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Resu Lorenzo (*)

Hablábamos la semana pasada acerca del cambio de época que estamos viviendo. Pues bien, llega la primavera y… ¡Esta si que es una estación de alteraciones y cambios! Ya lo dice el refrán: “la primavera la sangre altera”.

La primavera llegó y con ella el brillo del sol, el cantar de los pájaros el perfume de sus flores, los niños en los parques, los abuelos paseando. La primavera llegó con sus alegrías y con sus alergias, que para quienes la padecemos, es un poco incómoda, pues nada en la vida es perfecto. Eso sí, en la balance de vivir siempre tiene que pesar más lo bueno que lo malo y por ello nos centraremos en lo bonito, en todo el activo, y no en el pasivo, en todo lo que suma o multiplica.

Aprovechemos esta inyección de buena vibra, que puede ser la mejor vacuna y la mejor medicina para estos tiempos. Es tiempo en el que todo está en su mayor vigor y hermosura, se percibe alegría, cambia nuestro estado de ánimo y es un tiempo de generar ideas, nuevos proyectos, tiempo de crear, de emprender.

La primavera es un recordatorio de lo maravilloso que puede ser el cambio, cuando ves como poco a poco una semilla se hace flor. Y no solo tenemos que observar realmente lo que a simple vista se ve, sino que siempre tenemos que analizar más allá, pues tal vez, debajo de esa pequeña flor haya una raíz super grande, y también al contrario, detrás de una gran flor puede esconderse una raíz mínima.

En el mundo de las empresas, a veces, nos dejamos llevar por las intuiciones y nos puede llamar mucho la atención una empresa que aparenta ser grande, cuando sus cimientos son pequeños y frágiles. Por ello, no prejuzgar, sin analizar antes, todo lo que hay detrás de todos y cada uno de los empresarios, pues puede que el esfuerzo y el tener unos cimientos o raíz muy grandes sea fruto de muchos años de trabajo y tal vez las circunstancias no le hayan permitido brillar lo suficiente.

No nos dejemos vislumbrar por la flor que más reluce sino también veamos la raíz.

Apostemos por esos futuros empresarios que generan y también lo harán en un futuro, valor al tejido empresarial y que cada día “riegan” su negocio para generar nuevas ideas, nuevos modelos de negocio, emprenden nuevas actividades. Me ilusiona conocer dato reciente y es que la tasa de emprendimiento creció un 10,9 % en Castilla-La Mancha en 2019 en relación al ejercicio anterior, lo que situó a la región como la quinta comunidad autónoma en este ámbito, según el informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2019-2020.

Mucho ánimo a todos los presentes y futuros empresarios, para que cuiden sus negocios y los vean florecer desde esta primavera y como diría Buzz Lightyear de Toy Story “hasta el infinito y más allá.

(*) Economista- gestora adtiva. Co-fundadora de Parlorenzo

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