Los arqueólogos de la las universidades de Granada y Reading (Reino Unido) volverán a Atienza en septiembre

El equipo ha estado excavando en el interior del cinto del castillo y recogiendo muestras en lagunas y terrazas medievales.

Marta Perruca

Un equipo de investigación internacional de la Universidad de Granada y la Universidad de Reading (Reino Unido) ha estado realizando trabajos arqueológicos en el interior del cinto del Castillo-Alcázar de Molina de Aragón con el objetivo de reconstruir cómo vivían los habitantes del Señorío y el paisaje que rodeaba este importante enclave estratégico en la Edad Media.

Los arqueólogos abandonaban ayer la ciudad después de un mes entero excavando y recogiendo muestras en su entorno, pero volverán en septiembre a la provincia, esta vez al castillo de Atienza para desarrollar labores parecidas a las que han llevado a cabo en el Señorío: “Tenemos ya la autorización de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y nos ha dado una subvención Patrimonio para realizar los mismos trabajos en Atienza y comparar los dos castillos para ver, por ejemplo, las diferencias en la dieta, la vegetación, etc.”, comenta Guillermo García-Contreras, director de las excavaciones y profesor de Arqueología Medieval de la Universidad de Granada.

Las investigaciones se enmarcan dentro de un ambicioso proyecto internacional del “Arts and Humanities Research Council” de Reino Unido, denominado “Landscapes of (Re)Conquest: Multicultural Frontiers in Medieval South-western Europe” (Paisajes de la Reconquista: Fronteras multiculturales en el suroeste de Europa).

En este sentido, el profesor de Arqueología Medieval explica que la provincia de Guadalajara cuenta con una condición histórica muy importante al estar localizada en el centro de la Península Ibérica “en un momento en el que fue frontera, en el siglo XI”. Con anterioridad había tenido una sociedad andalusí y, posteriormente, una conquista feudal muy temprana, en el siglo XII, “mucho anterior a la de Granada, que es muy tardía, casi en el siglo XVI, a finales de 1492”: “Eso nos permite entender cómo funcionan las dos sociedades medievales: la sociedad de Alándalus y la de los reinos feudales, en la época de madurez de ambas, lo que no habría sido posible en el norte de la Península Ibérica, porque sólo podríamos estudiar la sociedad feudal, ni en el sur, porque sólo encontraríamos la sociedad de Alándalus, mientras el centro de la Península es el único sitio donde podemos estudiar las dos sociedades”, aclara el arqueólogo.

En el caso concreto de Molina de Aragón, los trabajos arqueológicos se han centrado en “un basurero del siglo XIII, de la época de Alfonso X, lo que hemos podido constatar porque hemos encontrado monedas y porque tenemos las dataciones de carbono 14”, explica Guillermo García Contreras, director de las excavaciones arqueológicas. El basurero se encuentra rellenando una estructura anterior del siglo XII “de la primera época Cristiana, cuando se conquista el territorio”, una estructura doméstica que parece ser “una especie de corral, porque tiene una abrevadero para animales”. “Cuando deja de funcionar como cuadra la gente empieza a echar allí la basura: restos de comida, las ollas que se rompen, materiales de construcción, etc., lo que nos da muchísima información”, aclara.

Dentro de las investigaciones, indica el profesor, la parte arquitectónica y el registro arqueológico de las excavaciones ha corrido a cargo de Lucas Mattei.

Entre los materiales que han aparecido, comenta el arqueólogo, se encuentra “muchísimo material de cocina, muchos huesos de animales y semillas, lo que nos va a permitir reconstruir la dieta”. Asimismo, también también han hallado una gran cantidad de muestras de carbón, que servirá para reconstruir el paisaje que existía alrededor “y las especies de árboles que se talaban”.

“La Arqueología que hacemos nosotros no es para encontrar monumentos, ni palacios, sino para estudiar la vida cotidiana de la gente, qué es lo que comían y cómo funcionaba Molina cuando era una ciudad muy importante en la Edad Media, dentro del Reino de Castilla como Señorío Independiente”, indica García-Conteras.

Es por ello que, además de los trabajos arqueológicos intra-muros del castillo, han recogido muestras en las lagunas de Setiles, Tordesilos y Campillo de Dueñas, cuyos análisis de laboratorio serán llevados a cabo por los investigadores de la Universidad de Reading: “Hemos tomado muestras del fondo de las lagunas para hacer análisis de polen y con eso podemos reconstruir todo el paisaje”. También han recogido restos de terrazas de cultivos que estiman que podrían ser de época medieval, “para conocer qué cultivaban exactamente”.

