Verónica Miguel recibirá el reconocimiento del Gobierno regional en el Día Internacional de las Mujeres
Verónica Miguel, doctora en Biotecnología e investigadora en el Centro de Biología Molecular «Severo Ochoa»

Marta Perruca

“Muy agradecida” y feliz de poder ser un referente para otras mujeres y un ejemplo para todas esas chicas que quieran desarrollar su carrera en las ciencias y en la investigación. Así se siente Verónica Miguel tras ser elegida para recibir el reconocimiento del Gobierno de Castilla-La Mancha en el acto institucional con motivo del Día Internacional de las Mujeres, por la provincia de Guadalajara, que tendrá lugar el próximo 8 de marzo, en el Palacio de Fuensalida (Toledo).

Verónica Miguel Herranz (Guadalajara, 1990) es natural de Corduente, en el Señorío de Molina. Doctora en Biotecnología y Máster en Biomedicina, actualmente investiga sobre «la enfermedad renal crónica» en el Centro de Biología Molecular «Severo Ochoa» de Madrid, dependiente del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La necesidad de avanzar en sus trabajos le ha llevado a pasar varias estancias en Norte América en universidades como las de Pennsylvania, Yale, Alabama o Harvard y próximamente, pondrá rumbo a Alemania para seguir avanzando.

Asegura no haberse encontrado con discriminación alguna por el hecho de ser mujer, pero reconoce que en España, donde no se apoya tanto la investigación como en otras países, la carrera científica es muy competitiva, por lo que la maternidad supone una «desventaja» con respecto a los compañeros hombres.

Al mismo tiempo valora los pasos que han dado otras mujeres a lo largo de la historia , para que las investigadores jóvenes de hoy en día lo puedan tener más fácil en este terreno.

– ¿Qué significa para ti este reconocimiento?

Para mí es la oportunidad de poder servir de ejemplo a niñas que quieran ser investigadoras, que puedan ver que es posible y que hay muchas mujeres que se dedican a la ciencia y a investigar. Siempre te imaginas que los científicos o los ingenieros son hombres y cuando tienes que elegir la carrera que quieres estudiar o la formación profesional, si no conoces mujeres que se dediquen a las ciencias, piensas que son carreras profesionales más de hombres que de mujeres, cuando hay muchas mujeres que se dedican a las ciencias y a la investigación.

Lo que ha pasado es que, durante muchos años, no se ha visibilizado lo suficiente y la figura de la mujer ha quedado eclipsada por la de los hombres, que eran quienes obtenía los reconocimientos. En la mayoría de los grupos de investigación, los jefes de grupo, los que llegan a posiciones altas, tradicionalmente han sido hombres y es la figura más visible, pero los grupos de investigación hay tanto hombres como mujeres.

– ¿Cómo valoras entonces la presencia de las mujeres en la ciencia?

En las carreras de biociencias, química, etc., hay más chicas que chicos, lo que pasa es que, a medida que vas avanzando en la carrera investigadora, son las chicas las que se quedan más atrás, porque es más difícil ir ascendiendo. Es una carrera vocacional, dura y sacrificada y muchas veces hay problemas de conciliación laboral y profesional, por lo que muchas mujeres han tenido que dejar su carrera científica. Ahora hay bastantes más facilidades, pero a lo largo de la historia era más difícil y por eso les costaba más llegar a puestos de responsabilidad científica.

– Y en tu caso particular, ¿Por qué decidiste ir por la rama de la Biotecnología y la Biomedicina?

Siempre he tenido mucha curiosidad por conocer por qué ocurren los procesos en la naturaleza; cómo funcionan las máquinas y también, por qué ocurren las enfermedades y por qué aún no hay tratamiento para algunas enfermedades. Entonces vi que la biomedicina era una herramienta que permitía conocer a nivel genético y celular, los procesos que ocurren en un estado de enfermedad y, al mismo tiempo, ayuda a descubrir nuevas estrategias para poder curarla. Me pareció que era un tema muy importante a nivel social y que me gustaría participar en ese proceso

– Como mujer científica que ha estado investigando en otros países, sobre todo en Norte América ¿has visto muchas diferencias en lo que a conciliación se refiere?

Sí, en algunos países está mejor visto que las mujeres científicas se tomen las bajas maternales. En España, como es una carrera muy competitiva, estar mucho tiempo desvinculada del trabajo de investigación te hacer ir en desventaja y luego tienes que competir con tus compañeros hombres. Una de las medidas que se han ido implementando en los últimos años ha sido, por ejemplo, cuando has tenido que competir para una convocatoria para poder conseguir financiación para una investigación y desarrollar tus proyectos, reconocer en las bases de las convocatorias periodos de bajas maternales u otro tipo de bajas más asociadas a las mujeres que a los hombres.

