Las mujeres siguen eligiendo en menor medida carreras científico-tecnológicas, en parte, porque no tienen referentes femeninos en edades tempranas

Edurne Fernández, divulgadora del Parque Científico y Tecnológico en Guadalajara.// Foto: PCT Guadalajara.

Marta Perruca

“Nombre científicos, investigadores o inventores que hayan destacado a lo largo de nuestra historia. Un, dos, tres, responda otra vez ”. Si nos hicieran esta pregunta, seguramente seríamos capaces de citar un buen puñado de nombres, pero si la cuestión se refiriera sólo a mujeres, casi con toda probabilidad, en ese programa de televisión para la nostalgia, apenas habríamos ingresado alguna peseta nombrando. quizá, a Marie Curie y poco más.

El problema no es que no existan mujeres que hayan sobresalido en las disciplinas científicas. A pesar de que no hayan accedido a ellas en las mismas condiciones que los hombres, sus logros están ahí, pero por alguna razón, han sido arrojadas al olvido.

El día 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, aprobado el 22 de diciembre de 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, precisamente para promover un acceso equitativo de las mujeres y las niñas a las carreras científicas, así como lograr la igualdad de genero y el empoderamiento de la mujer.

A pesar de que la presencia de las mujeres en las aulas universitarias se encuentra hoy en el 55,2 por ciento (la media en la Unión Europea es del 52,4 por ciento) sólo un 7 por ciento de las chicas piensan en desarrollar su profesión en la ciencia. Según datos de la organización de esta iniciativa en España, el 49,1 por ciento de las mujeres elige carreras en Ciencias, pero menos del 30 por ciento lo hace en Ingeniería, Industria y Construcción y sólo el 12,9 por ciento, en Informática. Además, de este 41,9 por ciento, la mayoría de las mujeres se decantan por profesiones ligadas a la biomedicina y la biología, en detrimento de la Física o las Matemáticas, por ejemplo.

Amelia Calonge, catedrática de Geología en la Universidad de Alcalá.

“Si no se despierta el interés por la ciencia antes de los diez años, es muy difícil cambiarlo”

Amelia Calonge es catedrática de Geología en la Universidad de Alcalá de Henares, además de investigadora especializada en microfósiles, docente en la Escuela de Magisterio que la UAH tiene en Guadalajara y divulgadora.

Uno de los estudios que ha realizado a lo largo de su carrera tiene que ver, precisamente, con el acceso de las niñas y mujeres a las disciplinas científicas y en este sentido explica que, en el marco las investigaciones en STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematic) se ha demostrado que desde Primaria, entre los ocho y los diez años, los alumnos y alumnas ya muestran interés por la ciencia “y en el caso de las niñas, si no tienen ese interés enraizado a partir de los diez años, en muy difícil de cambiarlo”.

Según Calonge, este interés se basa en gran medida en los estereotipos femeninos y cuando no existen referentes de mujeres científicas, no suelen decantarse por esta opción: “Sólo en casos en los que el padre, pero más la madre, es científica, esas hijas apuestan por una carrera científica, o en el caso de que hayan tenido una profesora o una maestra que les haya fomentado el interés por las ciencias”. Calonge afirma que existe un gran desinterés de las niñas de Primaria y Secundaria por las disciplinas científicas, pero excluye las carreras biosanitarias, que sí que son elegidas por una mayoría de mujeres.

En Biología, Física, Química o Matemáticas explica que “cada vez va mejorando la proporción de chicas, aunque siguen siendo carreras en las que dominan los chicos”.

Los resultados del estudio realizado por Calonge en este sentido arrojaron que existen similitudes en los datos concernientes a la proporción de alumnos y alumnas que aprueban los grados, leen las tesis doctorales u obtienen plaza en la Universidad, cuando deciden seguir por esta línea, pero “según se va promocionando, promocionan más rápidamente y llegan más alto los chicos”.

