Por Alejandro Moreno
Me preocupa mucho la incapacidad de las fuerzas políticas a la izquierda del PSOE para poder entenderse ante los próximos comicios nacionales. Ya no es solo la división, sino todo lo que se viene dejando detrás de ella: frustración, cansancio, desconfianza y la sensación de que quienes deberían ofrecernos un proyecto compartido siguen sin encontrar la manera de crearlo. Va a ser difícil ilusionarse cuando ésta se consume intentando entender por qué el acuerdo entre las izquierdas resulta imposible.
En estos casi dos mandatos no se han resuelto los grandes problemas sociales de nuestro país, es bastante obvio. Para mí, como votante, militante y activista de izquierdas, hay que mirar lo que está pendiente. Defiendo los avances, pero no me callo ante las insuficiencias de estos años. Ante un gobierno progresista, tengo derecho a haberle exigido más.
Las consecuencias de estas discrepancias no son igual para todas y todos. Quienes tengan más recursos, podrán protegerse del previsible deterioro de los servicios públicos. Quienes tengan menos, dependen más de que estos servicios funcionen. Quien ya está soportando discriminación y odio, tiene motivos para preocuparse ante los discursos que ya señalan, y que ganan espacio y legitimidad. Un gobierno de PP y Vox me inquieta por ello. ¿Qué va a pasar con los derechos sociales, la igualdad, el respeto, la democracia y la convivencia? ¿Se convertirá el miedo en una herramienta política? ¿Feministas, inmigrantes, sindicalistas, ONGs y personas LGTBIQ+ serán culpables de problemas que no han provocado? No quiero acostumbrarme a ese horizonte ni aceptarlo como inevitable.
La izquierda debe presentar propuestas que afecten a nuestra vida diaria, tener presencia en los barrios, escuchando a la gente. Tenemos que hablar de vivienda, de cuidados, de los trabajos y los salarios, de los servicios públicos. Abandonemos la resignación, reconozcamos los errores y comprendamos que es necesario llegar a acuerdos. Con o sin acuerdo, la gente seguirá necesitando un techo, una escuela y una sanidad que la atienda. A esa gente nos debemos, también cuando es tan difícil ponerse de acuerdo.
Alejandro Moreno Yagüe. Educador social.