Piden una ayuda económica no reintegrable, que tenga como base de cálculo la diferencia de las ventas habidas en los ejercicios 19 y 20

El Decano

La Hostelería de Castilla-La Mancha en general y, la de la provincia de Guadalajara en particular, pide una ayuda directa para los hosteleros en base a obtener la diferencia entre los ingresos por ventas de los ejercicio 2019 y 2020 y que de forma estimativa cifran en un 20%, si bien no descartan la utilización de otra forma de cálculo. Esta propuesta es un planteamiento inicial sujeto a discusión y negociación, pues los hosteleros son consciente que los recursos son finitos y habrá que establecer un tope máximo para la ayuda.

Es el resumen básico de la petición que la Federación Regional de Turismo y Hostelería, a la que pertenecen la federación provincial y que está integrada en CEOE-CEPYME Guadalajara, ha planteado de cara al Pleno de mañana en las Cortes, por lo cual se ha remitido un informe a los grupos parlamentarios (PSOE, PP y Cs) en el que piden que se aprueben medidas urgentes y concretas de apoyo en materia económica para la hostelería. En el Pleno de mañana se tratarán precisamente medidas para autónomos y pymes, que hoy avanzaba el Gobierno regional. Unas medidas que desde la Federación de Empresarios de Hostelería se desconocen, criticando que no se hayan dialogado previamente con el sector. 

En la propuesta que la Federación de Empresarios de Hostelería de Castilla-La Mancha, a la que se suma la Federación alcarreña, ha hecho llegar a los distinto grupos se señala que si hay un sector especialmente afectado por la crisis económica derivada de la pandemia es el turístico y, dentro de este el de la hostelería, que incluye a los subsectores de restauración (bares, cafeterías, restaurantes, salones de banquetes, etc.), alojamiento (hoteles, hostales, apartamentos, alojamiento rural, etc.) y ocio nocturno (discotecas, cafés-teatro y bares especiales).

En ningún caso la FEHCLM cuestiona la ayudas directas que se puedan dar a otros sectores de la economía, si bien, creen que se debe huir de generalizaciones y dedicar más partida presupuestaria a aquellos que no solo estuvieron cerrados, como la inmensa mayoría durante el primer estado de alarma, sino también a aquellas empresas, como el caso de la hostelería, que a día de hoy no está desarrollando con normalidad su actividad y que padece duras restricciones que viene imponiendo la autoridad sanitaria.

Es más, a fecha de hoy el ocio nocturno no ha podido reanudar su actividad habitual, los salones de banquetes no pueden realizar sus servicios, buena parte de alojamiento no está abierto por las limitaciones a la movilidad, y bares y cafeterías llevan desde finales del verano sometidos a continuas restricciones de aforo, estando gran parte de ellos alternando el nivel III (prácticamente inviable económicamente, máxime en invierno ya que solo se pueden trabajar las terrazas) con el nivel II. Habrá muy pocos sectores que se encuentren en esta gravísima situación, salvo algunos relacionados con el turismo, como guías turísticos y agencias de viaje.