El Balonmano Guadalajara cayó 31-23 en Irún a pesar del gran partido del cancerbero Jota Hombrados.

Imagen correspondiente al partido de la primera vuelta. Foto: Rafa Martín (BM Guadalajara).

JJOD

No pudo ser. El Balonmano Guadalajara no pudo conquistar el mítico Artaleku. Y no sería porque el mito del cuadro alcarreño, Jota Hombrados no puso empeño en ello. Sin embargo, la gran actuación del meta no fue suficiente para tumbar al segundo clasificado de la Asobal.

Arrancó viva la primera mitad, con dos equipos que intentaban imponer su ritmo y su juego, pero que chocaban con los planteamientos del rival. Así, a cada amago de arrancada irundarra en el marcador, replicaba el Balonmano Guadalajara.

De hecho, un parcial de 0-3, obligó al técnico local a solicitar tiempo muerto a los nueve minutos. Cierto era que restaba un mundo por delante, pero Jota Hombrados empezaba a erigirse como uno de los grandes protagonistas del duelo e Irún quería romper esa narrativa.

Dicho y hecho, porque los locales firmaron un parcial de 3-0 que obligó a Mariano Ortega a aplicar la misma receta que su colega en los banquillos. Tiempo muerto y a aclarar ideas.

Así parecía que seguiría toda la primera mitad, con un toma y daca, pero Bidasoa tiró de galones y logró irse a vestuarios dos goles arriba (13-11).

Una renta que se evaporó rápidamente en el inicio del segundo acto. Jota Hombrados seguía siendo un hueso demasiado duro de roer para los locales, excepto para Jon Azkue autor casi del 50% de los goles de los suyos y asistente de otros.

Sin embargo, las pérdidas impedían que esos grandes guarismos bajo palos se transformasen en ventajas moradas en el electrónico. Así las cosas, Irún seguía mandando y, mediado el segundo acto, la igualdad saltó por los aires en una acción polémica.

Tras la enésima parada de Jota Hombrados, los morados lanzaron un contragolpe y Ledo chocó con Mouriño. Lejos de pitar siete metros y expulsar al meta local, los árbitros entendieron que no había habido contacto, la jugada continuó y acabó en gol irundarra. Es decir, de un posible 21-20 y superioridad numérica al 22-19 y la desesperación en las filas alcarreñas.

Dicha desesperación condujo a la exclusión de Tito Díaz y a que la distancia se ampliase a cinco goles. Mariano Ortega llamó a capítulo a los suyos, pero ya era tarde.

Bidasoa Irún, que es segundo clasificado por algo administró cómodamente su renta, mientras que el Balonmano Guadalajara levantaba bandera blanca.

De poco había servido la gran actuación de Jota Hombrados. Las numerosas pérdidas en ataque y esa acción polémica que descentró a los morados, unidos a la calidad de los locales, propiciaron el 31-23 final.

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