Emiliano García-Page

En una tablilla sumeria de aproximadamente el 4.500 a.C. se puede leer un texto en el que un joven dice: «Madre, deme mi desayuno, que tengo que ir a la escuela». Aparte de lo curioso que nos puede resultar la responsabilidad del chico de hace 6.500 años por ir a su escuela y aprender, nos llama también la atención la relación tan natural entre familias y educación en una época tan remota. No encontraremos tribu o sociedad que no haya organizado y sistematizado la enseñanza de todos aquellos conocimientos que han heredado de sus antepasados y que han ido atesorando con orgullo.

Dice el filósofo español José Carlos Ruiz que existen dos tipos de bienes, los que denomina ‘bienes verdaderos’ y los que denomina ‘bienes aparentes’. Los bienes verdaderos son el conocimiento, la educación, la moral y la ética. Frente a los bienes aparentes, que no son tan esenciales, como las riquezas o la posición social.

Ese chico poseía una mínima parte de lo que los estudiantes de hoy en día poseen, pero aunque no lo supiera, una verdad dentro de él se revelaba clara: podrían arrebatarle el cálamo con el que escribía, las tablillas con las que aprendía, robarle las riquezas (fueran muchas o pocas), quemarle la casa u otros hechos peores… pero nadie podía arrebatarle sus conocimientos: todo lo que la vida y la escuela le estaban enseñando permanecerían con él durante toda su existencia. Es decir, él sabía que su educación era un ‘bien verdadero’.

Han cambiado muchísimas cosas desde los sistemas educativos desde entonces, pero lo que los sumerios llamaban: «Enseñar a aprender a hacer», es decir, la transmisión de una información para construir una vida y vivirla mejor, hoy lo llamamos ‘competencias’ y dentro de 1.000 años quién sabe cómo lo denominarán, pero significará lo mismo que hace 8.000 años: eso que llamaban «enseñar a aprender a hacer».

Hoy, en el Día de la Enseñanza de Castilla-La Mancha, quiero reconocer el trabajo de quienes con honestidad y profesionalidad sirven a la educación y, por tanto, a la sociedad. Colectivos que han demostrado en los buenos y los malos momentos que la educación está por encima de ideologías, de creencias, de opiniones e incluso de nuestra propia Historia: profesorado y personal no docente, familias, instituciones, alumnado… En definitiva, toda la comunidad educativa.

Este Gobierno regional lleva siete años avanzando en materia educativa y luchando por el lema que reza en los muros de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes: «La educación es la base de la igualdad» y por ello invierte en recursos humanos y materiales, impulsa proyectos, mejora infraestructuras, piensa en los más vulnerables, genera espacios de aprendizaje que posibiliten la evolución del alumnado con mayores dificultades socioeducativas, o amplia la formación del profesorado y la digitalización de los centros.

La educación es un círculo en el que quienes aprenden ahora, enseñarán mañana, y así sucesivamente será y ha sido a lo largo de la historia, mucho antes incluso de que nuestro joven sumerio pidiera a su madre el desayuno antes de ir a la escuela… Y así sabemos que seguirá siendo.

Emiliano García-Page

Presidente de Castilla-La Mancha

Compartir en Redes sociales