ayudara a conquistar el reino de Valencia y también que Alvarfáñez pudo estar en Guadalajara, pues estaba al servicio del rey y pudo rezar a la Virgen de la Antigua, ya que las murallas son de origen caifal -siglo IX- y allí se encontró la imagen de Nuestra Señora.
La imagen actual de la Virgen no es la que apareció en la muralla, que no se sabe cuándo desapareció. La actual es del siglo XVI, con la cara y las manos talladas. Existe en el Santuario una imagen pequeña de ella que, según la tradición, podría ser la primitiva. Su altura no supera los 50 cms. pero su antigüedad puede remontarse como mucho a al siglo XV. Es la conocida como 'enfermera' porque se llevaba a casa de los cofrades para su curación.
Los antiguos patronos de la ciudad fueron, desde el 4 de mayo de 1384, año de la peste negra en Guadalajara, San Agustín y Santa Mónica hasta 1872.
El templo, el actual Santuario, también ha tenido a lo largo del tiempo numerosas reformas. El ábside actual es del siglo XV y el interior se amplio y mejoró durante los siglos XVI y XVII. A finales del siglo XIX fue declarado en ruinas y hubo que demoler casi toda la Iglesia, que fue reconstruida de nuevo, acabando las obras a mediados de octubre de 1899.
La Virgen de la Antigua fue declarada Alcadesa Perpetua de la ciudad en 1885 y junto a su mano derecha lleva la vara de alcalde entregada por los diversos munícipes de la ciudad, entre ellas la que yo le otorgué durante mi ejercicio como alcalde (1992-2003)..
Los alcaldes de Guadalajara, sin excepción, siempre hemos tratado de dar el realce y los honores que se merece a Nuestra Patrona la Virgen de la Antigua. En lo que a mí respecta, el Ayuntamiento colaboró en 1994 en recuperar la Ofrenda Floral, acto en el que centenares de guadalajareños honran a su Virgen con un ramo entre las manos. En 1997 incluí en el programa, como acto inicial de las fiestas, la procesión del traslado del 29 de agosto, que se transformó de limitada en multitudinaria. El Ayuntamiento colaboró también en las obras de mejora del Santuario, siendo Hermano Mayor Emilio Vega Ruiz (1998-2023) y, el 12 de junio de 2003, el día antes de dejar la Alcaldía, coloqué una escultura de la Virgen, obra de Luis Sanguino (1934-2026), en la plazoleta delante del Santuario para que quienes no puedan entrar en él a rezarla recuerden su presencia y la vean, como dice su himno, como Patrona y Protectora de la ciudad.
José María Bris Gallego. Funcionario del Estado. Diputado del Congreso con UCD (1979-1982) Senador con el PP (1986-2000) Vicepresidente de la Diputación Provincial (1983-1987) Alcalde de Guadalajara (1992-2003) Diputado Regional (2003-2011)