• Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Opinión

Nacho Redondo

Uno es lo que vive, los momentos, las experiencias que consigue y las relaciones que establece con los demás. Sin embargo, en demasiadas ocasiones nos ocupamos de vivir lo que otros quieren que vivamos de la forma que ellos quieren.

Y es que en demasiadas ocasiones nos atrapa la sensación de que solo no puedo hacer nada para conseguir la vida que quiero, me preocupo en exceso de culpar a lo de afuera para no ocuparme de lo de adentro, es decir, me preocupo de culpar a otro de no conseguir la vida que quiero.

Para abandonar esa culpa hacia afuera debo responder a preguntas como ¿quién soy?, ¿para qué vivo? ¿qué quiero? O ¿qué necesito para conseguir lo que quiero? Una vez que encuentre las respuestas para estas preguntas empezaré a ver la vida de otra manera, empezaré a vivir siendo consciente de lo que quiero y me pondré a trabajar para conseguirlo, sin culpar a nadie, buscando la manera de ponerme yo mismo al servicio de esa búsqueda.

Hay que cambiar de una vez por todas la forma que tenemos de mirar las cosas para saber lo que me conviene o lo que necesito. Es como lo del “trabajo para toda la vida” o lo de “estudiar para ser alguien en la vida”, no vaya a ser que nos convirtamos en alguien que consume su tiempo en favor de otro que manejará a su antojo el nuestro.

A veces tomar una decisión así puede acarrear, a priori, una sensación de peligro o inseguridad, pero poder ocuparse de la forma en que uno quiere aprovechar su tiempo no tiene igual. Es una forma de que nadie tome las decisiones de cómo llevar nuestra vida.

Una vez que las cosas pasan hay que aceptarlas porque la vida es experiencia y la experiencia es necesaria en si misma para vivir. Saber lo que necesitas para poder buscarlo es un paso de gigante para poder continuar con la vida y aceptar lo que tienes ayuda a recordar quién eres realmente para subir un escalón en busca de tu felicidad.

A veces nos empeñamos en cuidar de cosas pero en realidad pasa por cuidarse a uno mismo. Es como cuando nos planteamos el cuidar de nuestro planeta y éste lleva 4.000 millones de años cuidándose solo. Lo que tengo que aprender es a cuidarme a mi mismo porque de esa manera cuidaré del planeta. Si me ayudo con el reciclaje, por ejemplo, ayudaré al planeta. Pero tengo que poner el foco en mi mismo.

Atrévete a experimentar cosas, a conocer nueva gente, a incorporar nuevos hábitos en tu vida. Deja de lamentarte y empieza a hacer cosas que te gustan, empieza a vivir porque este regalo es muy corto y se nos puede ir en cualquier momento.

Vivir conforme a tus principios y valores debe de ser más importante que complacer a los demás. Es una forma de ser para poder vivir tu vida siendo tu mismo, sin buscar cumplir expectativas de nadie.

Es una cuestión de tiempo. Debes emplear el mismo en conseguir todo aquello que deseas dada tu propia experiencia. No hace falta emplear mucho en cada evento, pero sí que sea de calidad. Y muy importante, no te compares con nadie porque tu vida es tuya y tienes que vivirla conforme a lo que quieres, con tus aciertos y tus errores, pero vívela a tu manera.

Busca respuestas dentro de ti, solo tu puedes dar con la verdad de poder dedicarte a aquello que quieres para conseguir vivir la vida y encontrar la verdad dentro de ella.

Haz de tu vida una obra de arte, seguro que en algún momento habrá algún borrón o algo que “arreglar” pero tienes que buscar que el resultado final merezca la pena y cuando mires digas algo así como “bueno, no ha estado mal”. El mejor legado que puedes dejar es el de haber vivido.

Compartir en Redes sociales