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Nacho Redondo

Vivimos en el siglo de la velocidad y de la inmediatez pensando que podemos alcanzar todo aquello que nos propongamos, siguiendo muchas formas de pensamiento que se basan en el “tú puedes” y en el “depende de ti” sin mayores consideraciones. Es el momento de los “gurús” que nos dicen “cómo y qué hacer” para que nuestra vida sea más confortable.

Pero quizás se nos esté olvidando que no hacen falta tantas fórmulas magistrales y si más de pensamientos constructivos que nos lleven a mejorar nuestra vida y empecemos a disfrutarla desde otro punto de vista. Esto sí es verdaderamente importante y urgente.

La filosofía Kaizen enfocada a la mejora continua a través de acciones concretas y simples trata precisamente de eso, de mejorar. Esta se identifica con el mundo de la empresa, pero se puede llevar a cualquier aspecto de la vida.

Esta filosofía se resume como una renovación a través de pequeños pasos ya que nuestro cerebro se comporta mejor ante retos sencillos; si no consigues superar un problema divídelo en fracciones más pequeñas y abórdalas por separado, una a una.

Te resumo cinco pasos para desarrollar este modelo Kaizen:

1.Hazte preguntas simples

Ante auténticas dificultades la solución pasa por dividir el problema y definir los pasos que debes dar, sin intentar solucionar todo de golpe.

2. Desarrolla pequeñas soluciones

Si encuentras la pregunta adecuada serás capaz de encontrar la respuesta adecuada. Piensa en lo que ya has conseguido en lugar de pensar en lo que te queda por conseguir

3. Divide los objetivos

Si divides las metas a alcanzar será más fácil conseguir el propósito de forma progresiva y desde la motivación.

4. Date pequeños premios

Disfruta el mayor tiempo posible a través de pequeños premios en vez de darte un capricho que solo lo disfrutas durante lo que dure el mismo.

5. Identifica los mejores momentos

Intenta no pensar en un todo cuando puedes identificar momentos de relax, de diversión y de disfrute que te ayudaran a tu bienestar.

Y lo más importante de todo esto es agradecer lo que tienes en vez de lamentarte por lo que pierdes, por lo que no tienes o por lo que te falta. Es una forma de entender la vida agradeciendo constantemente poniendo el énfasis en el esfuerzo de conseguir las cosas.

Para esto hay una expresión japonesa que describe fielmente lo que estoy diciendo: otsukaresama. Es una de las palabras mágicas que mas usan los japoneses y que utilizan en casi todas las conversaciones.

Otsukaresama se utiliza como saludo, cuando se trabaja en equipo o cuando se despiden compañeros de trabajo al final de la jornada. Es una forma de agradecer el trabajo y disposición de las otras personas en lo que están haciendo.

En este mundo apasionante de las palabras niponas poder agradecer cualquier cosa es un chute de ánimo para quién lo recibe, pero sin ninguna duda, también para quien lo expresa. Así encontramos palabras de agradecimiento por la comida, por las partes que intervienen en la misma como animales, plantas, productores, distribuidores o elaboradores, pero también por la ocasión de poder compartir el momento, es decir, de la hospitalidad en sí misma. Esta palabra es itadakimasu.

Al acabar la comida los japoneses suelen emplear la expresión gochisousama deshita para agradecer el esfuerzo en preparar la misma y a todos los que intervienen en el proceso, incluyendo a quién la sirve.

Y es que las palabras son mágicas cuando se emplean desde lo más profundo y para distinguir a la persona que tenemos enfrente. En castellano “perdón”, “gracias” o “por favor” tienen también un poder mágico que mejora la calidad de nuestra vida. Si además pones atención en cómo las dices verás como se produce el hechizo.

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