• Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Opinión

Lidia Casado

Me sorprende un montón la gente que me dice: “no, es que yo solo leo novela histórica (o romántica, o thriller, o policíaca… pon aquí lo que quieras). Suelo intentar poner cara de póker cuando me pasa aunque por dentro estoy pensando: “¿Y comerá solo un tipo de plato?”.

En la literatura, como en la comida y en la vida, en la variedad está el gusto. Y ahí reside uno de los grandes fuertes del mercado actual: hay de todo y para todos los gustos. Por eso, me produce mucha curiosidad quien no sale de su zona de confort lectora y se conforma con lo de siempre. Para mí no había nada más aburrido que leer siempre lo mismo (aunque me encantase).

Porque, seamos sinceros, todos teneros géneros o autores o formatos favoritos. No estoy hablando de eso. Yo tengo a mi admirado Alejandro Palomas guardado para cuando necesito que me reconforten el alma. Pero un día me pone sensible Palomas y al otro me rio con Elisabet Benavent. O pienso con Marta Sanz. O me muero de dolor con Víctor del Árbol. O me refugio en Almudena Grandes. O me como las uñas con Juan Gómez Jurado.

Y eso que solo hablo de novelas. Hoy la novela es el género literario por antonomasia pero, de vez en cuando, también me gusta leer ensayos, poesía o hasta novela gráfica, que tan de moda esta (y de eso podemos hablar otro día. Me lo apunto).

Me encanta comer y me gusta que en mi mesa haya platos variados. Me encanta leer y me chifla que en mi resumen mensual haya un poquito de cada. ¿Y a ti?

Nos seguimos leyendo.

Compartir en Redes sociales