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Resu Lorenzo

Haciendo honor al pasado día once de noviembre, día de las librerías, hoy me gustaría dedicarles estas palabras, a todos los libreros, por su ayuda incondicional para recomendarnos lecturas que no pueden pasar inadvertidas a nuestros ojos, y devorar libros de amor, aventuras, suspense, históricos, para luego colocarlos en la estantería con las hojas ya usadas.

El sello de mi identidad para detectar si un libro está leído y no es tan solo decoración, tiene que ver si en las primeras hojas aparece un trocito de cartulina o una tarjeta con las frases a destaca, con una cita o con un breve resumen del mismo, y cuando necesito consultar cualquier tema ya sé donde estaba subrayada la frase, por aquello que dicen los expertos de la memoria visual.

Decía Santa Teresa de Jesús: “Lee y conducirás, no leas y serás conducido”. Leemos miles de mensajes de wasap, emails, artículos y noticias que nos saltan como ranas en el teléfono tan pronto dices una palabra, nos cuesta incluso elegir, pues leemos lo que nos sale en la pantalla. Pero, ¿hace cuánto tiempo no lees un libro? La respuesta a esta pregunta tiene que ser rápida y veloz.

A veces buscamos la felicidad con mucho esfuerzo, cuando con tan solo llamar a nuestro librero de confianza, que nos recomiende un libro para el fin de semana lluvioso, con tan solo ese acto, puedes pintar de felicidad esas tardes frías de otoño. Mantita caliente, ánimo disfrutón una copa de vino, luz tenue, ruido de las gotas de lluvia mojando la calle, y así, muchos de nosotros que nos encanta la lectura, encontramos la felicidad. ¿Quieres probar con algún libro?

Adentrarte en la historia de reyes, parecer la princesa o reina del relato, ser el capitán de un barco, visitar a los hombre de gris, atravesar túneles para encontrar la piedra preciosa, reflexionar sobre la maravilla de una flor con su belleza y su espinas… tantas aventuras vividas sin salir de casa con tan solo el placer de pasar hojas y hojas de papel  y cada vez más, las palabras  te envuelven, y quieres llegar al final,   intentando resolver el enigma, ver si al final se casan o aparece algún amante… son tantas las historias que puedes vivir y experimentar que merece la pena esta experiencia.

Recientemente leí El joyero de la Reina de Nieves Herrero, y que bonita su lectura, que bien escrito, y que lindo poder contar la historia de España de esta manera tan sencilla, con líos de parejas (estamos hablando de los borbones) y cada vez que la liaba el rey, piedra preciosa de regalo. Maravillosa lectura. Ahora el libro de cabecera es Personas vitamina de Marian Rojas Estapé. Y está dejando huella,  pues primero me acerca a un término que desconocía, y al que hace referencia definiéndolo como aquellos individuos que pueden hacer que los demás brillen y se sientan mejor. Según sus propias palabras, “Una persona vitamina es la que disfruta de tus cosas buenas incluso más que tú”. Intenté llevar a la práctica la búsqueda de estas personas vitamina y las encontré:  Un café a primera hora de la mañana, escucha activa, no juicios, palabras lúcidas, verdades sin capa, proyectos en común, sensaciones parejas, y causalidades de la vida, igual calzado. Así es como detecté una persona vitamina.

Con la lectura puedes viajar lejos, sin barco, sin avión, sin coche con la mejor nave que nunca puedas imaginar, simplemente con un libro.

Fdo. Resu Lorenzo

Economista- gestora adtiva.

Ceo  de Parlorenzo

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