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Lidia Casado

Hoy quiero hablar de un libro muy especial, un libro que es muchos libros y que, encima, está escrito por una autora de Guadalajara: Mayte Esteban.

Se trata de “La colina del almendro” y, para mí, es la novela más redonda de toda la trayectoria como escritora de Esteban. Y lo es, porque todo en él funciona: la dosificación de la información, las sorpresas y giros de la trama, la estructura, la elección del narrador y la decisión de incluir unas cartas que le dan mucha vida a la novela, los temas que trata y las reflexiones que plantea y, por supuesto, los personajes. Pero vamos por partes.

Funcionan las ideas y reflexiones, porque Mayte Esteban nos invita a viajar a un mundo en evolución (iba a decir como el nuestro pero, en realidad, ¿cuándo no está el mundo en proceso de cambio?) y nos invita a conocerlo a través de la pérdida de poder de la aristocracia y el advenimiento de la burguesía como clase social adinerada. Pero, además de analizar ese ambiente previo a la I Guerra Mundial, ese conflicto bélico, ese Londres industrial y esa oposición entre el viejo continente y la América de las oportunidades, Esteban nos habla del movimiento sufragista. Y nos habla de feminismo. No solo como ideología, sino como forma de vida, de despertar la conciencia de las mujeres (y de algunos hombres), de hacer que las mujeres se sientan útiles y válidas (es decir, se empoderen).

Funciona la trama porque, como he dicho, esta novela está llena de intrigas, sorpresas y giros. Es más, diría que hasta va cambiando de género a medida que lees o, al menos, admite en sus páginas géneros tan aparentemente dispares como la novela romántica y el thriller, aunque en su interior hay también intriga, novela histórica, novela ideológica y hasta un toque de folletín.

Funciona cómo Esteban va contándonos todas esas informaciones y reflexiones, cómo dosifica la información para sorprendernos, para afectarnos, para emocionarnos o para hacernos pensar. Y, sobre todo, para que la novela tenga ritmo y nos apetezca seguir leyendo.

Y funciona, claro está, por los personajes. Desde el malo (que es malísimo) hasta la protagonista, Mary, una mujer que debe hacerse a sí misma después de que la burbuja en la que ha vivido toda su existencia se rompa. Pero hay secundarios de lujo, como esa Abigail que se convierte en segunda madre de Mary, o Victoria y cómo la apoya; o la misteriosa Camille, que le da un punto de sofisticación a la novela. Por no hablar de John y James, los dos personajes masculinos principales, cada uno con tanto que aportar a su manera.

Así que ya sabes: si quieres leer una de esas novelas que se devoran y que tienen un poquito de todo, no te pierdas esta. Y luego me cuentas.

Nos seguimos leyendo.

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