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Nacho Redondo

Vivimos una época en la que la autenticidad está reñida con los valores que nos representan y con la comodidad que supone hacer oídos sordos a lo que los demás opinan acerca de cómo ellos nos ven. Estamos sumergidos en la protesta constante que imposta una forma de ser que nada tiene que ver con nosotros y que hace que nos coartemos de poder expresarnos libremente y con naturalidad.

Si te fijas bien, desde los entornos más cercanos la protesta y la negatividad marcan los días. En muy pocas ocasiones llega la noche y te puedes decir “oye, que buen día, ningún input negativo”. No, no ocurre porque vivimos instalados en esa falta de autenticidad que nos impide ser nosotros mismos, nos niega la posibilidad de entender y comprender a los demás y nos aleja de ser todo lo mejor que podemos ser.

En realidad nos estamos perdiendo esa parte de ser nosotros mismos, teniendo en cuenta de que podemos ser la mejor versión que existe desde la libertad de representar nuestra propia personalidad, de forma honesta y asertiva. Se nos olvida que la autoridad surge de quién eres realmente, no se encuentra en la posición social que ocupas o el cargo que desempeñas. La autoridad se consigue cuando respetas a los demás y cuando eres confiable, haciéndolo desde ti.

Ser auténtico significa mantenerte fiel a tus principios, a tus valores y a tus talentos. Levantarte todos los días con estos pensamientos te cambia la forma de ser. Abandonar la protesta gratuita y entender otros puntos de vista de convertirte en una persona auténtica que lucha todos los días por ser cómo realmente quieres ser y lo mejor de todo, que merece la pena.

Llegar a entender que estar y sentirte cerca de los demás te acerca a la autenticidad, te cambia la vida, te hace ser más fiel a tus principios y te hace sentirte mucho mejor. Entonces si esto ocurre así, deberías preguntarte por qué no lo haces y te empeñas en buscar la negatividad, la crítica y la falta de comprensión.

Para conseguir esa autenticidad de la que estoy hablando hay que hacer lo más importante que es empezar a construir desde tus valores y desde tus acciones. Lo más difícil, seguramente, sea empezar, pero una vez que lo haces tienes la mitad del camino hecho. Puedes empezar introduciendo pequeños cambios como alabar el comportamiento de otras personas o proponerte no tener ninguna respuesta negativa en tus relaciones normales en un día determinado. Lo importante es empezar, aunque sea con pequeñas acciones, que harán que los cambios empiecen a llegar más pronto que tarde.

Buscar dentro de ti para saber quién eres en realidad hará que puedas dominar con más certeza a esa voz interior que te impide ser tú mismo. Cuanto antes seas capaz de dominar esta parte antes te convertirás en la persona que realmente quieres ser y encontrarás lo que eres de verdad. Desde ahí seguro que consigues que aflore tu nobleza y valentía que te harán ganar esa posición tan interesante de poder dejar una huella increíble.

Todos tenemos en nuestro interior una mina por explorar que nos hace mejores personas y que nos ayuda en nuestro devenir por la vida. A veces nos encontramos con situaciones tan adversas que nos dominan y nos abandonamos a la búsqueda de esa excelencia de ser lo mejor que podamos. E incluso nos hace que lleguemos a desistir del intento de conseguirlo.

Por eso tener el valor de rearmarte para encontrar ese camino alineado con tu autenticidad, de tener el valor de ver los cambios que puedes hacer para ser mucho mejor de lo que estabas siendo y de mejorar en tus relaciones con los demás hará que te puedas liberar de una gran losa. 

Comprométete contigo, con tu misión, con tu autenticidad y aspira a ser lo mejor que puedas, respetando al de enfrente por mucho que no te gusten sus cambios o su forma de hacer. No hay nada más importante que ser confiable y tratar a los demás como quieras que te traten a ti.

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