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Resu Lorenzo (*)

Cuando paseas por el valle rodeado de altas montañas rocosas cuya entrada es el profundo desfiladero de Al Siq en Petra (Jordania) y descubres al fondo una pequeña portada de un antiguo templo, no puedes imaginar, cuando estás en el recinto, toda la grandiosidad del mismo, una de las maravillas del mundo, o cuando estas debajo de la estatua del Cristo Redentor en Río de Janeiro (Brasil) admiras la inmensidad de la escultura cuestionando un sinfín de preguntas de cómo ha podido construir tal genialidad… pero hay una maravilla aún más valiosa que cualquiera de las catalogadas a nivel mundial, además de no comparable y es el momento único de ver un hijo nacer. Pues, antes de ver la luz del mundo, ya te ha despertado un sentimiento de amor, inigualable con ninguna maravilla del mundo.

Este fenómeno, de cómo el espermatozoide y el óvulo combinados pasan a convertirse en zigoto con toda la información genética necesaria (ADN) para convertirse en bebé, es la gran maravilla del todos los tiempos. Aún recuerdo mis meses de embarazo, gordita como una peonza y feliz, muy feliz, por el deseo cumplido de ser mamá.

Sentir que en nueve meses, verás la carita de una persona, de tu hijo, lleno de vida !es grandioso! , si bien es cierto, nada te hace prever las noches sin dormir, las visitas al médico, las idas y venidas a las extraescolares, las horas en vela hasta que viene de fiesta y así … toda una vida, pues una vez tomas la decisión de ser madre, ya no puedes volver atrás. Y no habría folios para anotar toda la felicidad, los besos, abrazos y los buenos momentos que regala un hijo.

Hoy día está muy de moda todo lo referente a las visualizaciones para cumplir tus objetivos, encontrar a la niña interior ahondar en lo más profundo para encontrar ese propósito de vida. Y hay madres que lo tienen claro desde su más tierna infancia, y necesitan cubrir ese instinto, aunque no todo el mundo tiene que tenerlo.

La vida es una caminar donde hay personas que viven con ansiedad este bonito recorrido: cuando eres joven te preguntan “para cuándo el novio o novia” luego para cuándo unir alianzas, y una vez en pareja, para cuando los niños, y una vez que llega el primogénito, por la parejita, y así sucesivamente…. e incluso pasean la eterna frase “que se te pasa el arroz”. Y así hasta que te haces mayor y te preguntan por la cantidad de nietos que tienes ,!divinas abuelas! aquellas que según el francés (grand mère) o inglés (grand mother) son las grandes madres, las que velan por sus nietos y disfrutan con ellos. Cada persona tiene su tiempo, su vivir, su sentir, y la experiencia de ser madre es tan maravillosa, que llega cuando es el momento.

Las madres somos educadoras, enfermeras, cocineras, limpiadoras, organizadoras de eventos y vacaciones, economistas, conciliadoras, profesoras de nuestros hijos, y todo ello con una gran dosis de buen humor y de mucho, mucho amor. Desde el momento que decides ser madre, siempre llevas por bandera ese “oficio”, un especial sentir y vivir dando todo por tus hijos.

Qué palabra más bonita hay en el diccionario de la vida: Madre.

Feliz día de la madre!

(*) Economista-gestora administrativa. Co-fundadora de Parlorenzo

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