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Lidia Casado

¿Has regalado o te han regalado algún libro estas navidades? (O te lo has autorregalado, que al final, muchas veces, es lo que más ocurre). No sé si te has parado a pensar en lo que significa regalar un libro. Yo sí. Porque, para mí, regalar un libro es algo muy especial. Así que lo voy a compartir contigo y luego me dices si coincidimos en impresiones.

Es obvio que a veces regalamos libros por regalar, sin pensar mucho en el libro ni en la persona. O sin valorar si el libro y la persona van a maridar bien. Regalamos un determinado libro porque está de moda, porque hemos oído hablar bien de él o, en el mejor de los casos, porque lo hemos leído y nos ha gustado. Pero ¿cuántas veces evaluamos si le va a gustar a la persona a quien va dirigida?

Para mí, regalar un libro es un acto de amor. Y no solo por el libro en sí sino por el tiempo que invierto (y que es invisible para el regalado, pero no para mí. Y ya lo dijo el Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”) en elegirlo. Me pasa un poco lo mismo que cuando me piden que recomiende un libro a alguien. Si no conozco demasiado a esa persona, me cuesta. Pero si la conozco, enseguida empiezo a enlazar lo que el libro puede ofrecer con lo que esa persona busca. Y, sobre todo, lo que necesita en ese momento de su vida. Y, te lo prometo, de ahí surge la magia.

Regalar puede parecer complicado pero, en realidad, es sencillo. ¿Qué le gusta leer a la persona regalada? Y, lo que es más importante, ¿qué NECESITA leer en este momento? Solo hay que echarle un poco de imaginación y de dedicación.

Y, por si te lo preguntas: sí. He regalado (“Ana la de Tejas Verdes”, en la edición de Edelvives, que me parece una auténtica joya. Se lo he regalado a mi hija, quien, a pesar de acabar de cumplir 13 años, sigue disfrutando con la lectura compartida en voz alta que hacemos cada noche. Pero, como diría Ende, esa es otra historia. Y tal vez te hable de ella otro día) y me han regalado (“El infinito en un junco”, de Irene Vallejo; que le tengo muchas ganas). Así que Navidades perfectas.

Nos seguimos leyendo.