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Antonio Marco

Que el Socialismo es Libertad no es una mera afirmación retórica de propaganda política. Me refiero al menos al Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Desde sus mismos orígenes en 1879, el próximo dos de mayo cumplirá 142 años, la libertad de todos los ciudadanos es la condición sine qua non para el desarrollo del socialismo español. El propio fundador, Pablo Iglesias Posse, repitió en varias ocasiones: “Quien contrapone liberalismo y socialismo, o no conoce el primero, o no sabe los objetivos del segundo“. Y también conocida es la anécdota que se produjo cuando en 1920 Fernando de los Ríos, miembro de la Ejecutiva del PSOE, viajó a Moscú para explorar la posibilidad de que el PSOE se adhiriera a la Tercera Internacional o Internacional Comunista. De los Ríos se entrevistó con Lenin, al que preguntó que cuándo el régimen bolchevique traería la libertad para los ciudadanos y el ruso le contestó: “¿Libertad para qué?”, lo que terminó de decepcionar al Catedrático de Derecho Político de la Universidad de Granada, pensador socialista y humanista con fuertes influjos cristianos. Las consecuencias de su informe fueron la no integración del PSOE en la Internacional Comunista y la escisión del propio Partido Socialista, de la que surgió el Partido Comunista. A mayor abundamiento sobre la identidad socialismo libertad, también conocida es la frase de Indalecio Prieto: “Soy socialista a fuer de liberal”.

El PSOE fue teniendo una papel cada vez más relevante en la vida política del siglo XX hasta su largo exilio desde 1939 durante la Dictadura de Franco, a la que se opuso permanentemente. En noviembre de 1975 murió el dictador y España recuperó las libertades, pero el PSOE, como otros partidos, no fue legalizado hasta 1977, si bien desde 1976 afloraba a la vida pública en continuas ocasiones. Así en ese año se celebraba la Escuela de Verano del PSOE 1976 bajo el rótulo precisamente “Socialismo es libertad”, con la participación de Felipe González, Nicolás Redondo, Gregorio Peces-Barba, Miguel Boyer, Pierre Guidoni; los textos fueron publicados por la editorial de Cuadernos para el Diálogo, del cristiano Joaquín Ruiz-Giménez, que fue, entre otros altos cargos, ministro de Educación de Franco pero que se fue apartando del Franquismo hacia posiciones demócrata-cristianas. A finales de este año, todavía sin ser reconocido oficialmente el PSOE, se celebró el XXVII Congreso Federal, el primero en España tras el exilio, precisamente bajo el lema “Socialismo es libertad”. En ese congreso Felipe González pronunció la frase: “el socialismo es y seguirá siendo libertad”. En el proceso de redacción y aprobación de la Constitución de junio de 1977 a diciembre de 1978 tuvo una participación muy relevante y decisiva el Partido Socialista. Esa constitución democrática es la que garantiza la libertad y la justicia social en España, que han de ser desarrolladas por las leyes y normas correspondientes. El XXVIII Congreso se celebró a mediados de 1979 bajo el lema “Construir en libertad”. Para los menos informados y más reticentes con la idea de libertad asociada al Socialismo, diré que este fue el Congreso en el que Felipe González propuso abandonar el marxismo como ideología oficial, propuesta que fue rechazada, rechazo que ocasionó la negativa de González a asumir la Secretaría General, lo que a su vez obligó a celebrar un Congreso extraordinario en septiembre del mismo año, en el que se abandonó el marxismo como doctrina oficial asumiendo los postulados del socialismo democrático, con el apoyo explícito de los grandes líderes socialdemócratas europeos como el alemán Willy Brandt y el sueco Olof Palme.

