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Resu Lorenzo (*)

Un domingo más me vuelvo a encontrar con todos vosotros. Precisamente, hoy es el domingo más romántico del año y quiero aprovechar este espacio para hablar de lo importante que es el amor, en la vida de todos nosotros. Se dice que hay varios tipos de amor ( eros, agape, philia, storgé) y sin diferenciar variedades, me encanta el que engloba a todos estos amores que es el Amor con mayúsculas. Siempre me ha sorprendido la capacidad que tiene el amor (y no hablo sólo del romántico) para movernos, para mantenernos vivos, en definitiva, para ponernos en marcha.

En esta semana conversaba con una amiga y me decía un “te quiero”, uno de esos que salen del corazón, porque en época triste una simple llamada le había animado y regalado una sonrisa. Qué bonito es hacer de lo extraordinario algo que se debería convertir en ordinario, un decir te quiero. Y no importa la cantidad de veces que expreses con tus palabras el amor, sino lo más importante es la calidad de ese amor. Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro. ¿Y tú, te sientes afortunado?

El amor es una pieza clave en la aventura que yo un día emprendí. Y qué mejor contaros que la empresa que lidero, la gestoría Parlorenzo nació del latido de dos corazones, que en un principio eran amigos, novios, luego socios, padres, y que con el paso de los años se ha convertido el mejor compañero de viaje que se pueda tener.

En estos años he aprendido que cuando alguien trabaja y actúa con el corazón, se obtiene no sólo la certeza de que se está actuando con bondad, sino que, además, el éxito y los objetivos, más tarde o más temprano, se alcanzan. Esto es lo que llamo la fuerza del corazón, esa que dicen que ¨mueve montañas¨.

Esa que nos hace remover Roma con Santiago para ver a ese amigo que necesita un abrazo, esa que nos hacer liarnos la manta a la cabeza y viajar a la aventura, y esa, que nos levanta cada día de la cama para ir a trabajar, aprender y mejorar cada día.
Con la verdad por bandera os digo, que no podría entender la vida sin mis amigos, sin mi familia, sin mis hijos, sin mi pareja, sin la pasión hacia mi trabajo. Creo que una de las mayores suertes que tenemos, y que más estamos echando de menos en estos momentos donde darnos un abrazo, puede ser hasta incómodo y peligroso, es la capacidad de socializar que tiene el ser humano. ¡Menos mal que contamos con las redes sociales!…. Me pregunto que hubiera sido de nosotros sin ellas durante los meses de confinamiento domiciliario.

En este día de San Valentín, quería aprovechar estas líneas para deciros que hay que celebrar el amor y la amistad, el día 14 de Febrero y todos los días del año. Ser conscientes de lo afortunados por tener a alguien que cuando nos caemos nos coja de la mano para levantarnos, una pareja o un amigo, para caminar juntos y para auparnos a lo más alto.

Os animo a todos, a que busquéis o encontréis el amor (porque esto nunca se sabe cómo funciona). Pero lo que sí sé, es que este camino de la vida es infinitamente mejor cuando lo compartes. Feliz día y Feliz vida.

(*) Economista- gestora adtiva. Co-fundadora de Parlorenzo

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