“Si en las muestras de polen encontramos que hay una reducción del pino y aparece también en los restos de carbones del interior del castillo, lo puedes relacionar. O ver si se están fabricando muchas cosas con pino como muebles o vigas y por eso se deforesta el monte. Ese tipo de análisis comparado es lo que hacemos entre el interior del castillo y el paisaje, que es lo que nos permite entender, por ejemplo, cómo se explotan los recursos naturales”.

Para conocer los resultados de los análisis todavía habrá que esperar unos cuantos meses más, ya que los trabajos en laboratorio son más lentos.

Otra de las ramas de la investigación tiene que ver con los huesos de los animales, dirigida en este caso por Marcos García García: “Aunque se trata de poblaciones cristianas, parece que no comen tanto cerdo como cabría esperar”, señala García-Contreras. En este sentido, han aparecido muchos más huesos de carneros, así como ovejas y cabras, por encima de los de cerdos, de los que también se han encontrado algunos restos.

Guillermo García Contreras es el director de las excavaciones. // Foto: Geoparque de la Comarca de Molina.

Un proyecto que cobra más sentido todavía dentro de un Geoparque de la UNESCO

El Geoparque de la Comarca de Molina de Aragón-Alto Tajo ha colaborado siempre de manera muy estrecha con este proyecto que, aunque arranca este año, lleva varias campañas haciendo pequeños sondeos y estudios geofísicos, arañando financiación de distintas organizaciones como la Diputación Provincial, la Universidad de Reading o la Sociedad de Anticuarios de Londres.

El proyecto tiene un gran sentido dentro del Geoparque, no sólo por esa parte que trata de reconstruir el paisaje, sino también porque dentro de su enfoque multidisciplinar, Yaiza Hernández Casas (Universidad de Granada) está desarrollando aquí una tesis doctoral sobre la explotación del metal en la Edad Media en Molina de Aragón: “Ha estado con el director científico del Geoparque, José Antonio Martínez Perruca, y el resto del personal visitando las minas de Setiles, Pardos y también Herrería para tomar muestras de escorias y compararlas con los objetos metálicos que nos han salido en la excavación: cuchillos, puntas de flecha, hebillas de cinturón, etc., para ver de dónde extraían esos minerales para fabricar esos objetos”, indica el arqueólogo.

Por su parte, la gerente del Geoparque, Inmaculada Rodríguez, reconoce que “proyectos como el que dirige Guillermo García Contreras son muy importantes para el Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo porque nos permiten documentar aspectos determinantes sobre nuestra historia y el aprovechamiento de los recursos geológicos de nuestro entorno. Una iniciativa que casa a la perfección con la filosofía de este programa UNESCO, que trata de poner en valor el patrimonio geológico y cultural para impulsar el desarrollo del territorio”.

La decisión de realizar sus investigaciones en Molina de Aragón, indica García-Contreras, estuvo condicionada por la existencia en la zona de un Geoparque, porque “eso implica que tiene unos valores naturales y culturales reconocidos por la UNESCO, lo que nos permitía conocer bastante bien cómo funcionaba el medioambiente y los recursos naturales en esta zona y poder aportar el conocimiento histórico a esa explotación”. Además, recuerda que “es un lugar en el que ha habido excavaciones arqueológicas, concretamente los trabajos que ha realizado Jesús Arenas en el Prao de los Judíos o en la Torre de Aragón, que nos daban la seguridad de que íbamos a encontrar restos”.

Jornada de puertas abiertas con niños y niñas de Molina. // Foto: Turismo Molina de Aragón.

El director de las excavaciones quiere agradecer el apoyo recibido, tanto por el Geoparque y el Museo de Molina de Aragón, como por el Ayuntamiento y la Oficina de Turismo de la capital del Señorío: “Estamos realmente encantados de trabajar aquí y, sin duda, esto no habría sido posible sin su ayuda”, afirma.

Un agradecimiento que va más allá de las meras palabras, de tal manera que el yacimiento se ha convertido en un museo al aire de libre sobre arqueología, con varias jornadas de puertas abiertas en las que los más pequeños han podido convertirse en arqueólogos por un día.

Además, el equipo se despedía con una conferencia en el salón de actos de Santa María del Conde, en la que presentó a la sociedad molinesa la investigación que está realizando y las primeras conclusiones de los trabajos desarrollados en Molina de Aragón.

Este equipo internacional de la universidades de Granada y Reading volverá el año que viene y los siguientes, hasta 2024, fecha en la que está prevista la finalización de la investigación del “Arts and Humanities Research Council“.

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