La Sierra Norte cuenta con más de 60 ganaderos y en 2020 se registraron 98 reclamaciones por ataque de lobo

Marta Perruca

El aullido del lobo ibérico ha vuelto para quedarse a los bosques de la Sierra Norte, en la provincia de Guadajara, que recupera una pieza clave para mantener el equilibrio de sus ecosistemas, desaparecida desde prácticamente los años 50 del siglo pasado.

Sin embargo, su presencia ha chocado frontalmente con la ganadería, que a las dificultades propias de un sector, en constante lucha con los precios de la carne y por garantizar el relevo generacional, suman ahora el ataque de los lobos.

Si bien es cierto que el lobo ha convivido siempre con el sector primario, tal y como indica Raúl Ablanque, conservador especialista en lobo y miembro de Ecologistas en Acción (EA), la situación de la Sierra Norte es común a otros territorios en los que el lobo lleva desaparecido mucho tiempo, donde los ganaderos han acostumbrado su manejo a la ausencia de este depredador y ahora tienen que asumir otras medidas y sistemas de protección distintos, para disminuir los ataques.

Según datos de la Delegación de Desarrollo Rural de Guadalajara, durante el año pasado se registraron un total de 98 reclamaciones en este sentido.

El lobo ya era una especie protegida en Castilla-La Mancha, pero la polémica quedó servida después de que la Comisión Estatal para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad propusiera su inclusión en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial, lo que supondrá la extensión de su protección a todo el país y el cese de la consideración del lobo como especie cinegética, también al norte del Duero.

El delegado de Desarrollo Rural afirma que consideran esta medida «perfectamente coherente»: «Hay una densidad alta en una zona muy concreta de España, pero en el resto, el lobo está prácticamente desaparecido», señala a la vez que incide en que no existe una población «suficientemente grande» en la provincia.

«Es cierto que en una zona de Guadalajara está apareciendo y entonces tenemos que intentar disminuir los posibles ataques que tenga el lobo, pero no creemos que sea una cantidad de lobos lo suficientemente preocupante», manifiesta Tenorio.

La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha se adelantaba a este escenario anticipando las ayudas por ataques de lobo y buitre, para que pudieran solicitarse desde principios de año, con cuantías que alcanzan los 1.500 euros para ganado caprino y ovino, y los 2.000 euros para vacuno.

Asimismo, tal y como recuerda José Luis Tenorio, existe otra línea de ayudas para la mejora de las infraestructuras de protección. Según Tenorio, en 2020 se presentaron 40 solicitudes, de las cuales diez fueron para vallas portátiles y pastores eléctricos.

Además, Tenorio explica que la Consejería de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural está trabajando en la articulación de ayudas al sector basadas en su aportación a la biodiversidad: “Queremos poner en valor la labor de los ganaderos que se dedican a la ganadería extensiva, porque están haciendo un trabajo muy importante por la biodiversidad y, basándonos en eso, creemos que la sociedad debe reconocer su actividad”. El delegado informaba en declaraciones a ”El Decano” que recientemente han mantenido una reunión con ganaderos de la provincia de Guadalajara y “creemos que deberían tener un apoyo por parte de las administraciones por la actividad que están desempeñando, independientemente de las posibles subvenciones que tienen por la actuación del lobo”.

En estos momentos, la Dirección General de Política Forestal y Espacios Naturales está elaborando un estudio preliminar sobre los valores de la ganadería extensiva y el delegado entiende que la Consejería avanzará rápido con los trámites ante el interés de poner solución a los problemas que atraviesa el sector.

Ganado ovino en la zona de Cantalojas.// Foto; Antonio Arenas.

Actualmente, existen en la Sierra Norte en torno a 60 ganaderos que sostienen cabañas de bovino, ovino y caprino. El Decano de Guadalajara se ha puesto en contacto con dos de ellos: Antonio Arenas, de SAT Arenas-Bris, con unas 300 vacas y 2.000 ovejas, en el entorno de Cantalojas y Francisco Peinado, de la ganadería SAT Campillo de Ranas, con 220 cabezas de la raza avileña bociblanca: “Somos la ganadería más grande de esta variedad y los únicos que la tenemos en la región. Toda la ganadería está inscrita en el libro genealógico de la raza avileña negra ibérica, la raza que siempre ha habido en el sistema ibérico central”, señala.

En este sentido, Antonio Arenas afirma que en los últimos dos meses ha perdido ocho terneros y una oveja: “En el mes de septiembre ya empezó a sacudir, matando terneras de hasta un año. Se cebó con la vaca de unos vecinos y raro era el día en el que no había ataques”, comenta.

Los ganaderos reclaman que el número de desapariciones, que no computan para las ayudas, es mayor: “Una vez la vaca ha parido, sale a comer y cuando vuelve, el ternero ya no está allí”, relata Francisco. Al cabo del año, asegura, son 10 o 12 terneros desaparecidos, frente a las cuatro o cinco muertes constatadas.

El ganado bovino extensivo representa una dificultad añadida a la hora de establecer medidas de protección contra los ataques ya que pasan mucho tiempo pastando  por el monte sin vigilancia: “No las ves desde abril hasta noviembre y diciembre”, señala Antonio: “Cuando suben a los pastos de veranos, el término que tiene Cantalojas es muy grande, coge toda la Sierra del Hayedo y pega con Majaelrayo y Riaza y son muchos kilómetros y mucho monte, por lo que es muy difícil”.

En este sentido, reclaman que se agilice el pago por los ataques y se contemple un fijo para las cabezas desaparecidas, así como ayudas para la comida de los mastines. También piden que se establezcan medidas de control de las poblaciones en la Sierra Norte.

