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Lidia Casado

¿Tú también sientes predilección por los títulos que ya sugieren una historia en sí mismos? Te digo dos, a ver qué despiertan en ti. El primero es “La felicidad es un té contigo”. ¿No se te ocurren mil ideas para las aventuras que podría haber detrás (o dentro) de un título así?

Va el segundo: “Se prohíbe mantener afectos desmedidos a la puerta de la pensión”. Vale, la primera reacción, tras leer el título, es soltar una carcajada. Bueno, al menos… esa es la mía. Pero después… ¿no se te vienen a la cabeza varias tramas que tengan que ver con una pensión y con las pasiones desmedidas?

Yo soy fan de este tipo de títulos, no lo puedo remediar. Y, en este caso, también soy fan de estos dos libros que, además, tienen dos cosas más en común: unas portadas tan sugerentes como el título y la misma autora: Mamen Sánchez.

¿Te acuerdas de cuando te hablé del género novelesco feelgood? ¿Cuando te recomendé “La librería del señor Livingstone”? (si no lo haces, busca mi columna en El Decano y así sabrás de qué te voy a hablar). Pues estas novelas también se integran en ese género de obras desenfadadas (aunque tienen su fondo y dejan su poso), que comparten una visión de la vida sencilla y eminentemente feliz y cuyas historias acaban bien.

Si no tienes qué leer durante lo que queda de temporada de playa/piscina/campo/montaña, te animo a que te acerques a Mamen Sánchez. Y luego, me cuentas qué te han parecido. A mí: divertidos, tiernos, seductores y con historias que, en mi caso, aún guardo en el corazón.

Nos seguimos leyendo.

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