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Lidia Casado

A quienes nos gusta leer, nos encanta el verano. Porque suele significar más tiempo libre. Y si tienes más tiempo libre, lees más. O sea que todo sobre ruedas.

De hecho, yo ya he estado haciendo la lista de los libros que quiero leer este verano. Y, pensando en lo que me suele apetecer llevarme a los ojos en esta época, me daba cuenta de que soy un poco caos. Vamos, que lo mismo me apetece leer literatura con enjundia (clásicos o libros que te hacen pensar, porque ahora puedes leer más despacio, prestando más atención y entrando al trapo a las reflexiones que plantea el autor o la autora en el texto) pero también novelas más ligeras, “más fresquitas”, que dicen los responsables de marketing de algunas editoriales (porque parece que el sol quita las ganas de todo, hasta de pensar). Que lo mismo me apetece leer una novela romántica como un thriller; lo mismo una policíaca, que una histórica.

Lo que sí me suele gustar leer en verano son sagas o “tochos”. Es decir, historias de largo recorrido en las que puedes sumergirte con tiempo. Esas cuyos protagonistas te garantizan horas y horas de amor, desamor, venganza, incertidumbre, miedo o incógnitas hasta que resuelven sus dilemas. Esas que te sumergen en universos enteros y de las que luego cuesta salir. Y esas que luego echas de menos.

Yo ya tengo mi lista de lectura veraniega preparada. ¿Y tú? ¿Qué te gusta leer en verano?

Nos seguimos leyendo.

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