José María Bris

El domingo 18 de abril saltó la noticia, doce equipos de fútbol europeos, seis ingleses (Arsenal, Chelsea, Liverpool, Manchester City, Manchester United y Totenham), tres italianos (Inter de Milán, Juventus y Milan) y tres españoles (Atlético de Madrid, Barcelona y Real Madrid) presentaban un proyecto de Superliga Europea, que daría comienzo en cuanto hablasen con la FIFA (Federation Internationalle de Football Assotiation (1904) ) y la UEFA (Union of European Football Assotiation) (1954)), liga en la que los doce equipos fundadores participarían siempre, cualquiera que fuera el lugar que ocupasen en las ligas de cada país, a estos doce se unirían tres equipos invitados y hasta completar los 20, en que se fija el numero de participantes, cinco se agregarían en base a méritos deportivos todavía sin concretar.

La competición se jugaría en dos grupos de diez equipos cada uno, por el sistemas de partidos de ida y vuelta, los tres primero de cada grupo se clasificarían para la fase final, saliendo los dos restantes para completar el cupo de ocho equipos, de las eliminatorias entre los cuartos y quintos de cada grupo, el presidente del proyecto es Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y los vicepresidentes Andrea Agnelli, presidente de la Juventus de Turín y Joe Glazer propietario del Manchester United.

La formación de esta Superliga, que a mi no me gusta, solo tiene un motivo, el económico, los clubs sobre todo los más poderosos, los que más se gastan en fichajes y tienen los mejores jugadores se quejan del monopolio que ejercen FIFA y UEFA, que organizan competiciones a veces sin sentido, en que se llevan la mayoría de los ingresos, incluso las de las vallas publicitarias en las que los sponsores son los suyos y no la de los equipos que dejan los jugadores para las selecciones, e incluso firman los contratos de televisión y hacen el reparto de ese dinero con sus propios criterios que la mayoría de las veces no coinciden con los de los clubs.

Como he dicho el motivo de la Superliga es económico, en estos últimos meses con motivo de la pandemia y la inasistencia de espectadores a los campos de fútbol y la disminución de ingresos de los patrocinadores, la pérdida de dinero de los equipos fundadores ronda los 5.000 millones de euros y según ellos es necesario conseguir el aumento de ingresos con un dinero que sería sobre todo para el futbol, para salvarlo, pues todos se beneficiarían de esos ingresos, aunque no dicen cómo y lo único que se sabe es que los quince equipo fundadores e invitados recibirían para mejora de sus estructuras 3.500 millones de euros a repartir.

Los ingresos por televisión también aumentarían, cifrándose en 4.000 millones de euros cada año, pudiendo ingresar cada equipo participante por temporada un mínimo de 60 millones de euros y un máximo de 250 , la FIFA y la UEFA que ven peligrar el chollo de ingresar cantidades ingentes de dinero sin hacer apenas gastos, han reaccionado de manera inmediata, hablando de solidaridad con los clubs más modestos, de los que por cierto se han ocupado poco hasta ahora, anunciando severos castigos a los clubs que participen en la Superliga, echándoles de las competiciones que ellos organicen y atemorizando a los jugadores diciéndoles que si están en esos equipos no podrán ser internacionales, aunque un juzgado de Madrid ha anunciado que no pueden adoptar ningún tipo de medida en ese sentido , ni de amenazas.

También los gobiernos de los diversos países han opinado sobre la Superliga, recibiendo el rechazo de los de España, Inglaterra e Italia y de otros grandes clubs como Bayern de Munich y Paris Saint Germain e incluso Chelsea y Manchester City que figuran en el grupo de fundadores están dudando en este momento de su inclusión en la misma.

De este proyecto existe el precedente de la Liga Europea de Baloncesto, que organiza y controla desde el año 2000 una compañía privada Euroleague Basketball, con el visto bueno de los organismos que rigen este deporte y en ella participan equipos que tienen aseguradas su presencia todos los años, como Barcelona, Basconia y Real Madrid y otros invitados o por méritos deportivos.

Es de esperar que las reuniones que se realicen entre las dos partes del conflicto, aclaren esta situación y den solución al fútbol en su parte deportiva y económica, que está sufriendo, como todos los negocios y todas las personas las consecuencias de esta cruel pandemia.

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