• Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Cultura

La muestra fotográfica puede visitarse en el Museo Provincial del Palacio del Infantado hasta el 24 de octubre

Jesús de los Reyes posa junto con el presidente de Tierra Molinesa, Ernesto Esteban, la subdelegada de Gobierno, Mercedes Gómez, el delegado de Educación, Ángel Fernández-Montes y el director del Museo, Fernando Aguado.

Marta Perruca

“Páramo, tierra y ausencia” la exposición fotográfica de Jesús de los Reyes, que se encuentra disponible en la Sala de Exposiciones del Museo Provincial, en el Palacio del Infantado, hasta el 24 de octubre, es mucho más que alrededor de medio centenar de ventanas y espejos, desde donde asomarse para disfrutar de los sublimes paisajes a todo color de la Comarca de Molina o contemplar sus reflejos cargados de verdad en blanco y negro. Podría decirse que es un sentimiento en la boca del estómago que habla de nostalgia y melancolía; los latidos que palpitan fuerte en la tierra de la que no se resignan a desaparecer y los de los fantasmas que proclaman su ausencia en la España abandonada.

La muestra representa los retazos del alma de un niño que desde la distancia del tiempo capta los recuerdos de su infancia a través del objetivo: Imágenes que ya no están, pero que se adivinan en las postrimerías de los pueblos que ahora languidecen a consecuencia de la despoblación.

Siete vecinos en Castilnuevo, Cillas 11, Cocha diez, Labros 12, Turmiel ocho, Otilla nueve, Castellote cinco, Cañizares dos, Cuevas Labradas siete, Terraza dos, Valsalobre cinco, Motos tres… Son los números de muchos de los más de 80 núcleos de población que aglutina la Comarca de Molina. En esta muestra vuelan en cintas blancas que quieren ser oraciones y deseos prendidos en un olmo seco que preside la exposición, traído por el autor desde tierras molinesas.

Un elemento más dentro de la muestra con la que el autor ha querido representar esta tierra molinesa, que agoniza ante la despoblación rural “de la cual el Señorío de Molina se ha convertido en la zona 0 de un problema que en silencio azota a este país desde hace décadas”.

Jesús de los Reyes, natural de Campillo de Dueñas y fotógrafo autodidacta que, sin embargo, acarrea a sus espaldas una dilatada carrera con reconocimientos tales como los premios Villa de Cifuentes en 2007, Villa de Guadarrama en 2006; Camino del Cid en 2008 y 2014; Provincia de Guadalajara 2002-2016; Abeja de Oro en 2016 o Viaje a la Alcarria 2016, así como más de una treintena de exposiciones colectivas y en torno a quince individuales, por no hablar de su participación en un gran número de publicaciones, inauguraba esta exposición arropado por un gran elenco de fotógrafos y artistas de la provincia de Guadalajara, entre los que no faltaron Toti Palacios, Nando Ruiz o Paula Montalvo; el pintor, Jesús Campoamor o la diseñadora, Laura Domínguez, entre otros.

La muestra viene de la mano de la asociación cultural “Tierra Molinesa”, con la colaboración de la Diputación Provincial, el Museo de Guadalajara, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento capitalino y el acto inaugural contó con la presencia y participación del director del Museo Provincial, Fernando Aguado, el delegado de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Fernández-Montes, la subdelegada de Gobierno, Mercedes Gómez y el presidente de Tierra Molinesa, Ernesto Esteban.

El director del Museo Provincial destacaba la generosidad del artista que dirigirá una serie de visitas guiadas durante tres sábados, el 25 de septiembre y el 16 y 23 de octubre a las 12.00 horas.

El delegado de Cultura, por su parte, señaló que existen indicios para la esperanza en esta tierra que ayer mismo abría en Cobeta las puertas de su antigua escuela después de más de 30 años, gracias a la iniciativa de su Ayuntaniento para promover el trabajo y la vivienda en la localidad, por lo que mostró su deseo de que en un futuro no muy lejano pueda existir “una segunda parte” de esta muestra capaz de mostrar “pueblos llenos de vida”.

Mercedes Gómez hizo hincapié en la importancia del papel del Estado para impulsar el desarrollo en un medio rural que difícilmente va a encontrar oportunidades provenientes de organismos privados: “Pero sí hay personas que con su capacidad y con su resolución van a poder poner en marcha proyectos que resulten atractivos y fijen población”, señaló recordando los méritos y el talento de los Premios Emprendedores Molineses, que se entregaban el fin de semana pasado en Molina. En este sentido, tendía la para colaborar en las posibles iniciativas que puedan surgir para afrontar el futuro de la comarca.

El presidente de Tierra Molinesa rescataba los versos del cantautor aragonés Joaquín Carbonell: “Mi tierra no es de azúcar, ni tiene mariposas en invierno, ni montañas con risas de clavel, ni arrecifes dorados. Y no es de miel, ni tampoco de espuma. Es arcilla, sierra cortada y té, por los collados.Testamento de piedra, y de ciprés”: “Es algo que siempre me ha impactado mucho porque nuestra tierra, si lo piensas, es un testamento de piedra y ciprés”. Se refirió a la tristeza y nostalgia de los molineses que conservan todavía en la retina los recuerdos de aquellos pueblos llenos de vida que hoy agonizan y sin embargo prefirió sumarse a la esperanza, ante la sensibilidad que se ha despertado en las administraciones hacia estas tierras abandonadas.

Finalmente, Jesús de los Reyes presentaba la muestra recordando la anécdota del cura de Campillo de Dueñas, que como párroco de varios pueblos de la zona manifestaba en conversaciones con los vecinos haber celebrado cero bodas, ningún bautizo y 84 entierros: “En los pueblos, como estamos acostumbrados a poner motes a la gente, a partir de ese momento le llamaron Terminator”. De los Reyes despertaba las risas de la audiencia, mientras manifestaba que con esta anécdota en clave de humor pretendía reflejar la realidad de la despoblación en los pueblos del Señorío de Molina.

“Es duro reconocer que aquello que amas sobrevive entre las sombras de lo que fue. Le falta la vida de las casas llenas, de los ruidosos recreos o de los ritos que nos unen con nuestros antepasados. Hace ya décadas que nuestra memoria, nuestra identidad como pueblo o comarca está en peligro”, manifestaba.

Debido al límite de aforo el autor tuvo que organizar dos grupos diferentes para visitar la muestra, en la que fue desgranando la esencia de cada una de las instantáneas a través de un recorrido por páramos de tierra y ausencia.

Compartir en Redes sociales