• Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Opinión

Nacho Redondo Alba

Parece que el momento en el que estamos se resiste a mostrarnos la posibilidad de ver algo de optimismo alrededor de lo todo lo que nos está sucediendo. Sin embargo tenemos la opción de vencer a la situación y buscar la construcción de un optimismo realista que nos ayude a entender las cosas que pasan y para qué nos pasan.

Ser optimista no es estar motivado constantemente para todo, no es hablar siempre en positivo, no es estar contento porque sí; ser optimista consiste en saber adaptarnos a las situaciones, es pasar de lo malo a lo bueno en cuanto la situación nos lo permita, siempre de modo inteligente, es no pensar en el pasado como una losa sino como aprendizajes que sirven para el resto de la vida, es aprender de ello y es aplicar el sentido del humor en aquellos momentos en que se pueda.

Lo contrario nos lleva a la falta de visión acerca de nuestras vidas y nos frustramos, haciendo de esa incomodidad algo crónico, es decir, algo a lo que nos acostumbramos y aprendemos a vivir con él, sin pensar en ningún momento en las posibilidades de cambiar y la satisfacción de hacerlo.

Una de las formas de cambiar todo esto es empezar a escucharnos a nosotros mismos, es empezar a escuchar de verdad a las personas que nos rodean, sin más, solo hacer lo posible por entender lo que está sucediendo y aceptando.

¿Por qué a veces lo vemos todo extraordinariamente complicado? Porque realmente somos nosotros los que lo complicamos. Debemos empezar a descubrir con la razón, a pensar que las cosas que nos suceden merecen la pena ser contadas, a pensar que la vida de las personas merece la pena se contada.

Sabemos que la vida tiene momentos complicados; seguramente este sea uno de esos momentos realmente difícil. Por eso decía antes que hay que encontrarse con las situaciones, mirarlas a la cara, frente a frente y actuar: da respuesta a la vida, da respuesta a tu vida, da sentido a tu vida.

La palabra “crisis” para los asiáticos se compone de los caracteres que significan “peligro” y “oportunidad“. Es ahí donde debemos aplicar todo nuestro talento para mejorar, en la medida de nuestras posibilidades, lo que sucede a nuestro alrededor con el fin de decidir con decisión qué es lo que realmente queremos.

Seguramente haya cosas extraordinarias que están pasando a nuestro lado y no somos capaces de verlas porque estamos concentrados en otras. Si ponemos un poco de atención seguro que somos capaces de descubrir aquellas que nos ayuden a llegar a la meta.

Por lo tanto aceptar y vivir al máximo debe convertirse en una seña de identidad de cada uno y debe de convertirse en estímulo de no dejarlo de un día para otro. Es el tesoro que debemos proteger para vivir la vida que queremos vivir aún sabiendo que muchas de las cosas que ocurren estarán en la parte de problemas.

Saber hacer lo que hay que hacer es fácil para las personas, donde se complica es en ser capaces de hacerlo. Lo que hacemos está condicionado por la emoción que se desata por los acontecimientos y no tanto por la razón de la información que poseemos. Ya sabes que la emoción decide y la razón justifica.

Colócate delante de tus sueños y permite a la vida que te sorprenda, acepta que hay cosas que no son de tu agrado y esfuérzate por conseguir el equilibrio en tu propia existencia.

Compartir en Redes sociales