Hoy en el Día Internacional del Teatro, hablamos con Abigail Tomey, actriz y gestora cultural

Abigail Tomey en la Concatedral de Santa María

Carmen Ibáñez

Si buscamos la definición de teatro podremos encontrar respuestas como: «Género literario constituido por obras, generalmente dialogadas, destinadas a ser representadas ante un público en un escenario».

Pero para Abigail Tomey el teatro representa mucho más que eso. Porque para ella el teatro es pasión, es situarse frente al público y poner tu propia alma y la piel en representar a tu personaje. Una pasión que no se disipa con los años, al contrario, el amor hacia el teatro es eterno y no se desvanece con el paso del tiempo. Y si además puedes transmitir esa pasión enseñando, mejor.

Abigail Tomey es actriz, licenciada en Marketing por ESIC Business & Marketing School, gestora cultural de ‘El Muro’ y ha sido directora durante muchos años del Tenorio Mendocino de Guadalajara.

Hoy se celebra el Día Mundial del Teatro, donde los gestores culturales cumplen un papel muy importante en el mundo de la cultura y en el desarrollo de las artes escénicas.

Si buscas Abigail Tomey en Google encuentras que eres actriz y gestora cultural. ..¿Qué es un gestor cultural? ¿Cuál es su papel en el mundo de la cultura?

Un gestor cultural gestiona temas relacionados con la cultura en toda su amplitud, no solo artes escénicas como la música el teatro y la danza, también museos y editoriales. ¿Qué gestiona? Cualquier cosa que tenga que ver dentro de su proceso de creación o distribución.

Un gestor cultural es el ‘paraguas’ que aglutina a todos los profesionales que se dedican a la cultura en algún momento del proceso de creación, distribución o de disfrute de ella. Excepto el artista, que no es un gestor cultural, pero a partir de él todos los que participan en el proceso desde la gestación de un proyecto cultural hasta el consumo o disfrute de ese proyecto por parte de los espectadores.

Hay unas fuentes transversales a ellos, por ejemplo las empresas que no tienen relación con el sector cultural. Por ejemplo una empresa de refrescos, una compañía de seguros o un banco. Hay veces que a través de la responsabilidad social corporativa o de sus fundaciones, quieren tener contacto con la cultura para que alimente sus proyectos o para que dote de contenido sus acciones. O para que den contenido a sus mensajes, entonces utiliza la cultura para ello, el gestor cultural media en esa relación.

En mi caso como gestora cultural; realizo, ejecuto y pongo en pie un proyecto cultural para una empresa que no es de cultura. Fundación Coca-Cola por ejemplo, quiere destinar porque cree en ello, unos fondos económicos para que la gente joven haga teatro. Esta empresa no tiene especialistas en teatro, entonces busca una empresa de gestión cultural que lo organice porque ellos sí lo saben hacer.

¿Eso es a lo que os dedicáis en ‘El Muro Producciones’?

‘El Muro Producciones’ ha derivado según sus tiempos, que es lo que tiene que hacer una pequeña empresa y más en cultura. Empezó siendo una productora teatral pero le pilló la Guerra de Irak con un montaje en el Teatro Bellas Artes de Madrid, el montaje había tenido un éxito arrollador previo a ese momento, pero al empezar las manifestaciones el montaje se fue a pique.

Es entonces cuando ‘El Muro’ se da cuenta de cuantos vaivenes pueden hacerle daño a un proyecto cultural aunque este sea de calidad. Ante esa realidad decide reorientarse hacia la formación de la gestión cultural, la formación en gestión cultural es muy específica porque quiere saber un poco de todo, no solo de tu sector. Encontró nuevos caminos.

El grupo de profesionales encabezados por Robert Muro tenía ya muy asentada su imagen como profesionales en la formación en gestión cultural. Luego ha ido desarrollando con las alarmas puestas qué es lo que necesita el mercado y ahí nos hemos ido. Actualmente tenemos dos campos; lo que era formación en gestión cultural se ha desarrollado también a formación en comunicación con herramientas teatrales ayudando a empresarios y políticos a comunicar mejor al público. En paralelo con los chicos jóvenes; les ayudamos a preparar exámenes, preparar proyectos que tengan que hacer en público, es decir, con las herramientas teatrales les ayudamos.

