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Resu Lorenzo (*)

Al final va a ser verdad aquello que, cada vez decimos más, “existe un día internacional para todo”. Y es que este fin de semana hemos celebrado el día internacional del jefe, concretamente el 16 de octubre.

Es curiosa la historia que esconde esta fecha, ya que fue debido a un descuido de Patricia BaysHaroski, quién en ese día, por estar saturada de trabajo, olvidó el cumpleaños de su jefe que resultaba ser también su padre. Esto ocurría muy lejos de Guadalajara, en Illinois (EEUU). Desde este incidente celebramos el día internacional del jefe, y por ello, me he parado a pensar en las típicas frases que todos hemos oído alguna vez a nuestros amigos o a nuestros familiares: “mi jefe me tiene harto”, “menuda mañanita me ha dado mi jefa”, y así un largo etc.
Hoy, me gustaría hablarte de las cinco señales que demuestran que estas ante un buen jefe, o un buen líder. Por ejemplo, si reconoce los éxitos del equipo en público y, por tanto, hace que los empleados se sientan valorados estamos en la buena dirección; del mismo modo, que valores como la empatía, la honestidad, y la comunicación transparente con los empleados crean un clima de confianza y de armonía en el trabajo que, seguramente, repercutirá en la productividad de la empresa o negocio.

¿Y cuándo algo va mal, cómo actuaría un buen jefe? Es evidente que nadie es perfecto, y por eso cuando cometemos un error, un buen líder debe ser capaz de comunicarse con sus empleados, de tal forma, que las críticas sean constructiva, y hacerlo mediante mensajes que ayuden a mejorar y sobre todo a alcanzar una solución.

Hay un ingrediente en todo equipo de trabajo que no debe faltar: el talento, saber gestionarlo a veces es complicado, y por ello, un buen jefe debe ser capaz de reconocer y potenciar los talentos únicos de sus empleados, motivarlos y cuidarlos para obtener lo mejor de ellos, y que todos los miembros remen “a favor de obra”.

Otra de los síntomas que nos hacen ver que estamos ante un buen jefe es la capacidad de delegar responsabilidades, ya que esto demuestra que conoce a su equipo y que confía en él. Además, los empleados se sentirán valorados y podrán desarrollarse profesionalmente. Son cinco aspectos de un buen líder, pero hay más. Lo que sí que debemos tener claro es que ser mal jefe al final sale caro. Aquellas personas que piensen que la mejor forma de tratar a los empleados, y conseguir su fidelidad es mediante la mano dura, sin comunicarnos con los empleados, y ejerciendo autoridad está muy equivocado porque esta forma de dirigir (porque esto no es liderar) disminuirán la eficiencia de los trabajadores, y además, crear un mal clima de trabajo. Detrás de vuestras empresas hay personas, y un buen líder se tiene que ocupar y preocupar de potenciar las capacidades del equipo para que su gente brille, y así brillará su empresa. Fácil, ¿verdad? Pues jefes, a seguir trabajando para ser buenos líderes.

(*) Economista- gestora adtiva. Ceo Parlorenzo

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