Imagen:Casa Real

El Decano de Guadalajara

Ha costado demasiado. Demasiado tiempo, demasiados palos en las ruedas. Y ha costado mucho. Muchos sinsabores, mucho esfuerzo, mucho trabajo y mucho más dinero del presupuestado inicialmente. Pero por fin empieza su andadura la ampliación del nuevo Hospital Universitario de Guadalajara. Y lo hace con uno de los servicios más demandados, más colapsados y más afectados por el estado de un viejo edificio que lleva más de 40 años en pie: las Urgencias.

Desde las 9 de la mañana de hoy jueves, los usuarios que necesiten acudir a este departamento deben hacerlo por la nueva zona de acceso, ubicada junto al aparcamiento. Y parecen un día y una hora banales pero para la ciudad y para la provincia se trata de una fecha histórica, le pese a quien le pese, porque supone el inicio de una nueva etapa en la que los habitantes de Guadalajara verán mejorada de forma sustancial, no sólo la asistencia sanitaria que reciben sino también la cartera de servicios y especialidades. De este modo, y si se cumplen las previsiones, en un plazo de dos o tres meses tendrán cubiertas el 95% de las asistencias que hasta ahora se venían prestando en Madrid y otras localidades de la región que, desde prácticamente ya, se van a ofrecer en el remodelado Hospital. Así se reducirán considerablemente los traslados fuera de los límites de la provincia que suponen para los usuarios innumerables molestias y trastornos.

El Decano de Guadalajara participó en la visita a la zona de ampliación organizada por la Junta de Comunidades para los medios de comunicación, días después de que Sus Majestades Don Felipe y Doña Leticia inauguraran oficialmente las instalaciones. Y el comentario fue unánime. El resultado es realmente espectacular. Claridad, amplitud, funcionalidad, modernidad, innovación, tecnología de última generación y, sobre todo, un aprovechamiento eficiente de los espacios, aspectos que sin duda redundarán en una mayor comodidad e intimidad para los usuarios, así como en la mejora de las condiciones de trabajo para el  personal sanitario. Todo ello con el objetivo de humanizar la atención, que es uno de los retos marcados en la hoja de ruta de los responsables del centro sanitario.

Pero llegar hasta este punto no ha sido nada fácil. La apertura del Hospital, que será paulatina y concluirá en unos tres meses, acumula un retraso de más de 13 años. El 6 de noviembre de 2009, el entonces presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, asistía en la ciudad al acto de colocación de la primera piedra de un ambicioso proyecto presupuestado en aquel momento en 130 millones de euros y con un plazo de ejecución previsto de 40 meses. Es decir, que las obras deberían haber estado terminadas en la primera mitad del año 2013. En mayo de 2011 se celebraron elecciones autonómicas en las que el PP obtuvo la mayoría absoluta. Al mes de alcanzar la presidencia de la Junta, y con la ejecución del proyecto socialista muy avanzado, la dirigente popular, María Dolores Cospedal, decidió paralizar las obras de ampliación alegando falta de disponibilidad presupuestaria y tener otros objetivos prioritarios. El mismo camino siguió el proyecto del Campus Universitario. Fue la época de los recortes salvajes en materia sanitaria y educativa en la región que supusieron un duro revés para el ansiado nuevo Hospital, cuya gestión también quiso privatizar doña María Dolores. Hubo que esperar a unas nuevas elecciones autonómicas y a la victoria del socialista Emiliano García Page para que las obras se retomaran en 2016. 

Y llegamos hasta hoy, con retrasos debidos a la complejidad del proyecto y a la falta de suministros por la crisis internacional. Pero hemos llegado. La inversión final ha sido superior a los 180 millones de euros, de los cuales 140 han sido para las obras de construcción, 35 para el equipamiento y 8,5 millones de euros en indemnizaciones a la empresa constructora por la paralización del proyecto. El trabajo conjunto de las administraciones y el esfuerzo inversor han dado como fruto un nuevo Hospital que duplica la superficie actual del centro con un total 16.000 metros cuadrados, atendido por 200 profesionales que con el tiempo llegarán a cerca de 400, dotado con 770 camas frente a las 400 actuales, con el doble de capacidad de la UCI y con unas Urgencias cuatro veces más grandes, además de la futura incorporación de nuevas especialidades como Radioterapia, Radiofísica, Neurocirugía y Cirugía Pediátrica. 

Guadalajara no es una tierra dada a presumir. Más bien se detecta un cierto olor a rancio y un complejo provinciano. Han sido y son muchos los que se han empeñado, se empeñan y se empeñarán en perpetuar esa imagen porque les interesa que seamos una sociedad y unos ciudadanos acomplejados. Y nada más lejos de la realidad. Guadalajara puede sentirse orgullosa por tantísimos motivos que la lista sería interminable. Y, desde hoy, tiene uno más para presumir y sentirse orgullosa. Un nuevo Hospital que, una vez completado todo el proyecto con la remodelación de la zona antigua, pondrá a este centro a la vanguardia nacional en atención y prestación sanitaria. Y lo tenemos aquí. En Guadalajara. Y es nuestro. 

Sólo cabe esperar que no se pongan más piedras en el camino y el proyecto de remodelación total pueda seguir su curso sin injerencias, sin grescas políticas, gobierne quien gobierne, porque con los servicios públicos y, especialmente, con los sanitarios y los educativos no debería jugarse. Por el bien de todos.

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