Los ganaderos protegen su ganado con mastines.// Foto; Antonio Arenas

Por su parte, el presidente de la Asociación de Titulares de Cotos Cinegéticos en Guadalajara (ATICA), Juan Manuel Rodríguez, considera que “devaluar el lobo es condenarlo a la extinción”

Rodríguez opina que “algo que no vale nada, porque lo van a dejar como especie no cinegética, y que está generando problemas a los ganaderos, es probable que empiecen a tomarse la justicia por su mano y, lamentablemente, tendremos un problema para el lobo”.

Desde EA, Raúl Ablanque manifiesta que la situación que se vive ahora con el lobo en Guadalajara es común a todas las zonas que llevan largos periodos de tiempo sin la presencia de esta especie: “Los ganaderos se acostumbran a trabajar sin el lobo y el manejo se relaja y se termina haciendo de otra manera”. En este sentido explica que, en lugares como León o Zamora, donde siempre ha habido lobo, la ganadería intensiva se hace con mastines y las ovejas se recogen por la noche, con lo que los ataques son prácticamente inexistentes y en el caso del extensivo, “siempre hay mastines y el ganado suelen tenerlo en cercados, que van cambiado cada varios días, con lo cual no está totalmente libre como ocurre en la Sierra Norte”.

En este sentido, diferencia entre los ganaderos de la provincia, que después de casi veinte años de presencia del lobo han adoptado medidas, con las herramientas que propone la Administración, para adaptarse a la nueva situación, y los que siguen manejando la ganadería como si el lobo no existiera, que según asegura, se llevan la peor tajada de los ataques.

Entre las medidas que propone Ablanque se encuentra la realización de una vigilancia periódica, alimentar con piensos el ganado en invierno para que se acerque y llevar a las vacas cerca de las naves en el momento de parir, con lo que considera que “los ataques se minimizarían bastante”.

La presencia del Lobo en la Sierra Norte

Los agentes medioambientales que operan en la Sierra Norte han detectado la presencia de entre dos y tres manadas en la zona. Según el delegado de Desarrollo Rural, los dispositivos de fototrampeo han captado imágenes de un total de 9 ejemplares. En lo que se refiere al resto de la provincia y la región, no tienen constancia de la presencia del lobo. Si acaso, algún ejemplar solitario por el Alto Tajo, pero sin implantación.

Concretamente, una de las manadas se encontraría en la zona de El Cardoso, Colmenar de la Sierra y Peñalba de la Sierra, donde se han avistado cuatro ejemplares. “Esta manada es posible que, parte esté en la Sierra Norte y parte, en Madrid», aclara Tenorio, quien añade que «no se ha podido comprobar su reproducción mediante la observación de cachorros en hembras con mamas o respuesta en estaciones de aullidos”.

En la zona de Condemios, comprendida entre Cantalojas, Galve de Sorbe y Albendiego es donde, según Tenorio, se duda de si hay una manada o dos. En este caso, se han captado hasta cinco ejemplares, también por fototrampeo: “Aunque no se ha detectado la presencia de cachorros, se considera que la manada se ha reproducido en la zona, ya que en una ocasión la cámara detectó la presencia de una hembra con mamas”, aclara el delegado.

Según relatan desde EA, el lobo entró en la provincia de Guadalajara en el año 2000 por la Sierra del Alto Rey “y es público y notorio que los persiguieron y mataron”. De esta manera, la manada se desintegraba y los restos vagaron un tiempo por el Parque Natural del Alto Tajo hasta su desaparición. En 2008 el lobo ibérico retornaba a la Sierra Norte por la zona de Cantalojas , a través del Hayedo, esta vez con mejor suerte, por lo que aún hoy se mantiene en los bosques de la comarca.

«El lobo es clave para el equilibrio de los ecosistemas»

El lobo se encuentra en la cúspide de la pirámide trófica de nuestros bosques que, al no tener ningún predador por encima, se convierte en una pieza fundamental en el equilibrio de los ecosistemas: “Cuando no existe ese equilibrio se producen alteraciones e irregularidades que afectan al resto del ecosistema y a todos sus miembros”, explica el representante de Ecologistas en Acción.

Según Ablanque,  “las poblaciones de lobo se autorregulan porque cuando no hay alimento suficiente, no hay reproducción o la mayor parte de cachorros mueren”.

Concretamente, el papel del lobo en los ecosistemas es regular las poblaciones de los ovulados salvajes (los corzos, los ciervos, los jabalíes, etc.): Por ejemplo, explica el conservador, en algunos sitios donde no hay predadores, como en Guadalajara, ha habido un problema con el jabalí, que presenta una población muy irregular, “en algunos sitios hay muchos y en otros, han desaparecido”, aclara. Según Ablanque, las causas de este problema se encuentran en la presión de la caza pero, sobre todo, en enfermedades como la tuberculosis. “Cuando hay mucha densidad y no hay un predador que limite esa densidad, lo que ocurre es que las epidemias se transmiten a mayor velocidad, porque el lobo va a atacar siempre a la presa más fácil, con lo que evita que se propaguen las enfermedades”.

También es determinante a la hora de regular el número de poblaciones, evitando problemas como los daños a los cultivos o en la vegetación silvestre, cuando hay superpoblaciones de corzos, ciervos o jabalíes, así como otros carnívoros más pequeños como zorros, tejones, garduñas. “El número disminuye y el sistema está equilibrado y todo funciona. Cuando sacas una pieza del ecosistema como el lobo, todo lo demás ya no está en equilibrio y pueden ocurrir mil cosas”.

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