El que fuera líder de Podemos participó en un debate con Juan José Tamayo dentro del ciclo: “Pensamiento, Sociedad, Ética y Política”

El Decano

Inicialmente no quería hablar de política. Pablo Iglesias se excusaba, a su llegada al salón de actos del edificio multidepartamental, sede del campus de la Universidad de Alcalá en Guadalajara, alegando que había renunciado a sus responsabilidades políticas y que había otras personas que habían asumido la responsabilidad en Podemos, que eran los encargados de expresar la opinión de la formación morada.

Y tras mostrar su satisfacción por encontrarse en un recinto universitario, al que aseguró pertenecer por vocación, se inició el acto donde a invitaci`´ón de la Fundación Siglo Futuro participó en el debate “Política y Religión. Un contencioso histórico”, junto al teólogo Juan José Tamayo, y dentro del ciclo: “Pensamiento, Sociedad, Ética y Política”.

Y fue en el acto donde habló de política, y de todo lo que consideró oportuno, desde la polémica en la Catedral de Toledo por un videoclip de música bachata, o del Papa Francisco, al que defendió, asegurando que por su perfil, “enormemente interesante y extraordinario”, entiende que a la derecha española le cause problemas”, por sus opiniones sobre el escenario económico y financiero o por su defensa del diálogo con Cataluña.

Aseguró no sentirse cómodo cuando habla de religión en un espacio universitario porque, entre otras cosas, aseguró no ser un experto en el tema, defendido que de política sí entiende. “Tenemos a un Papa enormemente interesante y extraordinario más allá de las diferencias que pueda yo tener con el jefe de una organización internacional como es la Iglesia católica”, indicó.

Francisco, destacó, “dice que hay ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera, y que esas ideologías son causantes de la desigualdad y que menoscaban el derecho de control de los estados encargados de velar por el bien común instaurando”. Palabras que a su juicio son extraordinarias en boca del Santo Padre. “No las pronuncia el líder de un partido comunista, sino el máximo responsable de la Iglesia Católica. Y eso es lo que las convierte en extraordinarias.

A su juicio, Francisco además está defendiendo el diálogo en Cataluña, destacando que quizá hay heridas históricas de los españoles del siglo XX no cerradas”. Llegando al extremo, resaltó Iglesias, que “ha pedido perdón hace pocos días por la colonización y el papel de la Iglesia en la conquista de México”.

Por ello, no se mostró sorprendido por que la derecha política española critique a un Papa. Lo ha hecho siempre que no le ha gustado un Papa. Forma parte del estilo de la derecha española, a la que solo les gusta la democracia si ganan ellos”.

Y aquí fue donde señaló a Vargas Llosa, quien expresó de manera cristiana que lo importante no es que haya libertad para votar, sino votar bien”.

Tampoco hizo “leña” de la polémica por la grabación de un videoclip en la Catedral de Toledo, que se saldó con la dimisión del deán, asegurando que esta supuesta “provocación” no es “nada moderna”, ya que otros artistas como Madonna hace años que ya hacían estas cosas.

Sobre “su partido”, admitió que ya en verano de 2020 era consciente de que el espacio político que representaba Unidas Podemos iba a pasar por un cambio de liderazgo, algo que “tenía claro”, lo cual aceleró su marcha, ya que “uno nunca puede poner el interés personal por encima del colectivo”.

El salón de actos universitario cubrió todo el aforo preparado por Nuevo Futuro, dadas las limitaciones por el Covid, y fueron muchas las personas que por falta de espacio y de invitación no pudieron seguir las intervenciones de Pablo Iglesias y Juan José Tamayo. Seguramente hubieran podemos llenar recintos con mucho más aforo, dada la demanda existente.

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