Sirva este apresurado apunte histórico para reflejar cómo la idea de “libertad” siempre ha sido consustancial a la definición ideológica del Partido Socialista. Pero además las palabras y las formulaciones teóricas pronto se tradujeron en hechos. A finales de 1982 el PSOE gana las elecciones por mayoría absoluta y gobierna desde diciembre. Su programa de gobierno va directamente dirigido a la modernización general del país en todos los aspectos y a la consecución del Estado de Bienestar, siguiendo el modelo de las socialdemocracias europeas. Y en verdad que lo consiguió. Es nuestra historia reciente que en una medida u otra todos hemos vivido y los más jóvenes al menos han estudiado. Sólo citaré tres o cuatro hitos esenciales: generalización de la enseñanza gratuita para todos los jóvenes, niños y niñas hasta los 16 años, universalización de la asistencia sanitaria, desarrollo de los derechos y libertades fundamentales contenidos en la Constitución, despenalización del aborto, ley de prestaciones no contributivas, ley de asistencia jurídica gratuita, ingreso en la Unión Europea en 1984, entonces Comunidad Económica Europea, ingreso en la OTAN en 1986. ¿Tendrá todo esto algo que ver con la libertad y las libertades reales de los ciudadanos? Hay que recordar que prácticamente en todas las ocasiones este progreso y modernización se hizo con la oposición de la derecha política, primero Alianza Popular y luego Partido Popular, cuyo concepto de derechos y libertades no coincide exactamente ni mucho menos con los socialdemócratas.

Pues bien, siendo evidente la relación de contenido entre socialismo y libertad, ¿qué sentido y justificación tiene el lema electoralista lanzado por la Presidenta actual de la Comunidad de Madrid ante las próximas elecciones, que ella misma convoca, aprovechando lo que cree una buena oportunidad partidista, de “Socialismo o libertad”; ¿qué sentido y lógica tiene la falsaria y tramposa disyuntiva entre socialismo y libertad? Comprendo que la Presidenta de la Comunidad de Madrid no conozca la Historia del Partido Socialista, tal vez no conozca tampoco con mucho detalle la de su propia ideología, pero no podrá desconocer al menos los últimos 15 años de la política española, desde que se afilió al Partido Popular e inmediatamente trabajó en el departamento de prensa de un consejero del gobierno del PP de la Comunidad de Madrid o creó y gestionó la cuenta de Twitter de Pecas, el perro de la presidenta Esperanza Aguirre. Al menos tendrá noticia del gobierno del socialista J.L. Rodríguez Zapatero y de sus más importantes leyes, que han desarrollado de manera extraordinaria los derechos y libertades de los ciudadanos, tales como la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, la ley de dependencia, la ley para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, la creación de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer, una importante regularización de inmigrantes, etc ¿Tendrán algo que ver estas leyes y decisiones políticas con la libertad de las personas, aunque ninguna de ellas haya sido votada por el Partido Popular o le guste a la Presidenta de la Comunidad de Madrid? ¿Que no sean sus leyes le autoriza a presentar al partido político que las ha aprobado como la antítesis de la libertad? Tampoco a mí me gustaron todas las leyes y acuerdos de los gobiernos del Partido Popular, es más, me han gustado muy pocas y muy poco, nuestro concepto de la libertad y de las libertades es muy distinto, pero no las presentaré como si fueran propias de una dictadura fascistoide, porque en mi sistema socialdemócrata tiene cabida la existencia de cualquier propuesta no violenta, sino democráticamente defendida. Es más, nada me cuesta afirmar que socialismo es libertad, partido popular es libertad, ciudadanos es libertad, izquierda unida es libertad, podemos es libertad, partido nacionalista vasco es libertad, esquerra republicana de Cataluña es libertad…y así todas y cada una de las formaciones políticas que han existido, existen o existirán en nuestro país si su actuación se enmarca en el contexto constitucional, porque yo he vivido el momento y sé que cuando estos partidos no existían, no había libertad sino dictadura y, en cambio, todos contribuyen con su existencia a la creación de un país auténticamente democrático y por ende libre. Por eso también ahora sé que negar su verdad a cualquiera de estas formaciones de la vida política, sea desde la ignorancia, el cerrilismo populista o la ambición partidista, propiciando un enfrentamiento y agresividad primaria más propia de enemigos que de adversarios políticos en el marco de un sistema democrático, es precisamente negar la libertad y avanzar hacia formas autoritarias y dictatoriales. Planteamientos primarios y simplistas de este tipo, empaquetados en lemas electoralistas y mensajes reduccionistas de twitter, hacen un flaco favor a la estabilidad democrática de nuestro país, necesitado de una vez por todas de un poco de tranquilidad política, de respeto entre partidos y de capacidad de algún acuerdo. Que esto ocurra en un contexto de grave pandemia, que también sirve de munición para oponerse sistemáticamente y descalificar burdamente al adversario con frases que son un insulto a la inteligencia y a la racionalidad humana, lo hace todavía más rechazable.

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