El Ayuntamiento de Marchamalo ha comenzado a tramitar las primeras sanciones derivadas del sistema de ADN canino implantado en el municipio para identificar a los perros cuyos propietarios dejan sus deposiciones en la vía pública. Tras varios meses de campaña informativa, el Consistorio ha dado por concluida la fase de advertencia y ha comenzado a aplicar el régimen sancionador previsto en la Ordenanza de Tenencia de Animales Domésticos.
La modificación de la ordenanza obliga a los propietarios a inscribir a sus perros en el nuevo Censo Genético Canino, después de obtener una muestra de ADN del animal. De este modo, las heces recogidas en espacios públicos pueden someterse a un análisis genético y, si existe coincidencia con uno de los perros registrados, atribuirse al animal y, por extensión, a su propietario.
La infracción por no tener al perro inscrito en el censo y la correspondiente al abandono de deposiciones en la vía pública están consideradas leves y llevan aparejada una multa de 750 euros. La cantidad puede reducirse un 90% mediante el pronto pago, hasta quedar en 75 euros, siempre que se acepte y abone la sanción dentro de los plazos establecidos.
La implantación del sistema ha permitido actualizar de forma notable el registro municipal de animales. Cerca de 900 perros están ya dados de alta en el Censo Genético Canino, una cifra que supera en más de un 15% las previsiones iniciales del Ayuntamiento.
El concejal de Medio Ambiente y Espacios Públicos, Felipe Prieto, explica que antes de poner en marcha el sistema el censo municipal contabilizaba unos 700 perros, aunque se estimaba que una parte significativa podía corresponder a animales que ya habían fallecido.
"Habíamos estimado que conseguiríamos unas 750 muestras de ADN con las que podríamos actualizar ese censo, y a día de hoy ya estamos en más de 870 perros dados de alta, por lo que ahora contamos con una radiografía mucho más exacta de la población de perros que realmente hay en nuestro municipio", señala Prieto.
Los animales registrados figuran en la base de datos municipal junto a su nombre, número de microchip y los datos de su propietario. El sistema, según explica el Ayuntamiento, también facilita la identificación del animal y la localización de su familia en situaciones como pérdidas, abandonos u otros casos en los que sea necesario recurrir a una muestra genética.
El Ayuntamiento ya ha realizado varias batidas para recoger muestras de las deposiciones encontradas en los puntos del municipio donde se han detectado más incumplimientos de la ordenanza. Estas operaciones se desarrollan de forma planificada y con un protocolo específico.
La recogida requiere la intervención de personal formado para evitar la contaminación de las muestras y de un agente de la Policía Local, que levanta un acta en la que quedan registrados datos como la ubicación, la fecha y la hora de la recogida.
El expediente se completa posteriormente con fotografías y con el resultado del análisis genético. Este puede ser positivo, cuando se obtiene el ADN necesario y existe correspondencia con uno de los animales incluidos en el censo, o negativo, cuando la calidad de la muestra no permite obtener un resultado válido o no existe coincidencia.
Por este motivo, las recogidas se realizan mediante batidas en lugares previamente determinados y sin un calendario fijo. El Ayuntamiento señala que no se trata de un servicio que pueda solicitarse a demanda.
El Consistorio sostiene que la finalidad del sistema es reducir la presencia de excrementos de perros en calles y espacios públicos. "El objetivo de esto no es sancionar a las personas, sino reducir al máximo la suciedad en nuestro pueblo", afirma Prieto.
El concejal pone el foco especialmente en los espacios frecuentados por niños y familias. "No es admisible que las familias tengan que encontrarse heces en los areneros de los parques infantiles, en los jardines o simplemente paseando por la acera, y eso es lo que no queremos que se repita", señala.
A su juicio, evitar estas situaciones requiere únicamente que los propietarios se hagan cargo de las necesidades de sus animales. "Sería muy sencillo, simplemente con un mínimo de responsabilidad por parte de los dueños de los animales que, de forma natural, necesitan hacer sus necesidades, y lo que esperamos es que lo hagan voluntariamente y no sea necesario imponer más sanciones", añade.
Durante los últimos meses, el Ayuntamiento y la Policía Local han desarrollado una campaña para explicar a los propietarios el funcionamiento del sistema y los cambios introducidos en la ordenanza. Entre las obligaciones comunicadas figura la necesidad de que los animales dispongan de microchip y estén inscritos en el nuevo censo genético.
La inscripción se acredita mediante una chapita que el Ayuntamiento entrega al propietario para colocarla en el collar del perro.
"Durante estos últimos meses se ha hecho una importante labor informativa por parte del Ayuntamiento y de la Policía Local, explicando el funcionamiento de este sistema y los cambios en la ordenanza reguladora", explica Prieto.
Esa etapa de información y advertencia ya ha terminado. "Ahora todas las infracciones comenzarán ya a ser sancionadas", advierte el concejal.
El Ayuntamiento ha informado, además, de que ya se están tramitando las primeras sanciones a propietarios que no han dado de alta a sus perros en el Censo Genético Canino.
El sistema de ADN canino queda así plenamente incorporado al control del cumplimiento de la ordenanza municipal, con el objetivo de identificar las deposiciones cuyo origen pueda determinarse mediante análisis genético y actuar contra sus responsables.