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Lidia Casado

Durante el confinamiento, leí un libro que me hizo pensar mucho. Se titula “Libroterapia” y está escrito por Jordi Nadal. Su subtítulo recoge mi filosofía vital: “leer es vida”. Y cada día estoy más convencida de ello.

De “Libroterapia” me gustó, sobre todo, la parte inicial, esas páginas en las que Nadal reflexiona sobre los beneficios de la lectura. Y es que, más allá de lo que enseñaban el cole (leer te ayuda a concentrarte, a estudiar, a saber más, a aprender más vocabulario, a interiorizar las estructuras sintácticas, etcétera, etcétera, etcétera), leer puede convertirse en una auténtica terapia que nos ayude a superar ciertas dolencias.

De hecho, mi amiga Asun coordina un club de lectura que pretende, justamente, esto: que mediante el diálogo sobre un libro bien elegido se reflexione sobre aquello que nos duele, que nos hace sentir mal, que no podemos o queremos expresar, incluso, que a lo mejor ni siquiera sabemos que está ahí.

Yo lo he vivido muchas veces en mis clubes de lectura: el libro sirve como excusa para hablar de algo que necesitas sacar fuera. Y no sabes lo bien que se te queda el cuerpo cuando lo expulsas.

Es más, leer nos hace vivir las experiencias de otros como si fueran las propias. Lo expresa muy bien esa reflexión en forma de poema o microcuento de Ángel González:

“Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,
y una voz cariñosa le susurró al oído:
—¿Por qué lloras, si todo
en este libro es de mentira?
Y él respondió:
—Lo sé;
pero lo que yo siento es de verdad. “

Leyendo sentimos. Y sintiendo, nos preparamos para lo que está por venir. O para lo que ya ha sido pero nos continúa doliendo.

En el fondo, la catarsis de la que hablaba Aristóteles también tiene que ver con esto, con redimirse o purificarse de las pasiones propias al verlas proyectadas en los personajes literarios.

Así que, ya sabes, lee para vivir a aventuras, para aprender, para divertirte, para evadirte, para soñar, para viajar…. Para lo que quieras. Pero no te olvides, de vez en cuando, de leer para sanar.

Nos seguimos leyendo.

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