Nacido en 2013 al calor del histórico Mundial conquistado por la selección española, el club ha conseguido acercar el balonmano a varias generaciones de niños y niñas del municipio. Hoy mantiene su actividad con un equipo alevín mixto y la misma filosofía de sus comienzos: ofrecer un espacio para disfrutar del deporte, aprender y sentirse parte de un grupo, por encima de cualquier resultado.
Hay clubes que construyen su historia a partir de ascensos, campeonatos y grandes resultados. Otros, en cambio, encuentran su mayor satisfacción en algo aparentemente más sencillo: conseguir que un niño o una niña descubra un deporte, disfrute practicándolo y quiera volver a entrenar al día siguiente. Esa es la esencia del Club Balonmano El Casar, una entidad que lleva trece años trabajando para que el balonmano tenga su propio lugar en un municipio donde las alternativas deportivas son numerosas y la competencia por atraer a las nuevas generaciones resulta cada vez mayor.
Su historia comenzó en 2013, en un momento especialmente importante para el balonmano español. La selección masculina, conocida como los Hispanos, acababa de proclamarse campeona del mundo y aquel éxito despertó un interés por la disciplina que varias personas de El Casar decidieron aprovechar. Vinculadas a asociaciones de madres y padres del alumnado y a otros colectivos locales, compartían una misma pasión y una idea: acercar ese deporte a los colegios del municipio.
Lo que inicialmente se planteó como unas jornadas de promoción en los centros educativos terminó convirtiéndose en algo mucho más duradero. Después de aquellas primeras actividades, organizaron entrenamientos gratuitos por las tardes para que los niños y niñas que habían descubierto el balonmano pudieran seguir practicándolo. La respuesta de las familias fue tan positiva que, al finalizar el curso académico, las personas impulsoras del proyecto decidieron dar un paso más y constituir oficialmente el club.
Trece años después, aquella iniciativa continúa viva. No ha sido un camino sencillo, pero el Balonmano El Casar conserva el espíritu de sus primeros entrenamientos y la convicción de que el deporte de base debe ser, ante todo, una oportunidad para disfrutar.
Un club donde lo importante no es el marcador
Desde sus comienzos, la entidad ha defendido una filosofía que se aleja de la búsqueda de resultados a cualquier precio. Su objetivo principal no es preparar deportistas para competir al máximo nivel, sino ofrecer a la infancia y juventud casareña la posibilidad de conocer el balonmano y encontrar en él una actividad que les haga sentirse bien.
“Nuestra filosofía no es conseguir resultados deportivos, sino que disfruten de este deporte de equipo, que tengan un espacio para conocer y practicar deporte y que sea un espacio donde se sientan seguros e importantes”, explican desde el club.
Esa forma de entender la formación deportiva se refleja también en la relación con quienes muestran una especial proyección. Lejos de tratar de retener a sus jugadores y jugadoras, la entidad anima a las familias a buscar otras alternativas cuando considera que pueden encontrar mayores oportunidades de desarrollo en clubes de mayor tamaño.
Es una decisión que resume buena parte de su identidad. Para el Balonmano El Casar, haber despertado una afición que continúa más allá de sus propias instalaciones representa un logro tan importante como cualquier victoria. De hecho, uno de los motivos de orgullo de sus responsables es comprobar que muchas de las personas que pasaron por sus equipos siguen practicando balonmano o mantienen algún tipo de vinculación con este deporte.
El club también destaca el carácter inclusivo de una disciplina en la que considera que pueden encontrar su lugar niños y niñas con diferentes capacidades, habilidades e intereses. El compañerismo, el respeto y la participación forman parte de una propuesta que busca que cada integrante del equipo se sienta importante, independientemente de su rendimiento sobre la pista.
Mantener viva la cantera, el gran desafío
A lo largo de estos trece años, el Balonmano El Casar ha atravesado etapas muy diferentes. En algunas temporadas llegó a contar con cuatro o cinco equipos de distintas categorías, una estructura que permitía reunir a un número importante de jóvenes alrededor de este deporte.
La realidad actual es más modesta. Esta temporada, la entidad dispone únicamente de un equipo alevín mixto, una circunstancia que refleja las dificultades que encuentran los deportes minoritarios para mantener una cantera estable.
El propio club reconoce que la captación de jugadores y jugadoras constituye uno de sus principales retos. El Casar cuenta con una oferta deportiva amplia, algo que sus responsables valoran positivamente por las oportunidades que proporciona a las familias, aunque también supone una dificultad añadida para disciplinas que no tienen la popularidad del fútbol.
Sin embargo, lejos de abandonar el proyecto o modificar su filosofía, la entidad continúa apostando por dar a conocer el balonmano entre las nuevas generaciones. Las jornadas en los centros educativos, que estuvieron en el origen del club, siguen formando parte de las actividades que sus responsables preparan para despertar el interés por este deporte.
