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Nacho Redondo

Hoy justo hace 17 años que vino al mundo mi segundo maestro. El primero lo hizo cinco años antes. Y es que tengo mucha suerte de poder contar con estas dos grandes personas tan cerca de mí que me enseñan todos los días. A veces, incluso, lo hacen cuando parece que no nos entendemos y nos ponemos a discutir.

Lo cierto es que esta experiencia de vida me parece fascinante. Parece que estamos por aquí en modo automático y, sin embargo, estamos rodeados de personas tan fantásticas que deberíamos poner mucho más el acento en todas ellas, especialmente si se trata de tus hijos que son los que te acompañan en este viaje tan fascinante que es vivir.

Porque la vida pasa y, aunque parezca que no nos llevamos nada, en realidad nos llevamos las experiencias vividas, risas, abrazos y grandes conversaciones. Si ponemos un poco de atención nos daremos cuenta de que muchos de estos momentos nos los proporcionan esas personas que, como en mi caso, se convierten en mis maestros, en mis guías y en las razones para seguir haciendo: mis hijos.

Por eso hoy, con tu permiso querido lector, quiero tener un reconocimiento público con Guillermo que hoy cumple 17 años, igual que lo suelo hacer con personas importantes que han marcado mí vida. Precisamente es por eso, por lo importante que es y por las grandes cosas que le quedan por hacer en la vida.

Guillermo es de esas personas que te sorprenden día a día, que tiene conversaciones potentes aún con su juventud incipiente y que pone a su servicio una gran inteligencia. Guillermo es de esos que podemos considerar cabal, que trabaja en la excelencia sin darse cuenta porque lo tiene integrado, es su forma de ser y así es como vive en sus relaciones con los demás, en sus estudios, con sus amigos e, incluso, con su tiempo de ocio.

Se trata de una persona curiosa que le gusta atesorar conocimiento en todo lo que le rodea y que, por cierto, tiene una memoria prodigiosa. La combinación de estas características le confiere una sensibilidad especial, le hace más abierto y muy orientado a descubrir y comprender otras perspectivas sin juicio.

Como maestro que es y desde este punto de vista que te cuento de la curiosidad, te puedo decir que la ciencia reconoce a ésta como un motor para el aprendizaje, la toma de decisiones y un desarrollo mucho más saludable como integrante de una sociedad a veces tan complicada. La curiosidad por conectar con otros, de conocer qué les gusta o que les mueve hace que seas mucho más emocional y que establezcas relaciones más duraderas. También hace que busques intimidad para pensar en tus creencias y percepciones para mejorar tus relaciones con otros. Es decir, que existe relación entre curiosidad e intimidad lo que se traduce con apertura, flexibilidad mental y orientación hacia las personas.   

Ser curioso, por tanto, es intentar comprender otras realidades y ampliar el conocimiento personal desde el respeto y la empatía, lo que favorecerá la búsqueda de la tan ansiada felicidad. Ser curioso te predispone a unas relaciones más duraderas y profundas, con la intención de conseguir un entendimiento tal que te acerca más fácilmente a la realidad.

Así es en esencia Guillermo, un tipo curioso, que se preocupa por seguir aprendiendo y por construir día a día. A veces, seguro, que no se da cuenta de todo esto que estoy contando, pero es lo que ocurre en su vida. Esto le ha ayudado enormemente en su autosuficiencia para casi todo. Justo es decir también que su inteligencia le ayuda a rentabilizar al máximo cada una de las cosas que hace, aprovechándose de las circunstancias.

Guillermo es capaz de disfrutar de su presente al máximo sin enfocarse para nada en el pasado, sabe que la vida le puede llevar por caminos empinados por lo que ya tiene una gran colección de recursos para poder hacerle frente.

Además, es una persona bondadosa, de la que te puedes fiar, cariñosa a su estilo y con gran facilidad para relacionarse. Es mi maestro y así le reconozco. Es un pilar fundamental en mi vida. Es un gran compañero para hacer el viaje de la vida.

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