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Nacho Redondo

Es un orgullo contar en mi libro de la vida con amistades de gente muy importante. Personas de las que aprendo todos los días, en las que me fijo y con las que me quedo con lo mejor de ellas, que es mucho. Son personas con las que me quedo hablando, más bien escuchando, horas y horas; personas que atraen y atrapan mi inquietud hasta el infinito. Personas que me enseñan constantemente y me dan visiones tan distintas de la vida que hacen que todo tenga un sentido muy especial.

Una de estas personas es mi gran amigo y maestro Manuel Carrera, máximo precursor de la joyería en el mundo en la segunda etapa del S. XX. Ya solo con esto resulta un orgullo que una persona con una trayectoria empresarial y artística de este calibre esté entre nuestros vecinos de Guadalajara, pero más allá de sus logros profesionales están sus logros personales. Carrera y Carrera ha sido una de las firmas comerciales más importantes de la industria joyera de España con presencia mundial.

Conozco a Manuel desde hace más de quince años y desde entonces es para mí un ejemplo en muchos aspectos de la vida. Me encanta charlar con él de cualquier cosa, de cosas de su vida que las cuenta sin darle importancia, pero que la tiene, ya lo creo que la tiene. Mil historias, mil batallas, mil curiosidades de toda la experiencia acumulada en sus años al frente de una industria con delegaciones en todo el mundo. Amigos en todos los continentes, negocios con todo tipo de personas, de condición social y económica, y, mucha solidaridad la que corre por sus venas, insaciable en la ayuda a los demás.

De las historias que solía contarme, me quedo con las anécdotas de su entrada en el mercado japonés y el resto de Asia. En todas ellas refleja una forma de ser tan natural, tan humana, que no es de extrañar que le haya ido tan bien en este mercado tan complicado y durante tanto tiempo. De ahí siguió trabajando mucho en el resto del mundo como Estados Unidos, Rusia, Australia, Asia, Europa,… y otros tantos.

Una de las características más importantes para mí de Manuel es su sentido del humor, la naturalidad con la que ha afrontado cada instante de su vida, la profesional y la personal, que como para muchos, no ha estado exenta de momentos complicados. Pero la parte humana con la que asumir cada uno de esos momentos es lo que le ha hecho llegar donde ha llegado. No obstante, la lista de personas ilustres con las que se ha llevado es infinita: emperadores de Japón, emires, políticos, reyes, príncipes y princesas de todo el mundo, así como actores, cantantes, empresarios y gente de toda condición.

Mi amigo Manuel es tan importante que es uno de los pocos artistas del mundo de los que se puede decir con orgullo que tiene piezas en el museo del Kremlin, en el museo de la Casa Blanca o el museo de la Villa de Madrid. Cabe destacar la Estela de la Almudena, espectacular pieza que resume la historia de la salvación y que fue construida para homenajear a JMJ 2011y que se puede admirar en la Catedral de la Almudena.

Manuel ha tenido siempre una visión especial. Donde unos ojos como los míos solo pueden ver una piedra él es capaz de ver una obra de arte, de llevar al infinito de lo artístico un objeto al que le dota de historia, de movimiento, e incluso de vida. Infinidad de exposiciones por todo el mundo han sido testigo de la sensibilidad de Manuel como autor y donde han disfrutado de su especial inspiración humana para desarrollar toda su obra. También tuvimos la suerte de tener una exposición suya en nuestra ciudad de Guadalajara allá por el 2013 y de la que me siento muy orgulloso porque disfruté mucho poniendo en valor la obra de mi gran amigo.

Manuel es un tipo muy importante porque ha contribuido mucho y muy bien con su gran aportación para que tengamos la sociedad que ahora tenemos. Pero lo más importante, y es lo que realmente me hace sentir orgulloso de él, es su sentido de la amistad, el reconocimiento hacia las personas, el respecto infinito hacia todos y la admiración que tiene por lo sencillo.

Me siento profundamente agradecido y feliz por contarte entre mis mejores amigos, por poder aprender de ti, de poder llamarte y pedirte consejo y poder conversar contigo de todo y de nada.

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