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Lidia Casado

¿Eres de los que releen? ¿O eres de esas personas que creen que, con todo lo que hay que leer en esta vida, como para andar repitiendo menú?

Yo, lo confieso, aún no tengo una posición clara al respecto. Si lo pienso honestamente, soy más del segundo equipo. Pero es cierto que, por circunstancias (y te digo la verdad: en no pocas ocasiones esas circunstancias han consistido en que he cogido un libro de la estantería, me he puesto a leerlo… y resulta que ya lo había leído pero no me acordaba), lo hago de vez en cuando. Y lo peor (o lo mejor, depende de cómo se mire) es que me gusta la experiencia.

¿Por qué? ¿Qué me aporta releer? Pues, por un lado (el más obvio) volver a disfrutar de una buena historia. No sé si a ti te pasa, pero a mí me ocurre que, muchas veces (por no decir casi todas) no me acuerdo del final del libro. Puedo acordarme de las aventuras y desventuras, de los dilemas, de las cuestiones y de las sensaciones que yo experimenté leyendo… pero no del final (esto, por cierto, acabo de descubrir que tiene que ver con el llamado efecto Zeigarnik que analiza el diferente comportamiento de nuestro cerebro con respecto a las tareas abiertas y con respecto a las que damos por cerradas. Si no sabes qué es, búscalo; verás qué interesante).

Pero, por otro lado, me permite descubrirme a mí misma, ver mi evolución como lectora y como persona. Yo soy de las que escribe en los libros, los subraya y dobla paginitas para acordarme de cuestiones interesantes que aparecen en ellos (de esto también podemos hablar otro día). Y, al leer esas anotaciones, descubro cómo han ido cambiando mis impresiones o mis centros de interés. O mi postura sobre diferentes temas.

Dicen que un libro no es solo un libro. Que un solo libro puede ser tantos libros diferentes como lectores tenga. Yo me atrevo a decir mucho más: si los lectores no somos los mismos a los 15, a los 30 o a los 45… un libro puede ser muy distinto dependiendo de quién eres tú cuando lo leas. Entonces, ¿por qué perdernos la oportunidad de seguir dialogando con el mismo libro a lo largo de nuestra vida lectora?

Nos seguimos leyendo.

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