Los precios de la cesta de la compra evolucionaron de forma desigual en septiembre en Castilla-La Mancha, con subidas destacadas en algunas frutas y hortalizas y bajadas en productos como el boquerón, la uva verde sin semilla y el aceite de oliva virgen extra. Así lo recoge el último informe del Observatorio de Precios en Consumo de Castilla-La Mancha, que analiza la evolución de 61 productos en 36 establecimientos de las cinco provincias de la región y Talavera de la Reina.
El estudio, publicado el 18 de octubre y elaborado por la Facultad de Ciencias Sociales de Cuenca y la Unidad de Transferencia del Conocimiento "Innovación Abierta" de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), en colaboración con CAVE-CLM, también advierte de las importantes diferencias de precio entre supermercados, que pueden llegar a duplicar el importe de algunos alimentos según el establecimiento elegido.
Las frutas y hortalizas concentran algunos de los incrementos más acusados del mes. El calabacín se encareció un 24,7%, seguido del brócoli, con un 22,9%, y el pepino, con un 21,9%. La naranja de mesa subió un 18,6%, mientras que el tomate de ensalada y las judías verdes registraron aumentos cercanos al 11,5%.
En el lado contrario, la uva verde sin semilla protagonizó la mayor bajada, con un descenso del 21,5%. El limón también se abarató, un 13,8%. En el caso de la uva, el informe relaciona esta evolución con el avance de la campaña de recolección.
El Observatorio señala que las diferencias entre establecimientos son especialmente relevantes en las judías verdes, el brócoli y la naranja, cuyos precios presentan una elevada dispersión. En algunos casos, el coste puede llegar a duplicarse en función del supermercado. Comparar precios sigue siendo, por tanto, una de las principales herramientas para reducir el gasto en la compra cotidiana.
El grupo de las carnes presenta una evolución más estable. Las chuletas de cordero registraron la principal subida, cercana al 4%, mientras que el jamón cocido, la pechuga de pavo y la cinta de lomo experimentaron descensos moderados.
Pese a esta estabilidad general, la costilla fresca de cerdo y los cuartos traseros de pollo mantienen diferencias de precio significativas entre establecimientos, por lo que el informe vuelve a poner el foco en la comparación de precios.
En los pescados predominan las bajadas. El boquerón redujo su precio un 14%, mientras que la lubina, la dorada y el salmón también se abarataron, aunque en menor medida. Las sardinas fueron la excepción, con una subida del 2,7%.
El estudio recuerda que los productos pesqueros, especialmente los frescos, están sujetos a una elevada volatilidad por factores como la temporada y las capturas.
Entre los productos de despensa, el aceite de oliva virgen extra volvió a registrar descensos. Las marcas de fabricante bajaron un 5,4% y las de distribuidor, un 4,9%.
También disminuyó el precio del arroz redondo de marca de distribuidor, un 7,4%, y el de los huevos, un 4,4%. En cambio, la caballa en aceite de oliva se encareció un 3,9% y el queso manchego con denominación de origen protegida (DOP), un 2,8%.
Los alimentos de temporada reflejan, además, el final de algunas campañas estivales. El melocotón amarillo se abarató un 13,8% y el melón piel de sapo, un 7,5%. La sandía, por el contrario, subió un 10,4%, una evolución que el informe vincula con la menor oferta al final de su temporada.
El Observatorio cierra con este boletín el seguimiento de estos productos estacionales y prevé incorporar nuevas referencias en próximas publicaciones.
En los artículos de limpieza e higiene, los precios se mantuvieron estables y sin variaciones destacadas. El detergente líquido para lavadora aumentó un 1,7%, mientras que el lavavajillas manual y el gel de ducha experimentaron ligeros descensos.
El informe advierte, no obstante, de que los productos frescos comienzan a mostrar señales de encarecimiento que podrían intensificarse en los próximos meses. Entre los factores que podrían trasladar nuevas presiones al conjunto de los precios figuran la evolución de los carburantes, las dificultades en el transporte internacional y la situación geopolítica.
El Observatorio continuará realizando el seguimiento de la cesta básica para identificar posibles alertas que afecten a los consumidores de Castilla-La Mancha. Su objetivo es ofrecer información sobre la evolución de los precios y las diferencias entre establecimientos, favorecer decisiones de compra más informadas y contribuir a una mayor transparencia en el mercado.