• Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Provincia

Sin embargo, el cierre perimetral perjudica a los alojamientos de la Sierra Norte, que se encuentran al 55 por ciento

Las perspectivas en Molina de Aragón son bastante buenas.

Marta Perruca

Las vacaciones de Semana Santa ya están aquí y las empresas de turismo rural se enfrentan a una temporada atípica con las restricciones de la pandemia, que han repartido el pastel de una manera muy desigual en la provincia de Guadalajara. El cierre perimetral ha supuesto una oportunidad para determinadas zonas a la hora de darse a conocer entre los visitantes castellano-manchegos como destino turístico, mientras en otras representa un problema grave, por no hablar de la incertidumbre ante el avance de la pandemia y las medidas restrictivas, que aseguran, se traduce en cancelaciones.

Así lo han puesto de manifiesto los empresarios turísticos consultados por “El Decano de Guadalajara”. Y es que si bien es cierto que cada una de las comarcas de Guadalajara tienen su encanto, sus características son muy diferentes y por tanto también el perfil de sus visitantes.

De esta manera se podría explicar que en Molina de Aragón y el Alto Tajo los alojamientos rurales se froten las manos con una ocupación que estiman entre el 80 y el 90 por ciento, mientras en la Sierra Norte y la zona de la Alcarria calculan que rondará la mitad, cuando en situación de normalidad solían estar al 100 por cien.

“La pandemia ha sido una gran oportunidad para el turismo rural”, afirma Yolanda Asensio. Además de regentar el alojamiento rural “El Molino del Batán” junto con sus hermanos, Yolanda es la responsable de la Oficina Turismo de Molina de Aragón. “Los turistas castellano-manchegos suelen preferir otros lugares en situación de normalidad, pero como ahora no pueden salir de la región, nuestro destino está teniendo bastante éxito” valora.

Esta empresaria recuerda que la fuente tradicional de turistas en la zona suele ser Madrid, pero la situación de pandemia ha abierto la puerta a los visitantes de la región, sobre todo de Toledo y Ciudad Real y en menor medida de Albacete y Cuenca. A ello se suma el buen pronóstico del tiempo para estas vacaciones “porque aquí el frío supone una cancelación segura”.

En lo que respecta a la Oficina de Turismo, las limitaciones han condicionado que se tenga que funcionar con reservas y grupos reducidos, por lo que se están resintiendo las visitas a la ciudad y al castillo, aunque esperan que haya bastante movimiento de turistas.

La comarca de Molina de Aragón-Alto Tajo, según la responsable de la Oficina de Turismo, ofrece una serie de alicientes con respecto a la pandemia, como es la posibilidad de disfrutar de la naturaleza sin aglomeraciones. En este sentido opina que la temporada de verano será bastante buena para los negocios de la zona “El año pasado pensé que iba a ser bueno y fue muy bueno, este año también.”

“Guadalajara nos está descubriendo ahora. Algo bueno teníamos que sacar de esta maldita pandemia”, comenta Chon Felipe, regente de los apartamentos y casas rurales “Chon” en Peralejos de las Truchas.

Sus clientes, afirma, solían ser principalmente madrileños, pero en este último año, con las restricciones, ha dado la bienvenida a muchos visitantes de Toledo y Ciudad Real. También de Albacete y alguno de Cuenca, pero se muestra satisfecha de haber llegado al público de Guadalajara, que hasta ahora era minoritario. No obstante, reconoce que lleva a sus espaldas una trayectoria muy larga, de más de 20 años dedicada al turismo rural e invierte gran cantidad de esfuerzo y dinero en promoción.

La comarca de Molina representa un territorio muy diverso y no todas las zonas han corrido la misma suerte. Rodrigo Calvo, regente del Hotel el Portón en Orea prevé una ocupación del 40 por ciento en los apartamentos rurales, mientras que mantiene el hotel cerrado debido a la incertidumbre de esta situación de pandemia. “No es fácil contratar a personal sin saber si dentro de un mes vas a tener que cerrar”, comenta.

