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Nacho Redondo

Hace nueve años que llegaste a Guadalajara para cumplir tu misión que consiste, como sueles decir, en servir al ciudadano.

No se cuanto hace que coincidimos en una comida donde nos presentaron y que conseguí sacarte una buena sonrisa con aquella broma de la taza caliente de café. Lo mejor de todo fue la cara de los que estaban con nosotros al ver la broma porque, como yo, no te conocían en un ámbito tan personal.

Y ahí ya me sorprendiste, nos sorprendiste a todos. En ese momento empecé a conocer a la persona que estaba detrás de ese uniforme que portaba dos estrellas y que ahora porta tres. Desde aquel momento tengo que reconocer la suerte que he tenido de poder compartir momentos muy buenos contigo, de haber tenido unas conversaciones muy interesantes acerca de cualquier cosa.

Cada vez que me encuentro contigo o hablamos por teléfono tus primeras palabras son de interés por cómo me van las cosas, tanto en lo personal como en lo profesional. Luego encaramos nuestras conversaciones desde un ámbito muy personal y en las que nos hacemos protagonistas de las mismas como personas.

Recuerdo un 12 de octubre que estabas en la entrada del teatro Buero Vallejo recibiendo autoridades. Yo estaba aparcado con un grupo de amigos moteros y en cuanto me reconociste me hiciste acercarme para darme un abrazo bien sentido. Tú como anfitrión, vestido de gala, saludando a tus invitados, no dudaste ni un solo instante en hacerme ver, otra vez, lo magnífica persona que eres.

Y desde entonces recibo puntualmente tu invitación personal para asistir al día de la Patrona de la Guardia Civil, lo que para mi es un verdadero honor.

También recuerdo con especial cariño cuando nos acompañaste en el programa “Empresas On Fire, desde el corazón de las organizaciones” donde hablamos de la resolución de conflictos. Una vez más decidiste sin pensarlo acceder a participar con nosotros. En muy pocas ocasiones se ve a un Teniente Coronel en un medio de comunicación hablar sobre cosas sin que tengan que ver con una operación concreta.

Allí hablamos de cómo os enfrentáis a distintas situaciones dentro del cuerpo, pero también hablamos de temas personales que tienen que ver con tu vida privada sin rehusar ninguna de nuestras preguntas.

Nos hablaste de los valores de la sociedad, de la gestión de egos, de conocer a las personas, de intentar poner facilidades en todo lo que haces o de cómo gestionar la inmediatez. Y también nos hablaste de como, a través de la experiencia y del aprendizaje, se puede saber en quién puedes confiar.

De mis experiencias de cuando he estado contigo he visto cómo eres; siempre te has interesado por la gente que te rodea, siempre has preguntado a tus subordinados por sus familias, por sus servicios o por sus inquietudes.

En el último año, durante el confinamiento, hemos tenido también muchas conversaciones a través de internet compartiendo incertidumbre y conocimiento. Casi todos los lunes estábamos sentados detrás de la pantalla del ordenador para ilustrar sobre muchos temas.

La última vez que nos sentamos a tomar un café fue hace unos 20 días en el que compartimos sobretodo muchas risas y esperanza. Esta semana no dejan de nombrarte en los medios de comunicación subrayando el cambio en la comandancia y también la última de las operaciones que has dirigido como Jefe de la Comandancia de Guadalajara.

Hoy estas palabras son mi pequeño homenaje de sentirme orgullo de considerarme tu amigo y de saber que allá donde vayas seguro que nos vas a llevar en tu recuerdo y en tu afecto y ten por seguro que nosotros también te tendremos en un lugar muy especial de nuestro corazón.

Han pasado nueve años mi querido Pascual. A partir de ahora seguiremos construyendo mucho más, estemos donde estemos.

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