«Al ser una carrera muy competitiva, estar mucho tiempo desvinculada de la investigación, te hace ir en desventaja»

– ¿Y particularmente, crees que tu carrera investigadora ha sido más difícil por el hecho de ser mujer?

Personalmente no he tenido ningún tipo de discriminación, ni desventaja, pero sí que a lo largo de la historia, muchas mujeres han tenido que luchar para que  muchos derechos se reconozcan y ahora las mujeres investigadoras más jóvenes, no nos tengamos que enfrentar a esos problemas.

– ¿En qué estás centrando tus investigaciones en estos momentos?

El proyecto en el que trabajo está centrado en el estudio de la enfermedad renal crónica, que es un daño que se produce en el riñón como consecuencia de enfermedades muy prevalentes, como la hipertensión y la diabetes y consiste en que en el riñón se produce un proceso que se denomina fibrosis, que altera el funcionamiento del órgano y que, en muchos casos, requiere un tratamiento sustitutivo con diálisis o trasplante. Por lo tanto, podemos decir que es un problema con bastante relevancia social y con un gasto económico importante.

«Estamos estudiando la enfermedad renal crónica que se produce por enfermedades muy prevalentes como la hipertensión o la diabetes»

Por una parte, estamos estudiando los mecanismos que suceden en las células del riñón para que se produzca ese fallo renal y por otra parte, buscando nuevas terapias para prevenir el desarrollo de esa enfermedad o curarla, si ya se ha producido.

– ¿Y cuál es tu papel dentro de esta investigación?

En concreto yo estoy más centrada en estudiar cómo cambia el metabolismo del riñón en esas condiciones de daño para intentar buscar una estrategia terapéutica basada en reprogramar su metabolismo.

– ¿Cuántas personas forman parte de ese equipo de investigación?

Actualmente forman parte seis personas. Llevo trabajando en el proyecto seis años y durante este tiempo he hecho estancia en otras universidades extranjeras para completar la investigación que estoy haciendo en España, porque en otros países, por ejemplo, Estados Unidos o Alemania, donde se aporta más financiación a la investigación es más fácil hacer experimentos más costosos o más rápido. Si te vas allí por ejemplo, unos meses, consigues hacer allí en tres meses lo que aquí tardarías muchísimo más y quizá tampoco tendrías medios económicos ni materiales para hacerlo.

«En otros países donde se aporta más financiación a la investigación es más fácil hacer experimentos más costosos o más rápido»

– Y una vez vais avanzando en la investigación y alcanzando conocimientos nuevos y técnicas más afectivas ¿De qué manera se revierten estos beneficios a la sociedad?

En nuestro caso hemos descubierto que hay una enzima muy importante en el riñón que regula el metabolismo y hemos visto que cuando esta encima, que es una proteína, está en mayor cantidad o funciona mejor, protege al riñón. Para trasladar esto a la clínica tenemos que buscar colaboraciones, por ejemplo, con empresas farmacéuticas para buscar fármacos que sean activadores de esta enzima.

Estamos en esa fase de intentar buscar esos fármacos en colaboración con una empresa farmacéutica y proponer un ensayo clínico con un grupo de pacientes en hospitales para verificar si en humanos esa hipótesis y esos resultados que hemos visto en células aisladas y en ratones, también tiene ese efecto protector. En investigación siempre hay que hacer estudios en células y en modelos de investigación, como es el ratón.

Para terminar. ¿Qué les dirías a esas chicas que empiezan a tener vocación por la ciencia y que les gustaría enfocar su carrera profesional hacia la investigación?

Les diría que si realmente es algo que les gusta, se dediquen a ello, que estudien esa carrera y que no se vean condicionadas por las salidas que tenga o los estereotipos que hay en torno a las carreras de ciencias, porque para nada son sólo para hombres: Son de hombres y mujeres, porque si sólo se aprovecha el talento de los hombres estamos perdiendo la mitad del posible conocimiento de la sociedad.

«Si solo se aprovecha el talento de los hombres, estamos perdiendo la mitad del posible conocimiento de la sociedad»

Además, aunque es cierto que se trata de una carrera que conlleva mucho esfuerzo, mucha dedicación y sacrificio, si es algo que te gusta, al final vas a disfrutar mucho de ello, porque cada día es diferente y estás continuamente aprendiendo y descubriendo cosas nuevas, que nadie sabía hasta ahora.

Compartir en Redes sociales