La localidad de Orea se encuentra en la Sierra de Molina y a pesar de ser el municipio con más camas hoteleras de la zona, su turismo suele proceder en gran medida del Levante español y de la zona de Teruel y Zaragoza, mientras las comunicaciones dificultan la llegada de los visitantes de Castilla-La Mancha. “Es muy complicado que vengan desde Ciudad Real o Albacete, ya que son muchas horas y está mal comunicado”. En este sentido comenta que se tarda menos en llegar a Puerto Sagunto a la playa que viajar a Guadalajara.

Campillo de Ranas, en la Sierra Norte de Guadalajara.

“Castilla-La Mancha no suple Madrid”

En el lado opuesto se encuentra la Sierra Norte de Guadalajara, donde la Asociación de Turismo de la Sierra Norte ha pasado una encuesta a las empresas turísticas asociadas de la que se desprende una ocupación del 55 por ciento. Su presidenta, Isabel Bencheraud considera que el cierre perimetral y las restricciones han perjudicado en gran medida a las empresas turísticas: “La principal fuente es Madrid, pero también Zaragoza y ahora mismo no pueden venir”, afirma.

Bencheraud, quien además lleva la Casa Rural “La Perla” de Hiendelaencina, opina que Castilla-La Mancha no suple la pérdida de Madrid. “Nuestra región es muy extensa, pero muy rural, por lo que la gente vive en un entorno muy amigable y natural y no valora escaparse a esta zona”, afirma. Además, intuye que la gente viaja menos por el miedo al contagio.

En este sentido estima que un 50 por ciento de los visitantes previstos vendrán desde Guadalajara, mientras que otra parte se trasladaría desde Toledo y Ciudad Real, mientras Cuenca y Albacete representan una porción muy pequeña.

La pandemia, asegura, ha pasado factura a varias empresas de esta comarca, algunas de las cuales han tenido que cerrar “y otras se mantienen con sus ahorros personales”. Lo peor, indica, es la incertidumbre: “Si nos dijeran que después de un mes todo va a ir bien, sería otra cosa, pero no vemos la luz al final del túnel”.

La perspectiva de cara al verano no es muy halagüeña: “Están hablando de repuntes, de una cuarta ola y estamos muy preocupados por la situación del sector”.

Asimismo, advierte que han sido las casas de alquiler íntegro las que se han llevado la peor tajada por las restricciones en el aforo, ya que no entiende viable alquilar un alojamiento de 20 plazas para cuatro personas.

Este es el caso de “Casa Blas” en Brihuega, que solía alquilar su casa completa y con motivo de la pandemia ha tenido que transformarse y funcionar como un pequeño hotel.

Brihuega es uno de los principales destinos de la Alcarria.

“Hasta el último momento no sabemos”

La Alcarria, como cada uno de los territorios históricos de la provincia, tiene su propia idiosincrasia. Su atractivo turístico reside en un puñado de pueblos con mucho encanto como Brihuega, Pastrana o Torija y al no estar tan ligada a la naturaleza, las restricciones condicionan en gran medida las reservas.

“Rosa María Gutiérrez, regente de “Casa Blas” señala que ha llegado a tener la casa completa, pero como consecuencia de los vaivenes de la pandemia y las restricciones calcula que ahora la tendrá a la mitad: “Tenía una reserva para cuatro noches y esta mañana cuando he mirado se había caído”, afirma. El año pasado recuerda que tuvieron que devolver las reservas, debido al confinamiento, pero asegura que esta situación se ha repetido en Navidad, en las fiestas de Brihuega y en otros puentes.

“Hasta el último momento no se sabe”, indican desde la Casa Rural “Los Telares” de Pastrana. La ocupación en estos momentos es del 50 por ciento, pero señalan que con la situación de pandemia la agente apura al máximo a la hora de reservar. En este sentido, también advierten que “según vienen las noticias luego empiezan las anulaciones”.

Compartir en Redes sociales