José Antonio del Olmo

En la poesía de Javier Gallego «como si nunca» habla de migrantes que se ahogan en el Mediterráneo. ¿por qué no trasladarlo a quienes se hunden encerrados entre muros físicos que se han ido construyendo a lo largo de los últimos años?

Diferentes intereses van elevando los muros con la argamasa corrupta de un silencio internacional cómplice que dañara las estructuras de una convivencia futura, cuando lo que se busca es dar una respuesta incompleta a una situación eventual, incluso personal de presidentes como Netanyahu. Existen resoluciones aprobadas por los Estados de la ONU, para reconocer tanto al pueblo palestino, como el derecho del pueblo saharaui a decidir sobre su futuro, pues nunca antes pertenecieron a Marruecos

Al ser humano, no se le puede quitar la dignidad por ser diferente en su origen, en su condiciones sociales, en su pensar. Ser respetado, es concederle la capacidad de poder desarrollarse, no con las condiciones impuestas desde la otra parte.

Crear condiciones de acoso, tanto en la vivienda como en imposibilidad de desarrollo personal por los estudios y el trabajo también un ataque a derecho a la vida Juana Ruiz, detenida en Israel desde 13 de Abril, acusada, entre otras de las 5 acusaciones, de pertenecer a una organización ilegal. Sabemos desde hace años que tiene varios objetivos.

– Apartar de la ayuda al débil.

– Hacer desistir a otras personas de apoyar esta causa

Niñas como Nadine; jóvenes como Tesh Sidi claman, la primera por su derecho a tener un futuro que ayude a sus seres próximos, la segunda, por realizar una marcha a través del Estado español que visualice, que existieron y fueron parte de él

Si hoy estamos aquí, en la calle, ese lugar que reivindicamos el sábado pasado, 15M, como lugar para escuchar, debatir y evitar los intermediarios del odio, es porque queremos visualizarnos para evitar el atropello de ser animalizados, como justificación a cualquier desaparición.

Reclamamos ese derecho, sin ser criminalizados, sin ser intervenidos como en alguna época no muy lejana. Proclamamos el encuentro, sin guías.

Se pregunta desde un periodismo beligerante sobre el porque de una conducta que cuestione el actual estado, como si eso fuera un apriorismo del que zarpar.

Responder es requerir al interlocutor si, entonces da por supuesto, la violencia de la desposesión sufrida. Mover líneas en los mapas no es un ejercicio físico sobre un papel.

Vidas enraizadas por siglos de coexistencia en esas tierras deben ser escuchadas.

La capacidad de negociar no nace de la visión de una de las partes. Los silencios presentes de una sociedad, es el abono envenenado que empozoña las convivencias.

En todo ello, nunca debieran hacer cálculos quienes obtienen beneficios económicos tanto en un caso, como en el otro. No queremos estos alto el fuego estratégicos, que generan angustias cercanas, que preparan otras violencias

Queremos algo mucho más valioso, la existencia del otro, al que le ponga, como decía Nina Simone, pelo, ojos, corazón, derechos que nos hagan a todos un poco más seres para la coexistencia, por encima de nuestros orígenes, de nuestras razas que intereses particulares tratan de sublimar.

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