Susana Martínez Martínez

Imagínate que tienes doce años, es sábado, te has levantado pronto para ir a entrenar, vas paseando por una céntrica calle de la ciudad en la que vives, con tu mochila, pensando en tus cosas. De repente se abalanza sobre ti un hombre que abulta cuatro veces más que tú, te empieza a increpar, insultar y golpear.

Imagina que caes al suelo, recibes patadas, puñetazo, oyes gritos, no puedes levantarte, sigues en el suelo, ya no piensas en el entreno, en el partido, en nada. Has recibido una paliza, una agresión que te ha producido lesiones, contusiones, varias heridas, te duele el abdomen, tienes que subir al hospital.

Pasan los días, te vas recuperando de los golpes, del dolor físico. Los mayores hablan, hacen declaraciones, los periodistas de la ciudad escriben titulares, en la radio se habla del tema. Se opina, se dice, se comenta. A ti te da igual, tienes doce años y un hombre te ha dado una paliza cuando ibas a entrenar mientras te gritaba “negro”, “mena”, “fuera de aquí”.

Negro es el color de tu piel, “mena” quizás no sepas lo que significa. Normal, hasta hace unos meses nadie usaba esa palabra. Ahora sale en la tele, en los periódicos, en carteles electorales. Además de un mineral, es un término jurídico, significa “menor extranjero no acompañado”, puede que te preguntes por qué los mayores se empeñan en usarlo. Es un truco, una artimaña más bien, hay un partido político que lo ha empezado a utilizar para señalar, criminalizar, culpabilizar, deshumanizar a los más vulnerables. Es una manera de disimular la crueldad, es mejor decir “mena” de forma despectiva que niño, niña, adolescente sin familia, desvalida, desamparado, desprotegida, huérfano, sin nadie. Eso es lo que están haciendo algunas personas adultas, usan sus cargos y su lugar en las instituciones para atacar a los más débiles, para generar odio, violencia y miedo, mucho miedo. Alentando lo peor del ser humano.

Tienes doce años y no lo entiendes, yo acabo de cumplir cuarenta y cuatro y tampoco lo entiendo, me sobran las declaraciones, excusas, matizaciones, discursos, titulares o retóricas interesadas. Eres un niño y te han dado una paliza mientras te gritaban “negro”, ”mena”, “fuera de aquí”. Te abrazo, sin más, todo lo demás sobra.

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