Con los jóvenes tenemos dos proyectos: uno lo trabajamos para otra empresa y otro es nuestro proyecto que es el que nos enamora que es el Campus Juvenil de Teatro, donde ponemos el teatro al servicio de los jóvenes en verano en un campus de 10 días para que se lo pasen bien, pero estamos convencidos de que el teatro es una herramienta para capacitar a la gente, en concreto a ellos. Les hace hablar de temas que de otra manera no lo harían, les hace trabajar el cuerpo, la voz las emociones… Y trabajamos con la oratoria.

En la producción teatral, que con eso nacimos, se ha quedado como una comprometida de la empresa, solo producimos obras de teatro con un cierto compromiso social. No están pensadas para ser comercializadas al gran público ni se pretenden éxitos comerciales.

«En las condiciones en las que estamos lo más importante es hacer, las Administraciones Públicas tienen que ser motor del sector cultural»

Estás rodeada de gente joven por tu trabajo, tanto en el Campus como en el Tenorio Mendocino, pero ¿A la gente joven le gusta el teatro?

El teatro le gusta a todos los jóvenes que se acercan a él. En el momento y forma oportuna. Es decir, si el colegio coge a la gente joven y los lleva a ver ‘Fuenteovejuna’ en un montaje clásico, posiblemente no les guste. La fórmula del verso les separa de la naturalidad a la que ellos están acostumbrados. La duración de las escenas no tiene nada que ver con el ritmo al que están acostumbrados en su ocio y el lenguaje es tan diferente a lo que ellos acostumbran que se sienten distanciados.

Si lo primero que se les lleva a ver es una obra escrita, pensada y puesta en pie para el público joven, si les gustará. Porque no hay nada que pueda apasionar más que ver algo que está sucediendo delante de ti en este momento, y eso es el teatro.

Entonces sí, los jóvenes están cerca del teatro y pueden estarlo si sus primeras experiencias les acerca.

¿Me gusta enseñar? Claro, más que enseñar me gusta compartir lo que sé

¿Cómo comienza tu carrera como actriz?

Yo empecé haciendo teatro en el colegio, gracias a dos profesores que en diferentes etapas nos hacían disfrutar del teatro y de verlo. Yo nunca dejé de hacer teatro, cuando salí del colegio continué a través de la Asociación Artística Antorcha, me imaginaba de mayor siendo profesional de cualquier otra cosa y haciendo teatro en mis tiempos libres.

Yo estudié Gestión Comercial y Marketing en Madrid, cuando terminé me puse a trabajar en Guadalajara y continué haciendo teatro con Antorcha. Haciendo un monólogo, estaba aquí Teresa Rabal, buscando niños ‘prodigio’ y pasó varios días en la ciudad. En esa fecha fue a ver el monólogo y a la salida me esperó, aunque no tenía edad de niña prodigio, ella me propuso presentarme a algo profesional en Madrid.

En menos de un mes me llamó y me dijo que en el Teatro Bellas Artes estaban haciendo una prueba, mandé un CV bastante escueto, porque yo no me dedicaba a esto. Llamé para hacer la prueba, la hice y me cogieron. Era para hacer ‘Los Intereses Creados’ en el Teatro Bellas Artes dirigido por José Tamayo, uno de los directores históricos más relevantes.

Tuve que tomar la decisión de dejar mi trabajo y no conocía nada del sector. Cuando se acabó la función pensé en retomar mi trabajo, pero a los pocos meses me llamaron del Teatro Español para hacer una prueba para ‘Don Juan Tenorio’ y me cogieron. A partir de ahí mi carrera artística fue continua y emocionante.

Artículo en el antiguo Decano sobre Abigail Tomey

Ahora estás detrás de los escenarios… ¿Te gustaría volver a las tablas delante del público?

Claro que me gustaría. Cuando uno ha vivido la emoción de estar sobre un escenario y la experiencia ha sido buena, eso ya no lo pierdes nunca. La conoces, cuando has vivido algo y sabes que existe ya no lo puedes olvidar y a mí me hace muy feliz interpretar otras vidas. Me hace feliz meterme en la piel de los personajes, me hace feliz contar historias y vivir todo eso encima de un escenario con otras personas. Pero la vida es un péndulo y ahora estoy en la otra punta.

Has actuado con pasión y enseñas con pasión ¿Sería posible elegir entre una de estas dos pasiones?