“En primero de Carrera un profesor nos dijo en broma, que a mí no me hizo ninguna gracia, que para terminar la carrera, la Licenciatura en Geológicas, había que dominar el inglés, tener el carné de conducir y ser hombre”, comenta Calonge.

La científica asegura que, aunque se siente privilegiada por poder dedicarse a aquello que más le gusta, ha tenido que superar infinidad de trabas, “todo a base de esfuerzo profesional, para sacar adelante a mis cuatro hijas y combinar mi tarea en la Universidad de gestión, investigación y docencia, con la vida familiar”. En este sentido reconoce que “lo más fácil es la docencia y lo que más se ha resentido es la investigación”.

Edurne Fernández en una conferencia divulgativa con niños y niñas.// Foto.: PCT Guadalajara

“Queremos romper los estereotipos y roles de género”

Edurne Fernández es la divulgadora del Parque Científico y Tecnológico en Guadalajara, organización que desarrolla multitud de acciones para promover el interés del alumnado por las disciplinas científico-tecnológicas, y que cada año se suma a esta Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. De hecho, “el año pasado participaron unos 700 estudiantes”, recuerda.

“Con nuestras actividades pretendemos, en primer lugar, mostrar la labor de las mujeres investigadoras que desarrollan su trabajo en Guadalajara (en nuestro Parque Científico y Tecnológico), pero también romper los estereotipos y roles de género, especialmente en las etapas educativas más tempranas, aportando referentes científicos y tecnológicos femeninos”, explica la divulgadora.

Edurne Fernández considera que “tenemos destacadas físicas, químicas, matemáticas e ingenieras, investigadoras que son líderes indiscutibles en sus áreas de conocimiento, y debemos hacerlas visibles y acercarlas más a las niñas si queremos convertirlas en referentes para ellas”. Para Fernández en estos momentos es necesario “impulsar todo el talento disponible, tanto de mujeres como de hombres, para encontrar soluciones sólidas, creativas y eficaces a los retos de nuestra sociedad, y no nos podemos permitir perder la mitad de todo ese talento”.

“Cada vez hay más mujeres peleando en Química e Investigación”

Sandra García Gallego se define como “de Guadalajara de toda la vida”. Estudió Química en la Universidad de Alcalá de Henares, donde también desarrolló su tesis doctoral. Dedicó cuatro años a una estancia postdoctoral en Suecia, para reincorporarse a la investigación en la UAH a través de varios contratos: “Ahora soy investigadora Beatriz Galindo”, aclara, lo que le permite trabajar en el diseño de nanomateriales y nanopartículas en aplicaciones biomédicas para la estabilización de fracturas óseas, en tratamientos contra el cáncer o infecciones por el VIH, entre otras.

“Cada vez hay más mujeres peleando en Química e investigación. Lo percibimos en el número de trabajos de fin de grado y de estudiantes predoctorales, donde cada vez hay más chicas pidiéndonos trabajar en nuestro grupo. De hecho, hemos tenido muchas más chicas, que chicos”, celebra la investigadora. No obstante, reconoce que “cuando te vas a esferas más altas, de profesores titulares y catedráticos, sí que se ve un desequilibrio. Por ejemplo, en mi departamento existe un 70 por ciento de hombres”.

A lo largo de su carrera profesional, admite que “he tenido buenos apoyos y grandes maestros que me han facilitado mucho el camino y no he sido capaz de apreciar o distinguir ninguna preferencia por razón de genero”.

Si acaso, explica que “al haber trabajado en distintos países, sí he notado diferencias a la hora de compatibilizar la familia con el trabajo. Las mujeres lo tenemos mucho más difícil en ciertos trabajos y en ciertas edades” para poder compatibilizar la vida laboral y familiar: “En otros países se da mucho más apoyo y tienen una mentalidad más abierta y se da una prioridad a la familia por encima de cualquier tipo de trabajo”, concluye.

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