Olga Arribas. Secretaria general de UGT CLM

Bajo el lema “Valoremos el agua”, el 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, un recurso natural sobre el que es necesario sentarse a dialogar para llegar a acuerdos y consensos. En una región como la nuestra, con una cuenca cedente al Levante y tan afectada por fenómenos derivados del cambio climático tales como las sequías persistentes, el agua debe estar muy presente en las agendas de negociación. De él dependen aspectos vitales: la sostenibilidad, el desarrollo económico, la despoblación, el medio ambiente.

No es casualidad que la nueva Ejecutiva de UGT Castilla-La Mancha surgida del 8º Congreso Regional celebrado recientemente tenga una secretaría dedicada a la Agenda 2030. Somos plenamente conscientes de que el desarrollo y la prosperidad no pueden ir por caminos diferentes al de la sostenibilidad.

El sindicato está totalmente comprometido con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por la ONU en esta Agenda 2030, objetivos que pasan por reducir desigualdades, erradicar la pobreza, alcanzar la igualdad entre géneros, tomar medidas frente al cambio climático, garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y -como reza el objetivo número 6- por la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos.

Este objetivo considera al agua como un derecho humano al que todos y todas tienen derecho a acceder sin que las condiciones personales, sociales, laborales o económicas sean impedimento para ello. Para garantizar este acceso, la Unión General de Trabajadores defiende la implantación de políticas encaminadas al desarrollo sostenible de este preciado recurso.

En el mundo hay 2.200 millones de personas que no tienen acceso a agua potable en casa. De ellas, 263 millones caminan más de media hora diaria para conseguirla. Muchas de estas personas que, por no disponer de un grifo en sus hogares, deben desplazarse a diario a por agua son mujeres que viven en países en vías de desarrollo. Son ellas las que juegan un papel esencial en la obtención y la gestión de este recurso y las más afectadas por las carencias.

Además, 2.400 millones de personas no tienen saneamientos adecuados. Hay que tener en cuenta que el agua no potable, acompañado por unas infraestructuras deficientes, es el culpable de cerca de 850.000 muertes al año en el mundo.

En materia de medio ambiente y sostenibilidad el mundo se juega mucho; se juega su futuro; se juega el hacer de este planeta un lugar más habitable, más justo y más equitativo. El cambio climático ya está aquí. Sus efectos ya los estamos viendo y sufriendo y España es uno de los países de Europa que más se va a resentir.

El incremento de los periodos de sequías y episodios de fenómenos climáticos extremos a causa del calentamiento de la tierra tienen graves consecuencias sobre sectores fundamentales como la agricultura, el turismo o la industria. Si el agua ya es un problema en muchos rincones del planeta aún lo será más de aquí a unas décadas. Actualmente, la escasez de agua afecta a más del 40 por 100 de la población mundial y se prevé que para 2050 la demanda crezca un 40 por 100. A este respecto, las previsiones indican que se van a reducir los recursos hídricos disponibles en España entre un 24 y un 40 por 100.

Por todo ello, no se puede aplazar más la adopción de medidas para una gestión eficiente del agua, una gestión en la que también estén presentes planes para paliar los efectos de la sequía, de la desertificación y de los fenómenos climáticos extremos.

La Unión General de Trabajadores no se cansará de reclamar un Gran Pacto Social por el Agua, un pacto que perdure en el tiempo y que no esté sujeto a los vaivenes políticos.

Los fondos europeos que están llegando a nuestro país son una buena oportunidad para afrontar los cambios que requiere la gestión del agua. No en vano, la Comisión Europea ya recomendó a España el año pasado que, a la hora de invertir las ayudas procedentes de la UE, priorice acciones relacionadas con la mejora de la gestión del agua, la prevención de potenciales inundaciones y el tratamiento de aguas residuales.

Nos jugamos mucho.

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