José María Bris

Ya han pasado las Navidades, otra salida y entrada de año afectados por la pandemia que paralizó el mundo a partir del mes de marzo de 2020, la pandemia del coronavirus, del Covid nos sigue machacando de manera repetitiva, con una u otra variante delta, furona, ómicron, deltaómicron…. todas nos llevan al aislamiento familiar y social.

A nadie extrañan ya las mascarillas, se han convertido en algo habitual, solo nos vemos los ojos, el pelo, y las orejas inclinadas hacia delante por la sujeción de las mismas, hasta los niños nos miran sin sorpresa ya que se han acostumbrado a vernos así, es más mi nieta de nueve meses cuando me acerco a ella me sonríe, la mascarilla blanca, negra, de colores diversos, con anuncios comerciales, escudos deportivos, de asociaciones…. forman ya parte de nuestra identidad.

Las vacunas parecían la solución del problema, se decía que con un 80% de personas inoculadas ya tendríamos la inmunidad de grupo, en España más del 80% hemos recibido las dos dosis, algunos hasta tres, más la vacuna de la gripe, debía de haber sido suficiente pero no es así, el virus, el coronavirus, el Covid sigue por el aire, sigue amenazándonos de manera silenciosa, pero eficaz, y al menor descuido nos caza.

Algunas radios, algunos medios de comunicación, algunas televisiones, dan noticias poco esperanzadoras, los contagios avanzan, en España al día de hoy 7.457.300 ciudadanos han estado afectados, el 15,74% de la población, de ellos 90.136 personas, el 1,2 % han fallecido, en Guadalajara los contagios ascienden a 49.110 personas, el 18,51%, y los muertos a 673, al 1,37 % de los mismos, un poco por encima de la media.

Con la nueva variante ómicron el virus avanza mas rápido, desde marzo de hace ya casi dos años, las calles han ido perdiendo su alegría y las gentes nos vamos sintiendo más deprimidas, las sonrisas parecen no existir, ya que las mascarillas ocultan las muecas de la risa y cuando nos miramos a los ojos, que dicen son los espejos del alma, negros, castaños, verdes, azules, ….los vemos tristes, e interrogadores, hasta cuándo va a durar esto y nadie tiene la respuesta.

Todos nos damos cuenta de que estamos perdiendo parte de la vida, tiempos que nunca vamos a recuperar, la juventud, con peligro, lucha por salir de esta situación, pero el maldito virus ataca a los más jóvenes y a los más viejos que también ven con dolor sus últimos años “alejado” de sus seres queridos.

¿Esperanzas?, hay quien dice y científicos que lo afirman, que esta variante de ómicron es mas rápida en el contagio, pero menos grave para la enfermedad y que si se convierte en dominante, irá absorbiendo al Covid y otras variantes, convirtiéndola en una enfermedad endémica, como es la gripe, aunque más fuerte.

¿Esperanza?, en que los científicos sigan investigando y evaluando las diversas variantes para luchar contra el virus, en este sentido ya comienzan a aparecer nuevas vacunas y pastillas para prevenir el contagio, que ojalá resulten efectivas.

¿Esperanza?, de que los países mas ricos, los continentes más avanzados como Europa y la parte norte de América, como Estados Unidos y Canadá, ayuden a los países más pobres de Asia y del continente africano, donde no llega al 10% la población vacunada, para alcanzar los niveles de los lugares más avanzados, pues mientras no se alcance esa igualdad, el Covid y sus variantes saldrán y sin fronteras seguirán contaminando, por muchas vacunas que nos pongamos, por muchos cuidados que adoptemos y muchas mascarillas que nos protejan, aunque es verdad que estas medidas paliarán los efectos, pero el virus no desaparecerá y seguirá amenazándonos.

¿Esperanza?, por tanto en el reparto de vacunas y en que la Divina Providencia nos ponga la mascarilla de su protección y esta plaga pase a la historia como una de las páginas mas negras de la Humanidad.

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