No puedo cortar a uno para quedarme con el otro. Me gusta trabajar en equipo, por ejemplo, y eso es impulsar apasionadamente al otro para que los dos hagáis lo mismo y lleguéis a un objetivo común. Entonces, si me ha tocado el papel de profesora, guía, organizadora o directora en esta ‘movida’ lo desarrollo con la misma pasión que si me hubiese tocado el papel de dama, galán o figurante.

¿Me gusta enseñar? Claro, más que enseñar me gusta compartir lo que sé. Y en sí mismo es un proceso creativo, la interpretación lo es de forma brutal pero enseñar es un proceso creativo también. Hay que transformar tu experiencia en procesos transmisibles, eso es enseñar, no todo el mundo que tiene experiencia sabe enseñar. A mí me gusta mucho compartir lo que sé y lo que me hace vibrar y eso en sí es un proceso creativo. El proceso creativo a mí me apasiona. No sabría elegir entre actuar y enseñar.

«El Tenorio para todos los que lo viven conforma un tejido en sus vidas que lo une a otras personas con las que comparten una pasión, en este caso el teatro»

Hay una cita obligatoria para la ciudad todos los años con el Tenorio Mendocino ¿Qué supone esta representación para la ciudad? ¿Aumenta cada año el interés por acudir?

No sé si aumenta pero se mantiene y eso es muy importante para un espectáculo que lleva 30 años circulando por las calles. La relevancia del Tenorio es absoluta, primero porque es un producto nacido de la sociedad civil, no promovido por las instituciones, hecho de manera asociativa, por la aportación gratuita en tiempo y recursos de la gente que conforma la Asociación Gentes de Guadalajara. Y porque demuestran que los proyectos bien trabajados, con ganas y apoyo de las Administraciones Públicas pueden dar resultado a medio plazo de forma magnífica.

Demostramos que los ciudadanos cuando quieren hacer una cosa pueden hacerla si lo trabajan. Demostramos que esas cosas que se hacen pueden ser útiles para el resto de la sociedad, creo que en sí mismo el Tenorio para todos los que lo viven conforma un tejido en sus vidas que lo une a otras personas con las que comparten una pasión, en este caso el teatro.

Este tejido dentro de la Asociación que también se da en otras asociaciones, conforma el tejido social. Las asociaciones como las nuestras fortalecen la sociedad en la que están incluidas y la fortalecen porque las asociaciones hacen que se creen vínculos entre las personas, y esos vínculos hacen a las sociedades mucho más fuertes.

Ya no somos familias individuales, que es otro tejido, somos asociaciones que se juntan miembros de diferentes familias y crean. En estos momentos que hay tantas dudas, incertidumbre y miedo, este tejido social fuerte es fundamental para la salud de la sociedad.

El Tenorio cumple unas labores muy diferentes: da contenido cultural a la ciudad, en un proyecto conformado por varias decenas de personas, de todas las edades. Las personas de Guadalajara tocadas por el proyecto son muchas y eso es importante. Se une gente por motivos comunes y eso refuerza a la sociedad y empieza a ser un componente que afecta a la economía del entorno. Si vienen 300 personas a ver la función, esa gente ha comido y hospedado aquí, un pequeño motor que suma.

Tenorio Mendocino en el Teatro Auditorio Buero Vallejo: Foto: Asociación Gentes de Guadalajara

Que se haya podido representar el Tenorio Mendocino este año, en las condiciones en las que estamos, es una manera de ayudar al espíritu de la ciudad

En las condiciones en las que estamos lo más importante es hacer. Las Administraciones Públicas tienen que ser motor del sector cultural. ¿Por qué me refiero a ellas? Porque fue el Ayuntamiento el que abrió las puertas del Teatro Auditorio Buero Vallejo para que pudiésemos hacerlo allí, y esto es fundamental para que el sector profesionalmente y aficionadamente viva. Se demostró que organizadamente haciendo las cosas bien la cultura es segura.

¿Qué obra de teatro es tu debilidad?

‘Tres sombreros de copa’ de Miguel Mihura. Fui muy feliz haciéndola, es una obra políticamente incorrecta en muchos sentidos y eso me gusta. En algunas cosas puede considerarse un poco antigua pero hay que verlo en su contexto.

Eso nos llevaría casi para hacer una tesis sobre cómo ver, mirar y valorar las obras de nuestra literatura clásica, en concreto del Siglo de Oro español bajo la perspectiva y la ideología social actual. Porque choca frontalmente con muchos de los pilares de nuestra sociedad actual en cuanto a la igualdad por ejemplo.

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