José Ignacio del Castillo ha sido arquitecto del Ayuntamiento, y ha realizado proyectos como el parque de la Fuente de la Niña

C.I

José Ignacio del Castillo ha sido arquitecto municipal del Ayuntamiento de Guadalajara desde hace más de 35 años, un cargo que como afirma lo ha realizado con sentimiento: “He querido mucho a esta ciudad y continúo queriéndola”. Porque José Ignacio del Castillo comenzó en 1984 a realizar proyectos para la ciudad, que a día de hoy se mantienen como imagen de la capital.

¿Ha cambiado mucho Guadalajara desde que usted entra en el Ayuntamiento hasta hoy?

Muchísimo, Guadalajara ha cambiado mucho. Yo entré más o menos en el año 1984 para redactar varios proyectos: entre ellos empecé con el parque de la Fuente de la Niña. La ciudad ha cambiado mucho, pasó de ser una capital de provincia a una ciudad, yo creo que eso es muy importante.

En estos últimos años la población de Guadalajara ha crecido mucho, cuando yo nací éramos 27.000 habitantes y ahora somos más de 86.000. Dentro de lo que es la provincia es un referente, al estar en el Corredor del Henares, que es otro influyente por su influencia económica con Madrid.

Yo creo que sí ha habido muchísimo cambio, fundamentalmente en lo que es la mentalidad de la ciudad.

“El centro tiene que competir con los barrios exteriores”

¿Desde el punto de vista urbanístico cómo ha evolucionado?

Hay que tener en cuenta que cuando yo empecé en el Ayuntamiento no estaba desarrollado todo: ni Aguas Vivas, ni los polígonos de la antigua carretera de Zaragoza, no se había hecho lo del Alamín todavía. Toda la zona donde estaban los multicines era una zona que estaba muy deteriorada, yo creo que de las mejores operaciones que se han hecho en Guadalajara urbanística en su momento. Porque fue la parte de integrar la zona un poco marginal de la ciudad y darle una calidad que es la que tiene ahora mismo.

¿Ha habido diferentes etapas o una línea más o menos continuista?

Hay muchas transformaciones de la ciudad muy importantes, siempre una de las cosas que se echa de menos y es uno de los problemas es que siempre ha ido en decremento de lo que es el Casco Antiguo. Ha crecido hacia afuera, ha crecido bien, ha tenido sus aciertos pero sus desaciertos en lo que ha sido el tratamiento del Casco Antiguo o el habernos preocupado de que el Casco Antiguo hubiese tenido la vida que merece.

Hablando del Casco Antiguo, la Calle Mayor no se parece mucho a la de hace años. Se piensa incluso que ha empeorado con edificios y fachadas que han cambiado su fisonomía

La peatonalización primera se la hicimos en la época de Javier Irízar, cuando dejaron de pasar de pasar los coches por la Calle Mayor, cuando yo empecé en el Ayuntamiento pasaban. Lo único que estaba peatonalizado era el Jardinillo y Santo Domingo, pero del Jardinillo hasta el Palacio del Infantado era rodado.

“Hay que dotar al centro de esos servicios que se pueden dar en la periferia, pero para eso hay que aumentar la calidad de los servicios en el centro de la ciudad”

Me acuerdo que hicimos la peatonalización, pusimos lo de la Plaza Mayor, que fue en su momento muy duro porque fue quitar la estatua de Franco y fueron unas intervenciones interesantes. Al mismo tiempo hicimos la rehabilitación del Parque de la Fuente de la Niña, que es una obra de la que me siento muy orgulloso.

Son actuaciones de las cuáles te sientes muy orgulloso, son como hijos. Al final quieres a todos, pero alguno te satisface más que otro.

¿Usted cree que los ayuntamientos deberían de tener más capacidad de decisión sobre la construcción en los cascos históricos?

Sí. Lo que pasa es que creo que ahí confluyen muchísimos problemas, las administraciones no son lo suficientemente ágiles para resolver todos los problemas que se plantean en el Casco Antiguo. Al final, el casco lo que tiene que hacer es revitalizarse, darle el uso residencial, el problema de todo esto radica en la gente que quiere vivir en el centro.

El centro tiene que competir con los barrios exteriores, es decir, una familia que se quiere establecer lo que hace es ponderar y comparar lo que es la vida en el caso con lo que es la vida en el exterior de la ciudad. Los servicios que dan el casco no son los mismos que te puede ofrecer vivir en Aguas Vivas por ejemplo, entonces lo que pasa es que esa competencia es lo que la administración tiene que eliminar de alguna manera. Tiene que dotar al centro de esos servicios que se pueden dar en la periferia, pero para eso hay que aumentar la calidad de los servicios en el centro de la ciudad, y eso es lo que compete políticamente. Aunque técnicamente se hace y se actúa en función de las decisiones políticas.

Yo creo que siempre chocamos con los mismos frenos, pero muchas veces lo antiguo tiene un valor relativo, no solo por ser antiguo tiene que tener valor, es cuestión de saber y proporcionar precisamente los valores, con actuaciones que interese a la ciudad en su conjunto. No dejar restos enterrados, tenemos restos enterrados que para visitarlos hay que entrar en un sótano con una llave a través de un inmueble. Si hay que conservar el patrimonio es para disfrutarlo y que se pueda disfrutar, no conservar por conservar.

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