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Resu Lorenzo

“El bambú que se dobla es más fuerte que el roble que resiste”. Este proverbio japonés habla mucho sobre la paciencia, resiliencia, y la constancia y el manejo del estrés.

A la pregunta del artículo de hoy, la gran mayoría de las personas eligen el roble porque es hermoso, fuerte, resistente y duradero, pero en algún momento será derribado por el viento, lo que destruirá el tronco y acabará con él.

Por otro lado, el bambú no es tan elegante ni majestuoso, pero es imposible de derribar. Tiene la capacidad de balancearse y doblarse con el viento. No ofrece resistencia hasta romperse, sino que se adapta a las circunstancias hasta que estas sean mejores. La planta de bambú tarda entre 5 a 7 años en empezar a crecer, tiene unas raíces fuertes y en unos pocos meses, aproximadamente 6 meses, es cuando empieza a desarrollarse, y llega a alcanzar alturas de 12 a 15 metros.

De la misma forma, hay personas que parecen nacer con toda la paciencia del mundo y así a otros nada les queda. A las personas pacientes es raro verlas molestas o desesperadas, y en tiempos de inmediatez, como los presentes, se agradece este perfil humano. Aunque la gran mayoría de las personas se ven afectadas por lo que ocurre a su alrededor. Permiten que su frustración e impaciencia tomen el control hasta el punto de dejar que las emociones crezcan hasta que no pueden contenerse más, apareciendo así la queja, o el enfado.

Pero las pequeñas y grandes molestias de la vida no van a desaparecer por arte de magia, así que tal vez ha llegado la hora de cultivar la paciencia. Y por suerte, esta es una habilidad que todos podemos desarrollar y fortalecer. Para hacerlo, puedes practicar la atención plena, desarrollar activamente la tolerancia, aceptar que la mayoría de las cosas no las puedes controlar, disminuir la velocidad conscientemente y practicar ser un buen oyente. El bambú es una planta resiliente y flexible que se adapta a su entorno. No es rígido como el roble, sino que se flexiona por el viento y luego vuelve a su posición inicial.

De la misma forma, las personas debemos desarrollar estas virtudes o fortalezas.

Solo con una combinación de resiliencia, flexibilidad, constancia y decisión, se puede enfrentar una crisis económica, una pandemia y las consecuencias causadas por una guerra.

Y esto es igual de cierto tanto en el ámbito personal como en el laboral. Aceptar la adversidad y ver la mejor forma de buscar soluciones ante los problemas.

Para todas las personas, quienes trabajan por cuenta ajena o quienes son     empresarios y emprendedores, en estos tiempos que corren no hay que desesperar hay que tener paciencia. Tal vez creas que no avanzas, pero al igual que el bambú empieza a crecer un día y no pares hasta ser grande y fuerte, tú también puedes hacerlo.

El bambú se mueve con los vientos cambiantes y, al ser capaz de hacerlo, no solo sobrevive, sino que puede prosperar en el futuro.

Si el roble lo cortan, ya no crece. Pero si el bambú es cortado, siempre volverá a desarrollarse.

Así que tal vez ahora tengas más clara tu elección. Y tú, ¿prefieres ser un roble o un bambú?

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