También el balonmano femenino ha tenido presencia a lo largo de su trayectoria. Aunque actualmente no dispone de equipos exclusivamente femeninos, en temporadas anteriores contó con ellos y trabajó para favorecer su continuidad. Desde la entidad consideran fundamental que las niñas y adolescentes encuentren espacios deportivos en los que se sientan acompañadas, respetadas y con las mismas oportunidades de participación.
Muchas horas de trabajo detrás de cada entrenamiento
Mantener un club pequeño exige una dedicación que va mucho más allá de los entrenamientos y los partidos. En el Balonmano El Casar, buena parte de ese esfuerzo recae sobre personas que deben compatibilizar sus responsabilidades laborales y familiares con las necesidades de la entidad.
Preparar sesiones, organizar encuentros, gestionar presupuestos, atender trámites administrativos o planificar actividades para las familias son algunas de las tareas que permiten que el proyecto siga funcionando cada temporada.
No siempre resulta fácil encontrar el tiempo necesario, pero sus responsables aseguran que el esfuerzo merece la pena cuando comprueban la ilusión de quienes acuden a entrenar.
“Se invierten muchas horas, pero todo se compensa cuando vas a los entrenamientos y ves las caras de felicidad y disfrute de los niños y niñas que tenemos en el club”, reconocen.
En ese trabajo cotidiano también resulta fundamental la colaboración de diferentes instituciones del municipio. El IES Juan García Valdemora cede sus instalaciones deportivas mediante un convenio de colaboración que permite desarrollar los entrenamientos y disputar los partidos de la Liga Escolar.
Por su parte, el Ayuntamiento de El Casar, a través de la Concejalía de Deportes, facilita el uso del pabellón municipal cuando es necesario organizar encuentros o torneos. El club destaca especialmente la implicación Municipal y el apoyo económico institucional.
Son colaboraciones que contribuyen a sostener una actividad que, por sus características, difícilmente podría mantenerse sin la implicación de las personas que la hacen posible.
Una familia que va más allá de la pista
El carácter familiar es uno de los rasgos que mejor definen al Balonmano El Casar. Sus responsables no conciben el club únicamente como un lugar al que acudir a entrenar, sino también como un punto de encuentro donde compartir experiencias y fortalecer las relaciones entre quienes forman parte de él.
Por eso, además de la actividad deportiva, organizan propuestas en las que participan las familias, buscando que madres, padres, hijos e hijas puedan disfrutar juntos del balonmano y de la convivencia que genera.
Ese vínculo con el municipio recibió un reconocimiento especial el pasado año, cuando el Ayuntamiento de El Casar distinguió al club durante su gala del deporte por la trayectoria desarrollada desde su fundación. Un gesto que sus responsables recuerdan con satisfacción, especialmente porque suponía poner en valor un trabajo que muchas veces pasa desapercibido fuera de las pistas.
La entidad está presidida actualmente por Javier Arévalo, acompañado por Abilio Higuero como vicepresidente y Lola Pérez, que desempeña las funciones de secretaria y tesorera. Completan la junta directiva Juan Sánchez, Susana Casas, Daida Higuero y Javier Vozmediado, como vocales.
Detrás de esos nombres hay un proyecto que ha conseguido mantenerse durante más de una década gracias a la implicación colectiva y a una idea compartida de lo que debe representar el deporte de base.
Seguir estando ahí, el objetivo de futuro
Cuando se pregunta al Balonmano El Casar por sus aspiraciones, la respuesta no pasa por ascensos, categorías superiores ni grandes proyectos de expansión. Su deseo es poder seguir ofreciendo a los niños y niñas del municipio la oportunidad de practicar balonmano, exactamente igual que cuando comenzaron aquellas primeras jornadas escolares en 2013.
Después de trece años, sus responsables reconocen que nunca imaginaron que el proyecto alcanzaría semejante recorrido ni que tantas generaciones pasarían por sus equipos. Por eso, más que los resultados deportivos, destacan las experiencias compartidas y el vínculo que han conseguido crear con quienes descubrieron este deporte gracias al club.
El futuro presenta dificultades, especialmente en lo relacionado con la captación de nuevos jugadores y jugadoras, pero también una motivación que permanece intacta: conseguir que el balonmano siga formando parte de la vida deportiva de El Casar.
El Balonmano El Casar resume su manera de entender este deporte con una expresión que ha acompañado su trayectoria: “¡La gran familia del balonmano!”. Una familia que, trece años después de aquellos primeros entrenamientos gratuitos, sigue encontrando motivos para reunirse alrededor de una pista y compartir una misma pasión.